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Caos en Madrid por la huelga total del Metro

Los trabajadores incumplen los servicios mínimos y colapsan la ciudad

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Una huelga total de los trabajadores del Metro de Madrid provocó ayer el caos en la capital, causó hasta 300 kilómetros de retenciones en la hora punta, dejó tirados a más de dos millones de usuarios e incluso obligó a la Delegación del Gobierno a desplegar a policías antidisturbios en la línea 8, que une el centro con el aeropuerto de Barajas, para intentar garantizar un servicio que no pudo reabrirse por la falta de conductores.

Los empleados del suburbano cumplieron sus amenazas y, desde las 6 de la mañana, ningún convoy circuló por la capital. La noche del lunes, la asamblea de trabajadores acordó 'casi por unanimidad' no respetar ayer los servicios mínimos del 50% establecidos por la Comunidad de Madrid.

Aguirre intenta, sin éxito, reabrir la línea 8 que va al aeropuerto

Esta situación continuará, por lo menos, hasta las 10.30 horas de hoy. A esta hora, una nueva asamblea analizará la situación. Los paros podrían prolongarse toda la jornada o incluso ir a más, porque los sindicatos no descartan que la huelga sea indefinida. Fuentes del Metro de Madrid confirmaron ayer que la compañía negocia con empresas privadas de autobuses contar, desde el 1 de julio, con una flota de vehículos para cubrir los mismos itinerarios de las diferentes líneas de la red del suburbano, en caso de que el conflicto persista a partir del jueves.

Los 7.500 empleados del Metro protestan por el recorte salarial propuesto por el Gobierno regional para reducir el déficit. El lunes por la tarde, la Asamblea de Madrid aprobó la ley que permite la bajada de los sueldos de los funcionarios y empleados públicos, que será de un 5% de media. En el caso de los trabajadores del suburbano, esta reducción será del 2,15%. Pero los sindicatos sostienen que es una 'ilegalidad' que el Ejecutivo de Esperanza Aguirre (PP) rebaje salarios negociados en un convenio. Los responsables de UGT y CCOO en Metro de Madrid calificaron de 'éxito' los paros. 'El seguimiento ha sido total, no está saliendo ningún tren', señaló el representante de CCOO, Ignacio Arribas.

El mensaje emitido desde primera hora de la mañana por la megafonía de las estaciones no dejaba lugar a dudas: 'Con motivo del incumplimiento de los servicios mínimos establecidos, no se presta servicio en toda la red de Metro. Abandonen las instalaciones'.

El suburbano también cerrará hoy y los paros podrían seguir mañana

Acceder hasta los andenes era inútil, porque estaban cerrados. Un precinto impedía pasar por los tornos y la seguridad privada de la empresa explicaba a los viajeros que el transporte no funcionaba por la huelga. En algunas estaciones, además, grupos de piquetes informativos impedían cualquier acercamiento a la puerta.

Los autobuses, los trenes de Cercanías y los taxis se convirtieron en la alternativa para los dos millones de usuarios que se vieron afectados por el conflicto. La Empresa Municipal de Transporte (EMT) reforzó sus servicios de bus, al igual que Renfe, con 30 ferrocarriles más en los recorridos de Cercanías. Las colas de usuarios ante las marquesinas de autobuses resultaron inevitables y el enfado de muchos ciudadanos se trasladó también al ruedo político.

Esperanza Aguirre habló directamente de 'chantaje' de los trabajadores a los ciudadanos. 'Todos los trabajadores, los empleados públicos de España están sufriendo los recortes que ha impuesto el Gobierno de la nación. ¿Vamos a tener que hacer la excepción con los trabajadores del transporte público porque tienen capacidad de chantajearnos con la paralización de las ciudades?', se preguntó la dirigente conservadora.

Por su parte, el consejero de Transportes e Infraestructuras del Ejecutivo regional, José Ignacio Echeverría, tildó de 'ilegalidad' la actuación de los empleados del Metro. Y avanzó que su departamento ya ha abierto los primeros expedientes informativos 'para ver las consecuencias que todo esto va a traer a más de un trabajador'.

Echeverría no se mordió la lengua y recordó que la decisión de no respetar los servicios mínimos puede incluso suponer 'hasta el despido'. La situación, además, podría enquistarse, porque el consejero de Transportes ya ha anunciado que la empresa no negociará mientras no se cumplan los servicios mínimos.

La situación, además, podría enquistarse

Los representantes sindicales, por el contrario, mostraron todo su apoyo al paro total del suburbano. El secretario general de UGT, Cándido Méndez, advirtió ayer de que el incumplimiento de los servicios mínimos es una 'enseñanza' que deben sacar las administraciones de cara a la convocatoria de huelga general del próximo 29 de septiembre.

Tanto él como su homólogo en CCOO, Ignacio Fernández Toxo, pidieron disculpas a los usuarios del Metro por los inconvenientes, pero responsabilizaron a la Comunidad de Madrid de la decisión de la plantilla al imponer unos servicios mínimos 'abusivos', informa Belén Carreño.

A pesar de las molestias y los trastornos causados por los paros, no se registró ningún tipo de incidente en las instalaciones del Metro. Un operativo compuesto por 4.000 agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil controlan, desde la noche del lunes, la seguridad en las estaciones.