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La Cámara andaluza admite la moción popular antitaurina

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Dice la Junta que es “pura coincidencia”. Cierto o no, el caso es que el Gobierno andaluz decidió apaciguar al mundo taurino el mismo día que el Parlamento autonómico admitió a trámite una iniciativa legislativa popular (ILP) para abolir las corridas. “Hacemos una defensa clara, nítida y firme de la fiesta del toro, no tenemos ningún complejo en hacerlo”, sostuvo ayer el consejero de Gobernación y Justicia, el socialista Luis Pizarro, tras la reunión mantenida con los representantes de la Mesa del Toro en Andalucía. Allí estaban su presidente, el ganadero Carlos Núñez, y matadores como Espartaco, Curro Romero o Dávila Miura. “Están preocupados”, admitió Pizarro.

“Hacemos una defensa clara, nítida y firme de la fiesta del toro, no tenemos ningún complejo”

Pero no tienen por qué, sugirió el consejero. Tras la iniciativa presentada en la Comunidad de Madrid, esta es la segunda que comienza a rodar en una cámara autonómica después de la aprobada con éxito en Catalunya. Existe, no obstante, una diferencia crucial: en Andalucía la ILP nace abocada al fracaso y sin ningún partido que, hasta el momento, dé la cara por ella.

“Este debate hay que tomárselo dentro de lo que es la normalidad democrática”, añadió el consejero, que no quiso valorar el argumento de los antitaurinos: el maltrato animal. “Los respetamos y pedimos respeto a ellos, pero no me voy a quedar con esa parte, que es la más sensible, tengo que hacer un análisis más amplio y las razones objetivas son que los toros crean 40.000 empleos en Andalucía, generan más de 500 millones de euros al año, son una seña de identidad y, además, la gente va porque quiere”, concluyó.

La Comisión Investigadora del Maltrato Animal (CIMA),  promotora de la iniciativa, tiene ahora que reunir 75.000 firmas en un plazo máximo de cuatro meses desde que la Junta Electoral les notifique la admisión a trámite. Ya cuentan con el apoyo de Los Verdes de Andalucía.

El verdadero reto, sin embargo, llega después. El arco parlamentario no da mucho juego. Ya ha quedado meridianamente clara la postura del PSOE, con mayoría absoluta. El otro partido mayoritario, el PP, ha ido incluso más allá y ha propuesto una declaración institucional en defensa de la “fiesta nacional” para apoyarla de manera “explícita”. Y la esperanza de los antitaurinos depositada en Izquierda Unida parece desvanecerse a marchas forzadas. Ayer, el coordinador andaluz de IU, Diego Valderas, evitó pronunciarse sobre la iniciativa alegando que esta no es un motivo de preocupación ni de los andaluces ni de su partido, informa Europa Press.

“No estamos dispuestos a distraernos con iniciativas que tienen escasa preocupación social en el sentimiento de los ciudadanos; nuestras preocupaciones son la situación de crisis económica y el desempleo”, afirmó Valderas. Y puede ser. Pero lo que los partidos saben –y sólo admiten en ocasiones en privado– es, por un lado, el alto coste político que supondría en Andalucía prohibir las corridas de toros y, por otro, el rédito electoral que algunos grupos pueden sacar de su defensa de la tauromaquia.

Ayer, Pizarro ya dibujó un boceto del escenario político. ¿Apoyará el PSOE la declaración institucional propuesta por el PP, que defiende lo mismo que la Junta? “Espero que el PP mantenga el consenso. Haríamos un flaco favor a este debate si cada grupo político presentara una iniciativa por su cuenta, se rompería el acuerdo, le pido al PP sentido de la responsabilidad”, respondió a Público.

El presidente de la Mesa del Toro aseguró desconocer la propuesta del PP, pero tampoco se salió del guión del consejero. “Queremos que los partidos consensúen de la forma que mejor proceda políticamente”, zanjó.