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Cae en Madrid el amo de la prostitución callejera de París

El capo rumano Adrian Rascu, ‘Elvis', llevaba cinco años oculto en España

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En España, se dedicaba a ir al gimnasio y a dar palizas por encargo. En el Distrito 18 de París, era el amo de la prostitución callejera. El mafioso rumano Adrian Rascu, alias El Padrino y Elvis, considerado por la Justicia gala como uno de los mayores proxenetas de Europa, ha sido detenido en Madrid por agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía española cuando, precisamente, abandonaba el centro deportivo al que acudía casi a diario.

El fugitivo ahora ocupa una celda en la prisión de Soto del Real (Madrid) a la espera de su extradición a Francia, donde debe cumplir una condena de diez años de cárcel por explotar sexualmente a centenares de jóvenes gitanas rumanas.

Elvis, de 34 años de edad, se ocultaba en la capital de España desde hace cinco años, cuando logró esquivar la macrorredada contra la red que dirigía en París desde 2003 y que mantenía en régimen de semiesclavitud a 'un número cada vez más alarmante de mujeres', según señaló el fallo que le condenó en rebeldía.

Según la investigación de la policía francesa, Adrian Rascu y su red captaban jóvenes en Rumanía con la falsa promesa de un trabajo en Francia. En otras ocasiones, simplemente, compraban a las chicas a familias pobres. Una vez en París, estas eran trasladadas al campamento de Saint-Denis, en Chatelier, una localidad de la periferia norte de la capital. Una vez allí, retiraban a las chicas el pasaporte y las obligaban a prostituirse. Las que se negaban, eran violadas y sufrían palizas.

En la calle, las jóvenes eran sometidas a un estricto control por la banda. Cada media jornada, debían entregar a los proxenetas al menos 100 euros. Si no lo hacían, ese día no les daban comida. Rascu, al que las chicas conocían únicamente por Elvis, las controlaba en persona.

Fue precisamente este alias la pista que facilitó su detención, según fuentes policiales. Durante la investigación de una banda de rumanos dedicada a la extorsión, los ajustes de cuentas y la prostitución en Madrid, los agentes detectaron la presencia de un sujeto al que los otros mafiosos se referían por este sobrenombre. Las pesquisas permitieron saber que acudía a un gimnasio del barrio de Carabanchel a entrenarse y a reunirse con su banda.

El pasado martes, la policía lo abordó cuando salía del mismo. No opuso resistencia. Seguro de que se trataba de un control rutinario de documentación, Rascu mostró un carné falso a nombre de Marian Vasile. Ya un año antes, la policía le había dado el alto en Madrid y le había detenido con documentación a nombre de Julian Sanatescu, sin que entonces se desvelara su verdadera identidad.

Sin embargo, en esta ocasión, la policía, con la colaboración de las autoridades francesas y rumanas, consiguió identificarlo. 'Cuando empezamos a llamarle Adrian, se quedó de piedra. En un año, iba a prescribir su condena en Francia y pensaba volver a París para seguir con su negocio de prostitución', añaden fuentes policiales. Ahora, sin embargo, le espera la extradición.