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Entre el botellón y la mugre

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Cubos de basura atiborrados de bolsas a plena luz del día; contenedores mugrientos con cartones, bragas y hasta zapatos por el suelo; paredes pintarrajeadas y puertas de edificios llenos de garabatos; papeleras desbordadas de suciedad; suelos mugrientos y pegajosos... Basta con darse una vuelta por el centro de Madrid para comprobar los niveles extremos de suciedad que hay en la capital.

'Ya lo ves como está: hecho un asco. Y así, todos los días del año', se quejaba ayer Julia, cuyos hijos viven en la calle de la Cruz Verde, en el distrito de Centro. Frente al piso de los hijos de Julia se acumulan bolsas de basura en el suelo, cajas, ropa, plásticos... Son las 13.00 horas y la porquería llena una esquina de esta calle.

No lejos de allí, en la plaza de los Mostenses a escasos metros de la Gran Vía y de la plaza de España, María Jesús opina que 'Madrid está cada vez más sucio'. 'Pero esto no sólo pasa en el centro, ocurre en toda la ciudad. Es una cuestión de civismo', sostiene esta mujer.

Manuel, un vecino de la calle del Barco, en pleno barrio de Malasaña, fue testigo de uno de estos episodios incívicos. 'Una vez vi cómo alguien arrojaba una bolsa llena de basura por el balcón de su casa en la calle de Leganitos. La bolsa se reventó al caer al suelo y ahí se quedó', recuerda este joven.

María Lourdes, también residente en Malasaña, cuenta cómo la basura orgánica se fermenta al sol cuando el calor aprieta en el barrio de Chueca. 'Daba verdadero asco. Los guiris alucinaban cuando lo veían, imagínate. Pero es que eso lo he visto durante todo el verano', sostiene.

Lo cierto es que la suciedad y la mugre son algo cotidiano en el día a día de los vecinos del centro de Madrid. La situación empeora cuando llega el fin de semana. 'Es horroroso, terrible. Da pena cómo se queda todo con el botellón. La gente no tiene cuidado, hay un ruido insoportable por la noche. Los chicos mean en la calle, queda un olor repugnante', critica Dora, que vive en la calle de Amaniel.

'Y después están los borrachos y, sobre todo, la droga', apostilla Pilar, una residente de la calle de La Estrella, también en el centro. 'Beben, se emborrachan, gritan. Policía sí se ve, pero tampoco es que hagan mucho. La otra noche estaba yo en la cama y oí que un hombre le gritaba a una chica: ¡Te voy a matar!'. Me asomé y discutían por droga. Es una pena, pero nadie hace nada', se lamenta la vecina.