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Católicos por un Estado laico

Teólogos progresistas piden que la Iglesia no entre donde "no le corresponde"

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Son una minoría crítica en la Iglesia, pero se sienten tan dentro de ella como cualquier purpurado. Constituyen, sin embargo, una minoría cualificada en la vanguardia de una Iglesia estereotipada por el inmovilismo de la jerarquía que la gobierna en España.

La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII finalizó ayer cuatro días de reflexión con un mensaje de cambio. En su declaración final, los promotores del encuentro subrayaron su apuesta por un Estado “laico e independiente”.

“La libertad religiosa no puede estar condicionada ni subordinada a ningún criterio de tipo cuantitativo ni de conveniencia política o razones históricas”. Fin de cualquier privilegio para la confesión católica, eso reclaman. Y separación absoluta del Estado. “A la Iglesia no le compete indicar o definir el orden político de la sociedad”, advierten.
A la misma jerarquía católica que invitó a votar al PP en las pasadas elecciones generales, los teólogos de la Asociación Juan XXIII les indican que cruzar a la arena política sería “una injerencia en un terreno que no le corresponde”.

“El Estado tiene todo el derecho a defender su autonomía y libertad a fin de no convertirse en rehén de la jerarquía religiosa”, subraya este colectivo en sus conclusiones, que abogan sin matices por una laicidad que “no equivale a irreligiosidad o ateísmo”, según explican. Lejos de esa concepción “los cristianos debemos defenderla como garantía de la libertad de conciencia y de creencias”, concluyen.

A lo largo de cuatro jornadas de debate, organizado en varias ponencias y mesas redondas, la Asociación Juan XXIII ha reafirmado su compromiso con la ética laica y la lucha contra la marginación  que constituye la realidad diaria del Tercer Mundo.

Una de las plataformas representadas en este encuentro, Redes Cristianas, hizo público el sábado un manifiesto en favor de la laicidad. La Asociación Juan XXIII se pronunció ayer en la misma línea.   “Los cristianos y cristianas están llamados a colaborar con la construcción de un Estado laico que haga posible una sociedad justa y solidaria, sin discriminaciones por razones religiosas, culturales o sociales”, remata en su declaración.

Nuevo marco legal

Este mensaje final condensa las reflexiones sobre los Acuerdos Iglesia-Estado que han ocupado buena parte de los trabajos del congreso. En este sentido, los ponentes han reiterado la exigencia de que la laicidad del Estado se traduzca en hechos, a la vez que abogan por modificar los acuerdos del 1979 con el Vaticano y por la necesidad de una nueva ley de Libertad Religiosa y de Conciencia.

Tanto el teólogo Juan José Tamayo, el rostro más visible de la Asociación Juan XXIII, como el ex diputado socialista Victorino Mayoral, presidente de la Fundación CIVES, ligada al humanismo laico, coincidieron en este diagnóstico. “La transición estará incompleta mientras se mantenga el actual estado de cosas en una cuestión tan sensible como es el ejercicio de un derecho de la libertad, de conciencia, religión y culto,” señaló Mayoral.