Publicado: 15.09.2012 10:12 |Actualizado: 15.09.2012 10:12

La calle exige a Rajoy que someta a referéndum sus recortes

Llegadas desde todos los rincones de España, cientos de miles de personas se manifiestan en Madrid. Reclaman al Gobierno que haga una consulta popular sobre  sus medidas "antisociales" y el hipotético rescate

 

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El reclamo ha sido unánime. Cientos de miles de personas, llegadas desde todos los rincones de España, han secundado este sábado la primera llamada a la movilización de las más de 900 entidades y asociaciones que conforman la Cumbre Social, puesta en marcha para intentar frenar las "medidas antisociales" que está llevando a cabo el Partido Popular desde su llegada a la Moncloa. Las calles del centro de Madrid se han convertido así en un grito uniforme a favor de la celebración de un referéndum en el que la ciudadanía tenga la oportunidad de expresarse sobre los recortes del Gobierno y el hipotético rescate.

Sindicatos, partidos políticos de izquierda, organizaciones profesionales, empleados del sector público y personas indignadas ante el tijeretazo en el gasto social y el asalto a los derechos de los trabajadores han mostrado su rechazo a la forma en la que los conservadores intentan atajar la crisis económica. Los organizadores han rechazado dar cifras de afluencia, pero fuentes sindicales han asegurado a Público que el número de concentrados era aproximadamente el doble que el que se contabilizó en los actos organizados por la Iglesia en el mismo emplazamiento y que algunos medios cifraron en un millón de personas. La delegación del Gobierno en la capital, que lidera Cristina Cifuentes, ha rebajado esta cifra a 65.000 personas.

A primera hora de la mañana, autobuses cargados de manifestantes comenzaban a llegar a la capital. Sobre las 10.30, cuatro columnas con ciudadanos venidos desde otras comunidades autónomas y seis mareas temáticas identificadas con colores: roja (sindicatos), verde (educación), naranja (servicios sociales y dependencia), blanca (sanidad), negra (servicios públicos en general) y violeta (asociaciones de mujeres) han comenzado a avanzar hacia la céntrica Plaza de Colón.

La movilización ha partido desde edificios emblemáticos de la capital. Así, docentes, padres y alumnos se han concentrado ante el Ministerio de Educación donde, ataviados con las camisetas verdes que han simbolizado su defensa de la enseñanza pública, han caminado hacia la Plaza de Colón.

Seis mareas temáticas han colapsado el centro de Madrid

La marea blanca del personal sanitario, afectado también por los recortes en el sector público y por los ataques a su código deontológico al entrar en vigor un decreto que les impide atender a inmigrantes sinpapeles, ha salido desde la sede del departamento que dirige Ana Mato. De las inmediaciones del Ministerio de Sanidad también ha nacido la marea naranja, compuesta por personas afectadas por los tijeretazos en servicios sociales y la Ley de Dependencia. Las asociaciones de mujeres, que temen que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, instale una normativa sobre el aborto aún más restrictiva que la antigua ley de supuestos (vigente entre 1985 y 2010), se han concentrado en el edificio de la Bolsa.

Ha sido muy numerosa la afluencia de empleados públicos –bomberos, médicos, enfermeros o empleados de Correos– que han acudido a la convocatoria ataviados con sus uniformes de trabajo. La movilización también ha sido un paradigma de la España plural en la que se han visto pancartas y se han escuchado proclamas en todos los idiomas que se hablan en el Estado. Ejemplo de ello eran las camisetas que portaban un grupo de funcionarios catalanes y en la que podía leerse: "Sense drets, sense futur, no tinc res" ("Sin derechos, sin futuro, no tengo nada"). 

Muchos funcionarios han acudido vestidos con sus uniformes No ha habido cabecera ni ninguna pancarta principal, pero sí se ha visto como muchos manifestantes han tirado de ingenio e improvisación para plasmar en carteles su rechazo a las políticas de Mariano Rajoy. Así, han podido verse pancartas con lemas tales como "Esperanza, jódete, soy arquitecta o no estoy muerta", en relación a las polémicas declaraciones de la presidenta madrileña, o "Tranquilos, no hace falta sacarse una carrera, ya trabajaremos en Eurovegas".

Los sindicalistas del SAT, la organización de la que forma parte el alcalde de Marinaleda (Sevilla) y diputado andaluz Juan Manuel Sánchez Gordillo, han sido muy aplaudidos por otros manifestantes en su llegada a las inmediaciones de la plaza de Colón, epicentro de la protesta. También han recibido muchos apoyos varios grupos de mineros llegados desde Castilla y León, Aragón y Asturias. De hecho, por los altavoces situados en ese emplazamiento ha sonado el himno Santa Bárbara Bendita, muy escuchado en las movilizaciones en la que los trabajadores del carbón han protestado por la retirada de las ayudas a las cuencas.

Por su parte, los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, han exigido al presidente del Gobierno antes de su discurso en Colón, que someta sus políticas económicas a referéndum y han asegurado que "tiene la llave" de la que sería la segunda huelga general desde su llegada a la Moncloa.