Publicado:  15.01.2013 14:12 | Actualizado:  15.01.2013 14:12

El busto de la cabeza en la que cabía un Estado

El Senado arranca el año colocando una imagen de Fraga donada por el PP, que se ha colocado al lado de la del socialista Ramón Rubial, frente a la entrada al Hemiciclo

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O el Estado es muy pequeño o el busto de Manuel Fraga estrenado hoy en el Senado no hace justicia a quienes glosan la talla política del fundador del partido de la derecha española durante la Transición, de quien se decía que "el Estado le cabe en su cabeza". La frase, apócrifa, la atribuyen unos al propio Fraga y otros incluso a Felipe González.

Sea como fuere, el busto de Fraga luce desde este mediodía en el pasillo del Senado que da acceso al Hemiciclo moderno donde se celebran habitualmente las sesiones plenarias de la Cámara alta. En este lugar comparte espacio con otro senador, el socialista Ramón Rubial. Fraga está colocado justo al lado de la puerta que da acceso a la zona de Gobierno, justo enfrente del acceso al Hemiciclo.

"Todo un símbolo, a Fraga siempre le gustó el poder", ha dicho un veterano parlamentario que compartió escaño con el llamado león de Villaba. El busto, con unas medidas similares al de Rubial y otros en la Cámara alta (unos 45 centímetros de alto por unos 30 de profundidad, hueco en su interior) corona una peana de mármol con una escueta inscripción que refleja sus años de vida y el tiempo que fue senador.

Es obra del escultor Pablo Lozano, que ha hecho la obra por encargo del grupo parlamentario popular del Senado. "Se ha elegido a Pablo Lozano por entender que es un buen escultor", han dicho a Publico fuentes del grupo conservador. Del coste de la obra no han soltado prenda. Un senador del PP asistente al acto de inauguración de la obra ha dicho Público "De momento el grupo no nos han retenido ninguna cantidad; habrá que ver la nómina del mes de enero". La imagen de bronce de Rubial también fue una donación, en este caso del escultor de la obra, Pepe Noja. La aprobación de la colocación del busto fue adoptada de forma unánime por la Mesa de la Cámara alta en una reunión celebrada el pasado 18 de diciembre a propuesta del grupo popular.

En el breve acto de inauguración ha intervenido el presidente de la cámara, Pío García Escudero y el portavoz del grupo, José Manuel Barreiro. También ha tomado la palabra María Dolores de Cospedal en su calidad de secretaría general del PP y dirigente del grupo parlamentario. Cospedal ha resaltado su papel como autor de la ley de prensa de 1966 "que eliminó la censura en España" así como "su magnífica labor como ministro de Información y Turismo al abrir España exterior tras años de aislamiento", todo ello en pleno franquismo.

Hubo notables presencias, todas ellas del PP. Al acto no asistió ningún representante de los grupos de la oposición. Así, estuvo el presidente del Congreso, Jesús Posada, y los ministros Alberto Ruiz-Gallardón, considerado su discípulo más avezado, y Ana Pastor. También el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y Carlos Robles Piquer, entre otros.

En el Senado no proliferan los bustos. De hecho en el edificio que alberga el nuevo Hemiciclo apenas tiene los dos mencionados. En el Palacio tampoco proliferan, aunque hay tres significativos: los de los senadores Broseta (UCD), Casas (PSOE) y Jiménez Abad (PP), lo tres asesinados por ETA. Sus bustos presiden la entrada a sendas salas de comisiones que llevan sus nombres. Aparte de estos tres bustos no hay otros de políticos recientes. En el pasillo de entrada al Palacio del Senado hay cuatro bustos de mármol con escuetos nombres de quienes representan: López Domínguez, Azcárraga, Montero Ríos y Martínez Campos, todos ellos senadores en el siglo XIX. No hay más, al menos a la vista.

En el Congreso hay más. En el pasillo que da acceso al Hemiciclo hay seis: Cristino Martos, Melquiades Álvarez, Agustín Arguelles, Julián Besteiro, Práxedes Mateos Sagasta y Antonio Cánovas del Castillo. En otras dependencias se encuentran bustos de Ernest Lluch, también asesinado por ETA, Indalecio Prieto, de Manuel Azaña y de Clara Campoamor. Todos ellos de bronce y tamaños similares Y en el salón de Pasos Perdidos cuatro bustos de mármol: Juan Álvarez Mendizábal, Agustín Arguelles, Francisco Martínez de la Rosa y José María Queipo de Llano, todos ellos diputados del siglo XIX. La imaginería se completa con dos estatuas: la de Isabel II, en el Palacio, y la de Juan Carlos I, a la entrada del edificio de ampliaión.

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