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Cacerolada contra el circuito urbano de Fórmula 1

En los últimos tres años, la Generalitat Valenciana ha gastado en torno a 140 millones de euros en la celebración de la carrera

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'Too fast, too ruinous' (demasiado rápido, demasiado ruinoso). Es el texto de una gran pancarta que ondeó ayer a pocos metros del circuito urbano de Fórmula 1 de Valencia. Allí, un grupo de unos 200 indignados protagonizaron una gran cacerolada contra el gasto de dinero público en este evento deportivo. En los últimos tres años, la Generalitat Valenciana ha gastado en torno a 140 millones de euros en la celebración de la carrera.

A cambio, la administración autonómica asegura que la sociedad valenciana ha recibido un impacto económico de 158 millones de euros, aunque no detalla en qué han consistido exactamente los beneficios ni cómo se han calculado. El lugar elegido por los indignados para concentrarse fue la entrada más turística del circuito, la que accede a la carrera desde el paseo marítimo y los restaurantes de la playa de la Malvarrosa. La hora fue la de mayor afluencia de los asistentes a la carrera: la una del mediodía. Así que centenares de turistas pudieron fotografiar la protesta y escuchar los lemas que jaleaban los concentrados: 'El circuito urbano lo paga el ciudadano'. Hubo lugar, además, para otras reivindicaciones, como la del cartel que portaba una señora de unos 50 años: 'Violencia es el sistema educativo y los barracones', en relación a las aulas prefabricadas en las estudian miles de alumnos en el País Valencià por falta de dinero para colegios.

Además, los indignados llevaron al paseo marítimo una colección de coches de cartón con los que parodiaron la carrera de Fórmula 1. La concentración es uno de los actos organizados por la asamblea de indignados de los poblados marítimos de Valencia, que durante este fin de semana celebra una acampada en una de las plazas más degradadas de la ciudad, situada a un kilómetro del circuito. Allí se suceden los conciertos, las charlas y los talleres, como protesta al contraste entre la opulencia de la carrera y la falta de inversión en el barrio.

El Gran Premio de Europa de Fórmula 1 se celebra en Valencia desde el año 2008. La Generalitat construyó el circuito en el Puerto de Valencia, que costó en torno a 85 millones de euros. El Gobierno valenciano precisó, no obstante, que el coste será cero, porque cuando la zona se urbanice, los promotores pagarán un sobrecoste para construir las viviendas. El Consell asume también el coste anual del canon, que cuesta en torno a 18 millones de euros, según afirmó Jorge Martínez Aspar, uno de los socios de Valmor, la empresa privada encargada de montar y desmontar el evento.

Según la Generalitat, la carrera representa 'un impacto global (construcción + funcionamiento) de más de 158 millones de euros para la Comunidad Valenciana en sólo 3 años. Cabe añadir que se han creado 6.284 empleos acumulados entre la construcción y la celebración de tres ediciones de este evento deportivo, presenciadas en conjunto por casi 285.000 espectadores'. La administración valenciana destaca, además, que la carrera sirve de escaparte turístico para la ciudad: 'Un Gran Premio de Fórmula 1 tiene un seguimiento medio de 600 millones de telespectadores. 150 canales de TV de 188 países de los 5 continentes retransmiten las pruebas. Cerca de 1.000 periodistas de todo el mundo acuden a Valencia para cubrir el evento'.

El Gobierno valenciano afirma que los datos de beneficios económicos han sido detalladamente estudiados por el IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas), aunque desde la Conselleria d'Economia afirman que no es posible hacer público el informe con el desglose detallado de tales beneficios.