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Catalunya se moviliza para su Diada más importante

Los ciudadanos catalanes apoyan las posiciones independentistas, mientras el debate continúa abierto en el seno de los partidos políticos

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Esta Diada del 11 de septiembre de 2012 no será como la de otros años. La sociedad catalana se ha posicionado en torno a la convocatoria de la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) bajo el lema 'Llibertat. Catalunya, un nou estat d'Europa'. Una manifestación abiertamente independentista, como ha dejado claro la presidenta de la ANC, Carme Forcadell, quien ha asegurado que “todo el mundo sabe que la manifestación es independentista, y si viene alguien que no lo sea, no es un problema, porque es abierta, pero todos saben lo que reclama la convocatoria”.

Forcadell, que preside la Assemblea, ha reclamado al gobierno catalán que se exprese este 11 de septiembre: “tendrá que responder a la demanda del pueblo catalán”, aseveró. La Assemblea Nacional de Catalunya se constituyó en marzo de 2012 con el objetivo de crear una “mayoría social en el camino a la independencia”. Su nacimiento partió de las asambleas locales celebradas en muchas localidades catalanas, y su vocación transversal la refleja su consejo, en el que hay músicos como Lluís Llach y Francesc Ribera “Titot”, actores como Joel Joan, catedráticos como Ferrán Requejo, escritores como Patricia Gabancho y políticos de partidos diversos como la presidenta Carme Forcadell o el vicepresidente Carles Castellanos.

Su intención de convocar una manifestación por la independencia culmina hoy, convirtiéndola, además, al margen de los actos institucionales, en el acto neurálgico del día. No asistirá el gobierno catalán como institución, aunque varios consellers sí que lo harán a título personal. A la convocatoria se han adherido sindicatos, entre ellos UGT y CCOO, entidades sociales y partidos políticos. CiU, ERC, Reagrupament, Solidaritat e Iniciativa per Catalunya tendrán presencia muy visible en la marcha, además parte de la izquierda independentista, que también mantiene su convocatoria propia.

La manifestación, sin embargo, ha abierto un debate tanto en la coalición CiU como en el principal partido de la oposición, el PSC. Entre los socialistas catalanes hay quien cree, como el ex-president Montilla, que “es una marcha independentista” y por eso no acudirá; y quien cree, como el secretario general Pere Navarro, que no es un acto independentista sino de auto-afirmación catalana, aunque tampoco acudirá.

Dentro del partido también hay voces discrepantes desde el llamado “sector catalanista”. Ernest Maragall se ha desmarcado de la línea oficial del partido y ha aludido a la necesidad de buscar nuevas vías, incluida la independencia, para superar lo que ha llamado “la ruptura de las vías autonomistas y federalistas”.

El nuevo presidente del grupo parlamentario del PSC, Xavier Savaté, partidario de un referéndum

En una línea parecida se había expresado el hasta ahora presidente del grupo parlamentario de los socialistas catalanes, Joaquim Nadal, que animó a participar en la manifestación de hoy, a la que probablemente acudirán también la ex-consellera Marina Geli y el alcalde de Lleida, Àngel Ros. Desde el PSC se niega la relación causa-efecto, pero pocos días después de que Nadal llamara a la participación, la ejecutiva del PSC remodelaba el grupo parlamentario, nombrando presidente del mismo a Xavier Sabaté. El nuevo presidente parlamentario cree conveniente la convocatoria de un referéndum “porque los catalanes tienen derecho a decidir”, pero ha rechazado la independencia.

Aunque “el debate nacional no es lo más importante para los socialistas”, según el portavoz, Jaume Collboni, el PSC se ha comprometido a “escuchar las reivindicaciones y dar respuesta al malestar”. Collboni, además, ha reconocido que la convocatoria de hoy obligará a los partidos a abrir un debate y también “al Govern, que tendrá que estar a la altura para no dar una respuesta improvisada o irresponsable”.

El 20 de septiembre el presidente de la Generalitat, Artur Mas, se reunirá con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, con un tema encima de la mesa: el pacto fiscal que reclamó el Parlament de Catalunya el pasado mes de julio. Esta reclamación coincide con la petición de más de 5.000 millones de euros del fondo de liquidez autonómico para cubrir los vencimientos de deuda que no puede afrontar. El Govern (y CiU) entiende que con una hacienda propia y el pacto fiscal -que permita recaudar la integridad de los impuestos en Catalunya-, no sería necesario acudir al fondo de rescate.

Y es aquí donde se enmarca la calculada ambigüedad del ejecutivo de Artur Mas (en la imagen -EUROPA PRESS-) ante la Diada. El Govern no apoya explícitamente la llamada independentista, pero muchos de sus consellers sí que asistirán a los actos de hoy. Lo expresó, de alguna manera, el secretario de organización de Convergència Democràtica de Catalunya, Josep Rull, al plantear la disyuntiva “o pacto fiscal o camino hacia el estado propio”.

De los dos partidos que dan vida a la formación CiU, Convergència es la más soberanista. La democristiana Unió Democràtica, de Duran i Lleida, al margen de su recién creada corriente interna independentista, acude a los actos del 11-S con la reclamación del pacto fiscal por bandera. Así, aunque la coalición se visibilizará unida, lo hará con objetivos diferentes. Mientras Duran i Lleida asegura que “no es compatible pedir pacto fiscal e independencia”, desde Convergència, Oriol Pujol, su secretario general, asegura que no sólo es compatible, sino que es la muestra de una “petición transversal de libertad para Catalunya”.

Dos de los partidos parlamentarios han mostrado su frontal oposición a la convocatoria de hoy: Ciutadans y PP. Ninguno de ellos, y ninguno de sus dirigentes, acudirá a la manifestación a la que han atacado, además, con dureza. Albert Rivera, presidente de Ciutadans, ha asegurado que su formación luchará por “la convivencia y la unión” frente a una “Diada secuestrada por el separatismo”.

Albert Rivera: 'es una Diada secuestrada por el separatismo'

Por su parte, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, cree que la manifestación va contra la “Constitución y la ley” y se ha mostrado sorprendida de que miembros del partido socialista puedan acudir a una convocatoria de este tipo. En la misma línea, la presidenta de los populares catalanes, Alicia Sánchez-Camacho, ha acusado al gobierno catalán de dar apoyo logístico a una manifestación que “busca sacar a Catalunya del marco constitucional” y que, a su juicio, “sirve como coartada para esconder sus políticas y la crisis”.