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Catalunya salva los correbous después de prohibir los toros

El Parlament sitúa el margen de la legalidad en el sacrificio del animal

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Corridas de toros, no. Correbous, sí. El Parlament de Catalunya bendijo ayer en materia de protección animal una doctrina que sitúa el límite de lo correcto en la muerte del animal. Ni un centímetro más atrás. La cámara catalana aprobó por aplastante mayoría, con votos de PSC, ERC y PP, la ley que perpetúa los correbous a iniciativa de CiU.

Esta actividad, con larga tradición en el sur de Catalunya, ha sido criticada por las asociaciones defensoras de los derechos de los animales por el castigo físico y psicológico que sufren los toros. La aprobación aplaza la preocupación en una zona con importante implantación electoral de CiU y ERC, donde se temía que esta polémica práctica siguiera el camino de las corridas de toros, prohibidas en julio.

El Parlament consagra así un reglamento que incluye sanciones e impide a los menores de 14 años participar en estos actos. También impone medidas higiénicas y de seguridad, pero las normas de respeto al animal se reducen a limitar el tiempo en que el toro participa en el espectáculo, fijado en 15 minutos en la mayor parte de modalidades.

La permisividad con este catálogo de prácticas (toro ensogado, toro de fuego, etc.) no conjuga con las razones animalistas que esgrimieron los diputados partidarios de la prohibición de las corridas de toros hace un mes y medio.

El PP acusó entonces a los partidos catalanes ICV-EUiA, ERC, la mayoría de CiU y una minoría del PSC lo votaron de abolirlas por razones identitarias. Ayer, los ecosocialistas estuvieron firmes en su posición animalista y afearon a ERC y CiU su cambio de criterio.

El diputado Daniel Pi lamentó la falta de rigor de la ley en la aplicación de sanciones y explicó su voto en contra: 'Es el de la coherencia y el de una sensibilidad social creciente en Catalunya'.

Más duro fue el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que habló de 'hipocresía' y recordó la frase que el presidente de ERC, Joan Puigcercós, pronunció con motivo de la prohibición de los toros: 'Los valores del siglo XXI son incompatibles con hacer del sufrimiento un espectáculo'.

El diputado del PP Joan Bertomeu aportó el exabrupto mezclando los toros con el derecho al aborto: '¿Ustedes quieren decir que sus sentimientos están con la muerte de un toro cada tres días y no pasa nada por quitarle la vida a 57 criaturas cada día?'.

Ni CiU ni los independentistas basaron sus argumentos en el animalismo, como hicieron en julio. Los primeros afirmaban que 'pervivirán las tradiciones capaces de adaptarse a las exigencias éticas', mientras que ERC zanjó: 'No hacemos debates identitarios, defendemos nuestras tradiciones'.