Público
Público

Catalunya integra a la inmigración más compleja

Las colonias con más dificultades lingüísticas (subsaharianos, magrebíes y asiáticos) se concentran en esta comunidad

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

La regulación del top manta en El Vendrell y Calafell(Tarragona) el pasado 10 de agosto y su posterior ilegalización esta semana ha sido la última polémica sobre la integración de los inmigrantes en Catalunya este año. La negativa, en enero, del Ayuntamiento de Vic (Barcelona) a empadronar a sin papeles o la prohibición del burka en varios municipios, en mayo, han sido otras de las más sonadas.

A pesar de las polémicas, la Generalitat y las organizaciones de apoyo a los inmigrantes descartan que en Catalunya haya graves problemas de convivencia. SOS Racisme niega, además, que en la autonomía haya habido un aumento de la xenofobia alarmante en los últimos años.

En Catalunya reside un tercio de los asiáticos y africanos que hay en España

¿Por qué se han producido, entonces, estas polémicas? Después de la llegada de un millón de extranjeros a Catalunya en apenas diez años (en el resto de España se han establecido 3,5 millones), políticos, ONG y analistas coinciden en señalar dos detonantes: la precampaña electoral (en noviembre se elegirá al próximo president de la Generalitat), y que la comunidad autónoma absorbió la década pasada las colonias cuya integración es más complicada (asiáticos, magrebíes y subsaharianos). En total, uno de cada tres asiáticos y africanos que vive en España lo hace en Catalunya.

La mayoría de las familias magrebíes procede de Marruecos, pero también de Argelia, Mauritania y Túnez. En total, el 29,8% de esta colonia vive en Catalunya: 243.870 personas. Los índices de subsaharianos gambianos y senegaleses, en su mayoría y asiáticos sobre todo chinos y paquistaníes son mayores: 33,7% (56.136) y 36,1% (113.513), respectivamente.

'Por motivos lingüísticos, son los tres colectivos cuya integración resulta más delicada porque sus idiomas no tienen una raíz latina, a diferencia de los rumanos o los latinos, que sí que la tienen', explica el secretario de Inmigración de la Generalitat de Catalunya, Oriol Amorós.

Las elecciones catalanas disparan las polémicas sobre la inmigración

Esta condición 'facilita tanto el aprendizaje del castellano como del catalán', añade Joan Perera, profesor de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universitat de Barcelona, que hace una diferencia entre las dos lenguas: 'Es lógico que para los latinos sea más fácil el castellano', pero los procedentes de países de la órbita de la antigua URSS 'aprenden más rápido el catalán'.

Tanto Amorós como Perera valoran la importancia que tienen las matemáticas y los idiomas en los sistemas educativos del Este de Europa, lo que facilita 'mucho' el aprendizaje de nuevas lenguas. 'Tienen una cultura escolar muy solvente', apunta Perera. No obstante, los latinos y europeos del Este tienen sus comunidades más numerosas en Madrid.

El Govern descarta que haya problemas de integración

En el ámbito cultural y religioso, Amorós descarta que haya problemas de integración por parte de africanos y asiáticos. Y pone el foco en los autóctonos: 'Acostumbrados a una sociedad católica, hay aspectos como la libertad religiosa a los que todavía nos cuesta mucho adaptarnos'.

¿Por qué eligen asiáticos y africanos Catalunya? Amorós asegura que el principal motivo es la búsqueda de zonas en las que viven familiares, vecinos o amigos que ya conocían en su país. 'Casi todos los chinos que hay en Catalunya nacieron en la misma región, en Qingtian. Los paquistaníes vienen de ciudades como Lahor o Gujrat. Eligieron con criterios parecidos a los que llevaron, hace décadas, a los españoles a Alemania o a los andaluces a Catalunya: primero viaja uno y el resto le sigue', explica.

Las ONG valoran las 'políticas pioneras' de la Generalitat en España y Europa

Para fomentar su integración y evitar la creación de guetos, la Generalitat ha promovido diversas iniciativas. 'En varias, ha sido un gobierno pionero en España y Europa', valora la portavoz de SOS Racisme-Catalunya, Alba Cuevas. 'Pero hay partidos políticos que, a pesar de que las apoyaron en Catalunya, pusieron trabas en el Congreso de los Diputados para su desarrollo', critica. La enseñanza del catalán y las competencias autonómicas son dos de los temas más espinosos.

Algunas de las iniciativas impulsadas por la Generalitat, como las aulas de bienvenida educativa para chicos con menor nivel académico o que no hablan el idioma, recibieron un rosario de críticas. En el caso de estas aulas, los opositores denuncian que segregan a los niños en función de sus conocimientos.

Los partidos de extrema derecha que defienden abiertamente el racismo, con Plataforma Per Catalunya a la cabeza, han ganado peso en las instituciones en los últimos años, pero Amorós le resta importancia: 'Apenas tienen 18 de los cerca de 8.000 concejales que hay en Catalunya. En otras comunidades, la extrema derecha está igual o más presente, pero no es tan visible porque está oculta en el principal partido de la derecha'.

Menores de 10 años

La llegada de magrebíes ha dado lugar a situaciones curiosas. En la provincia de Girona, por ejemplo, uno de cada ocho niños que nacieron en el periodo 2000-2008 (460 chicos) se llama Mohamed.

El 8,9% de los varones

Entre sus habitantes, este nombre es ya el decimoséptimo más popular: luce en el DNI o en el permiso de residencia del 8,9% (3.384 personas). Por detrás, han quedado los tradicionales Carles, Andreu, Albert o Roger, según el padrón del 1 de enero de 2009.

Barcelona, el epicentro

En España, el nombre de Mohamed también ha proliferado en Tarragona, Almería y Lleida, donde entre el 9% y el 6% se llaman así. En cifras absolutas, Barcelona es donde más niños recibieron este apelativo: 1.193.

Segundas generaciones

Para fomentar la integración de las segundas generaciones y evitar altercados como la quema de 28.000 coches en las ‘banlieues' de París en 2005, los expertos inciden en tres factores: reforzar la enseñanza en las escuelas, la participación paterna y cuidar el tiempo libre de los menores.