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Camps apela a sus "conciudadanos" del jurado

El expresident adopta su pose más institucional para afirmar su "inocencia" y confesarse "confiado" en un veredicto favorable

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Si no fuera porque estaba delante de un juez, rodeado de fiscales y abogados y observado por un jurado popular, cualquiera podría haber confundido el alegato final que Francisco Camps hizo este viernes ante el tribunal con la inauguración de un colegio o con la clausura de un congreso. Porque el expresident valenciano, en la que era su última oportunidad de dirigirse al jurado, evocó su pasado institucional y adoptó la misma postura y el mismo gesto con los que daba los discursos en los actos oficiales durante sus ocho años de mandato.

Su actitud contrastó con la que ha adoptado en las seis semanas que ha pasado desde que comenzó el juicio, en las que el magistrado lo ha amonestado en decenas de ocasiones por mal comportamiento. El expresident ha hecho continuos gestos y comentarios de desprecio hacia los testigos que le eran desfavorables, las fiscales y el abogado de la acusación, hasta el punto de que en varias ocasiones estuvo a punto de ser expulsado. Pero este viernes, una vez que el magistrado le dio permiso para dirigirse al jurado, el expresident valenciano hizo acopio de toda la solemnidad posible para levantarse, ajustarse la chaqueta y encaminarse hacia el centro de la sala. Rechazó el ofrecimiento de sentarse que le hizo el juez y permaneció de pie. Y así, desde esta pose tantas veces repetida en sus actos públicos, se dirigió a los ciudadanos que forman el jurado.

Su abogado afirma que 'en la ciudad' todos creen en la honradez de Camps

'Soy inocente y vengo a buscar la justicia que imparten mis conciudadanos confiado y convencido', dijo, ante el mismo micrófono en el que varios testigos han repetido una y otra vez que la trama Gürtel le pagó en torno a 10.000 euros en trajes. Su apelación al jurado se completó con palabras de agradecimiento y elogio: 'Y, desde luego agradecerles a todos ustedes, ciudadanos de mi comunidad, la ejemplar manera de haber estado representando el jurado durante este mes largo de manera intensa, concentrada y expectante'.

Camps, además, hizo exten-sivo su agradecimiento a su abogado, su compañero de banquillo el ex secretario general del PP valenciano Ricardo Costa, el abogado de este, los funcionarios del Tribunal Superior de Justicia autonómico, las 'Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado', y a 'las personas que han seguido desde esta sala y desde fuera de la misma con todo el cariño y toda la convicción este juicio'.

Con esta frase y esta actitud, Camps completó una de las estrategias que su abogado había desplegado pocas horas antes, en su turno de presentación de conclusiones. El letrado, Javier Boix, presentó a Camps como un hombre 'austero' y extendió esta percepción a todos los valencianos: 'En esta ciudad', dijo, es 'una persona reconocida por todos los sitios políticos que lo conocen (en los que) nadie duda de que es una persona absolutamente honrada'.

Insiste en que el expresident no se podía vender 'por unos trajes'

Dentro de este elogio de la honestidad de su cliente, Boix afirmó que la trama Gürtel 'más que comprar, intentó vender' al expresident. Para respaldar esta afirmación, se basó en varias grabaciones en las que el cabecilla de la red en Valencia, Álvaro Pérez, comenta que aconsejará a Camps que coloque a dos personas como consellers. Según Boix, el hecho de que el expresident finalmente no lo hiciera es una prueba de que la trama no tenía ascendiente sobre él.

Sin embargo, hay otras conversaciones que muestran todo lo contrario. Varias en las que Camps le dice al dirigente de la red 'te quiero un huevo' o 'tenemos que hablar de lo nuestro que es muy bonito'. Sobre estas frases, Boix explicó al jurado que se deben al carácter 'expansivo' de su cliente.

Pone en duda todos los documentos que probarían los regalos de la trama

El letrado de Camps se empleó durante cinco horas en intentar desacreditar los documentos, grabaciones y testigos que forman las pruebas del juicio. De los documentos, dijo que eran 'papeles' y enumeró las contradicciones o lagunas que existen. Obvió, sin embargo, que muchas de estas carencias se deben a la supuesta labor de manipulación y ocultación de pruebas que hizo el dueño de las tiendas de ropa, Eduardo Hinojosa, después de entrevistarse con el diputado del PP Federico Trillo, según denunciaron dos empleados de los establecimientos.

Boix también insistió en que Camps, que manejaba 'presupuesto milmillonario' en la Generaliat 'no se podía vender' por 10.000 euros en trajes. Afirmó, entre otras cosas, que las fiscales no investigaron el patrimonio de Camps 'porque sabían que darían en hueso'. Este viernes acabaron las sesiones del juicio. La próxima semana tendrá lugar la deliberación del jurado y se conocerá, previsiblemente, el veredicto.