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"Botín me llama mucho"

Rajoy intenta apaciguar los traspasos de poder

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Mariano Rajoy suele confesar en la intimidad una relación muy próxima desde hace varios meses con el presidente del Banco Santander, Emilio Botín. 'Me llama mucho', comenta Rajoy. ¿Fue Botín quien le aconsejó templar gaitas en la guerra por el traspaso de poder en Castilla-La Mancha? Podría ser, aunque no necesariamente. Lo cierto es que, una vez más, Rajoy intenta aparecer en el centro respecto a su ala dura. En este caso, las huestes de María Dolores de Cospedal.

Cómo va a anunciar la nueva presidenta que no puede abonar la paga extra de julio a los funcionarios. El problema, según los asesores de Cospedal, es que se puede pagar la nómina, que supondrían unos 220 millones de euros, porque la participación de Castilla-La Mancha en los ingresos del Estado supone unos 300 millones. Pero es que a finales de mes se abona también la paga extra. En total, unos 410 millones. Y no hay, aseguran, manera de conseguir esos 100 o 110 millones adicionales.

El líder del PP debe entender que vivimos una etapa de cogobierno

Poca cosa comparado con Catalunya. Todos los lunes por la mañana, la agencia Moody's reparte entre los inversores un largo informe llamado World Credit Outlook (Panorama Crediticio Mundial). Ayer, el informe incluía un folio y medio con el titular: 'Catalunya desafía al Gobierno Central en el presupuesto; crédito negativo para la región y para España'. La agencia estima que 'el retraso de Catalunya en sus pagos a proveedores va a incrementarse más y los problemas de liquidez van a agravarse'.

Pero la conclusión de fondo de la agencia es más dramática: 'O el Gobierno central y los autonómicos adoptan una política común frente a áreas como la sanidad y la educación o el Gobierno fija reglas para garantizar el cumplimiento de los objetivos'. En otras palabras, como diría Rajoy, 'tendremos el Estado del bienestar que podamos tener'. Es lo que sugiere Moody's: digan ustedes, entre todos, Administración central y autonomías, cuál es ese Estado del bienestar y recorten. Según la agencia, aunque el Gobierno central se ajuste más el cinturón para alcanzar el déficit del 6% del PIB este año, 'es una solución de corto plazo a un problema estructural'.

Rajoy es consciente, o debería, de que España ha entrado, como nunca antes, en una etapa de cogobierno. El PSOE está consiguiendo aplicar austeridad en el Gobierno central y tiene dificultades en sus regiones. El PP tiene a su vez problemas en País Valencià y Murcia. Rajoy sabe, pues, que cumplir con el 6% que impone Bruselas exigirá la colaboración de su partido. España está metida ahora en una gran coalición de facto. Esa es una de las diferencias importantes con Portugal. Para poder acceder al Gobierno central, Rajoy no puede, como hizo la oposición de centroderecha lusa, ignorar, como ha hecho hasta ahora en algunas de las autonomías bajo control del PP, los objetivos del Gobierno en déficit fiscal. Y por aquello de que el Pisuerga pasa por Valladolid, ¿firmaría Alfredo una derrota como la de sus conmilitones lusos que frustrase una mayoría absoluta del PP?