Publicado: 26.02.2014 07:00 |Actualizado: 26.02.2014 07:00

El Carnaval entre costuras

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"Mi primer recuerdo es disfrazado". Juan Félix Gende (Ribadavia, 1970) echa la vista atrás y no se imagina sin máscara. "Pillábamos lo que había por casa y, vestidos de mujer o de viejo, íbamos llamando a las puertas de los vecinos, que nos daban orejas y filloas". Dulces típicos del Carnaval, que en Galicia se llama Entroido, esa festividad transgresora que este hombre de las mil caras sigue celebrando décadas después. Nada ha cambiado desde su niñez, excepto su envoltorio: ahora ya no se cubre con cualquier atuendo sino que cuida al milímetro los detalles. Y, en vez de pedir unas monedas por las viviendas del barrio, se presenta a concursos y no hay premio que se le escape.

"No basta con tener una idea, también hay que saber ejecutarla", explica Gende, cuyo primer reto fue encarnar a Eduardo Manostijeras. "Gané el certamen de Arteixo y a partir de entonces la gente empezó a tomarme en serio". Luego le tocó a Freddy Krueger y El Cuervo; más tarde lució sus ropajes en pareja, dando vida a faraones o estatuas romanas; y, finalmente, embarcó a todos sus amigos en sus delirios carnavaleros. "No sabían de qué disfrazarse y decidí inventar disfraces para todos y presentarnos a concursos de comparsas". En su pueblo, Carballo, ganaron en tres ediciones metiéndose en la piel de soldaditos de plástico, de astronautas y de los chilenos atrapados en la mina San José.

"En los desfiles llevamos elementos móviles, como un transbordador espacial o la cápsula de rescate de los mineros, aunque los sábados nos ponemos otro disfraz más cómodo para poder salir de copas", añade Juan Félix, quien le da vueltas a la cabeza durante todo el año esperando que se encienda la bombilla. "La idea puede surgir en cualquier momento, aunque la planificación comienza dos meses antes y la realización de los disfraces, que dan mucho trabajo, dura apenas quince días".

"Hay muchos elementos que no encuentras en las tiendas, por lo que tienes que crearlos tú. Trabajar como diseñador gráfico me ha ayudado mucho, ya que primero los creo en el ordenador y luego busco los materiales para hacerlos a mano", afirma Gende. "Cuando tengo el modelo, se lo describo a mis compañeros y lo confeccionamos en cadena. Es mejor estar especializado, porque si cada uno hace el suyo resulta un lío". Faltan unos días para que vuelvan a salir a las calles y este gallego camaleónico guarda con celo su inminente creación. "El secreto de un buen disfraz consiste en anticiparse a las modas, sin esperar a que lleguen a las tiendas. En ese sentido, vestí el uniforme de Claus von Stauffenberg, el coronel alemán que conspiró contra Hitler, antes de que Tom Cruise lo interpretase en Valkiria. Y toda pandilla se metió en la piel azul de los nativos de Avatar nada más estrenarse la película".

Aficionado a la Segunda Guerra Mundial, Juan Félix y los suyos dieron tumbos como zombis nazis del Afrika Korps. En homenaje a su admirado Ray Harryhausen, el técnico en efectos especiales de Jasón y los Argonautas, movieron el esqueleto en stop motion. Cuando tuvo su primer gato, no tardó en tunear pelucas manga para poner en escena Cats. Y se valió de cable electroluminiscente para alistar a un Ejército de la Luz con el que hacerle frente al Ejército de las Tinieblas de Sam Raimi. Así, hasta este fin de semana, cuando desvelará la próxima sorpresa, escondida en las facturas de sus últimas compras. "No hay que perder de vista el Todo a 100, aunque mi comercio favorito sigue siendo la ferretería".