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Catalunya asume otro retraso en la financiación

De la Vega ya no se atreve a garantizar que el 15 de julio haya un acuerdo, tal y como comprometió Zapatero

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El tripartito de Catalunya y CiU asumieron este viernes de forma más o menos pública que el 15 de julio, la fecha que José Luis Rodríguez Zapatero marcó como límite para cerrar un acuerdo para la nueva financiación autonómica, el pacto no estará a punto. Así lo dieron a entender este viernes tanto la vicepresidenta del PSC Manuela de Madre como el líder de CiU Artur Mas.

A las puertas del primer aniversario del incumplimiento de la fecha que el Estatut marca como tope para el acuerdo (9 de agosto de 2008) persisten dificultades objetivas tanto en las cifras como en el modelo. Todo pese a que en las últimas semanas se ha avanzado y, como mínimo, se han acotado disensos. El Govern aún espera que la vicepresidenta Elena Salgado formalice una nueva propuesta.

De Madre no dudó en deslizar cierta crítica a Zapatero por su tendencia a 'pillarse los dedos' poniendo fechas que después no cumple en asuntos como la financiación o los traspasos. La dirigente del PSC sostuvo que en el otro extremo está el president José Montilla, a quien definió como 'la prudencia personificada' puesto que siempre se ha resistido a hablar de plazos. El secretario de organización del partido, José Zaragoza, asumió que al PSC le desgasta su firmeza ante el PSOE. 'Hemos decidido pagar un precio electoral para tener un buen acuerdo', apostilló.

Por otra parte, Mas dio por hecho que el plazo se incumplirá puesto que la mesa del Parlament, donde el tripartito tiene mayoría, acordó postergar a finales de julio el pleno monográfico sobre financiación previsto para mediados de mes.

En Madrid, tampoco se emitían los ya habituales mensajes tranquilizadores. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega eludió aclarar si el Gobierno cumplirá. La número dos del Ejecutivo no cerró ninguna posibilidad. 'Hasta el último momento cualquier debate abre otro debate', advirtió. No obstante, reiteró el compromiso del Gobierno por 'trabajar con intensidad' junto a la Generalitat y las demás administraciones autonómicas para lograr un acuerdo. De la Vega confió en que 'haya muy pronto un acuerdo' ya que considera que 'más que las palabras deben producirse los hechos'.

Mientras, ERC e ICV se enzarzaban en una nueva polémica que ilustra hasta qué punto la situación es tensa en el tripartito. El líder independentista, Joan Puigcercós, instó a Montilla a fijar un 'indicador' a modo de cifra que, una vez se cierre el acuerdo, permita juzgar si es bueno o no. Los republicanos tienen cifra propia: 3.800 millones.

Pero sin dejar de señalar la 'cohesión importantísima' del Govern en este tema, Joan Saura le respondió que no se dará 'ninguna cifra'.