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Camps disfrutará de un sueldo público aunque sea condenado por soborno

El presidente del Consejo Consultivo le garantiza el puesto durante 15 años

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El expresident de la Generalitat Francisco Camps siempre tendrá un techo y un jugoso sueldo público. No importa si los tribunales lo condenan por soborno o lo inhabilitan en un futuro por consentir, presuntamente, que su partido se financiara de forma irregular a través de la Gürtel.

Así lo dejó entrever durante una charla con periodistas Vicente Garrido, presidente del Consejo Jurídico Consultivo (CJC), organismo público en el que Camps recaló como consejero tras su dimisión el 20 de julio, cinco días después del anuncio, por parte del Tribunal Superior de Justicia valenciano (TSJCV), de que será juzgado por cohecho.

Garrido defendió ayer a Camps minutos después de que el CJC tomara posesión en un acto solemne celebrado en el Palau de la Generalitat. Estaban todos. El president Alberto Fabra, sus consellers, la Mesa de Les Corts Valencianes... Todos menos Camps, que dejó plantados a sus nuevos compañeros el día de su puesta a punto. Tampoco acudió ningún representante de la oposición en señal de protesta por la presencia del exjefe del Consell en una de las instituciones más relevantes del autogobierno valenciano. De hecho, el CJC es el equivalente autonómico al Consejo de Estado y cualquier ley que se apruebe en Les Corts debe contar con su supervisión e informe preceptivo.

Camps ejercerá como miembro nato (con voz, pero sin voto) del CJC gracias a los privilegios que le otorga el Estatuto de los Expresidentes. Además, conservará su condición de diputado, algo que el Grupo Parlamentario Socialista está estudiando cómo impugnar, ya que esta situación permitirá a Camps estar al mismo tiempo en el órgano que asesora para hacer las leyes y en el que las aprueba. 'Algo inaceptable democráticamente', según Jorge Alarte, líder de los socialistas valencianos.

El presidente del Consejo vaticina su absolución en el caso de los trajes'

En cambio, esta dualidad no resulta incómoda para el presidente del CJC. 'Es una decisión que fue adoptada en su día por Les Corts', argumentó Garrido, quien tampoco se mostró preocupado ante el hecho de que Camps sea juzgado por soborno en los próximos meses. 'Nos resulta una cosa ajena a la institución', explicó y aseguró a continuación que aunque el expresidentsea condenado, podrá conservar su puesto como consejero 'si él lo desea'. 'Según tengo entendido, la pena prevista para el delito no lleva consigo la inhabilitación', justificó.

El exjefe del Consell está acusado de recibir regalos entre 2006 y 2009 de la Gürtel. Durante ese tiempo, las empresas de la trama corrupta obtuvieron adjudicaciones millonarias de la Generalitat.

Camps no asiste a su toma de posesión en un acto que preside Alberto Fabra

Precisamente, una de las labores de Camps en el CJC será la de asesorar en materia de contratación pública. Una aparente incompatibilidad que escandaliza a la oposición, pero que no inquieta a Garrido. 'En el sumario consta lo que consta y eso no tiene por qué interferir en su función como consejero nato, aunque, de cualquier manera hay que tener en cuenta que él no vota, pues no va a decidir nada en un dictamen', objetó Garrido, a quien tampoco le inquieta la mala imagen que pueda darse de la institución al contar entre sus miembros con un procesado por corrupción. 'Como a nosotros la visión del consejo es desde un punto de vista jurídico, no político, pues no creo que hubiera problema. Pero no adelantemos acontecimientos, ¿no? Confiemos en que lo van a absolver, que es lo más seguro, ¿no?', espetó Garrido a los periodistas.

El presidente del CJC fue el único que se acordó de Camps en el acto. En su discurso de toma de posesión, explicó que contar con el exjefe del Consell supone una 'interesante perspectiva' para la institución. 'Siempre nos brindó su confianza y consideración, con lo que hoy queremos corresponderle', leyó con una emoción que contrastó con la frialdad del auditorio.

Por su parte, Fabra, el actual jefe del Consell, evitó nombrar a su antecesor y se limitó a defender el CJC como 'un órgano de buen gobierno' y a exigir a los nuevos consejeros 'compromiso, objetividad e independencia'. Tampoco pronunció la palabra 'Camps' el vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Fernando de Rosa, quien señaló que el CJC 'habrá valorado y habrá llegado a sus propias conclusiones' a la hora de contar con el expresident entre sus miembros.