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Cardenales y obispos se desmarcan de la misa de Colón

Ausencias catalanas, vascas y gallegas

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Rouco Varela parece haber encontrado la horma de su zapato en la Eucaristía por las familias convocada para el 28 de diciembre en la madrileña plaza de Colón. Al menos, entre buena parte de los obispos españoles, que han comenzado a desmarcarse de la iniciativa del presidente del Episcopado. Entre ellos, los cardenales de Sevilla, Carlos Amigo; y Barcelona, Lluís Martínez Sistach, así como los arzobispos de Santiago, Julián Barrio; Tarragona, Jaume Pujol; y Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil.

Junto a ellos, al menos una treintena de obispos entre ellos, casi todos los catalanes, vascos y gallegos organizarán actos en sus diócesis, de modo que no se desplazarán a Madrid. Este hecho descafeinará aún más un acto que desde el Arzobispado madrileño se pretende publicitar como una celebración 'con familias de toda España'. Sin embargo, su organización no fue consensuada en la pasada Asamblea Plenaria del Episcopado.

Entre algunos prelados existe el temor a que vuelva a producirse el espectáculo de hace un año, cuando un acto 'en defensa de la familia cristiana' acabó por convertirse en un mitin político contra el Gobierno a dos meses de las elecciones generales, en el que se acusó al Ejecutivo, entre otras lindezas, de contribuir 'a la disolución de la democracia'.

Del mismo modo, sectores laicos moderados (los mismos que hace un año llenaron la plaza de Colón) ya han manifestado en privado su malestar por la 'utilización' que algunos movimientos en especial los kikos hicieron del encuentro del pasado año.

El propio Benedicto XVI pidió este martes al cardenal de Madrid en una audiencia privada que le explicara con detalle en qué consistirá exactamente la misa del 28-D. El Papa participará en el acto de Colón en una conexión vía satélite, pero antes quería asegurarse de que no iba a tener un tinte político.

Durante su último encuentro con los obispos españoles, Benedicto XVI les pidió que no tensaran las relaciones con el Gobierno, en un momento especialmente delicado a pocas semanas de que se cumplan 30 años de los acuerdos Iglesia-Estado y cuando ya se está debatiendo la reforma de la Ley de Libertad Religiosa. Desde El Vaticano, se asume que el poder de Rouco Varela en el Episcopado español es prácticamente absoluto. Sin embargo, el hombre de España en Roma es el cardenal Cañizares, a quien el Papa acaba de designar prefecto en la Curia.

Afines en lo dogmático, Cañizares y Rouco se enfrentaron recientemente a cuenta de la renovación de Federico Jiménez Losantos en la Cope, que se llevó a cabo sin el necesario consenso entre los obispos. Y hoy, pocos dudan que una de las funciones de Cañizares mantiene buenas relaciones con la vicepresidenta De la Vega será la de ejercer como 'contrapeso' al cardenal de Madrid.