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Cayo Lara: "PP y PSOE no se fían de nosotros, y con razón"

El coordinador y candidato advierte en la 34º fiesta del PCE de que IU no se conforma con poner "parches" al sistema y de que quiere el poder "para aprobar leyes al servicio de los trabajadores"

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No parecía lo que realmente era: un debate a cuatro manos para charlar y discutir de la reforma constitucional y convocada por el Partido Comunista de España como el acto central de su 34ª fiesta anual. No. Aun guardando el formato de coloquio, aun sentados a la mesa, aquello era un mitin casi de campaña. El primero de Cayo Lara en Madrid, en San Fernando de Henares, tras su proclamación como candidato de Izquierda Unida.

El coordinador se había inyectado ayer sábado un chute de energía. Alzaba la voz eufórico, procurando los aplausos de una grada concurrida cerca de 4.000 personas, según el PCE y entregada que ya le había coreado el '¡Cayo, presidente!'.

Lara hilvanó un discurso-popurrí preñado de referencias a sus mensajes de los últimos días y meses (ambicioso plan de empleo a lo Barack Obama, críticas al programa de Alfredo Pérez Rubalcaba y de los silencios de Mariano Rajoy, reproches por la guerra de Libia...), pero con la mirada puesta en el 20-N.

'Es la hora de los economistas de izquierdas', dice el líder de la federación

Y ya presentó a IU con el traje de una fuerza que está con la gente y que quiere romper el establishment. PP y PSOE, y los poderes fácticos frente a los que están arrodillados, 'no se fían de nosotros, claro que no. Esta izquierda no es de fiar, y con razón. No estamos para parches. Queremos el poder para aprobar leyes al servicio de los trabajadores, para poner el poder financiero al servicio de los ciudadanos y de la democracia', proclamó. La única ambición de los dos grandes partidos, abundó, es 'mantener el sistema', 'perpetuar' el modelo de 'más crisis y más paro', de más desahucios y 'exclusión social', de más 'recortes' y más 'fraude fiscal'. Hasta el PP, ejemplificó, está 'preocupado' por que no se 'hunda' Rubalcaba en las elecciones generales. La sentencia final no podía ser más demoledora: 'Han convertido la democracia en pantomima, y a los ciudadanos, en súbditos'.

Pese a todo, las recetas neoliberales han 'fracasado' con estrépito. 'Es la hora de los economistas de izquierdas', dijo para enlazar con la presentación de la alternativa 'creíble' de IU, roja y verde, republicana, laica, federal, violeta, pacifista, 'solvente' y anticapitalista. Aunque está por 'construir'. 'Pero solos no podemos', admitió Lara, para reclamar la unidad de la izquierda, a la que se ha comprometido IU. Para ello cuenta con el Movimiento 15-M, a quien, como hace una semana, le recordó que el 'mensaje de rebeldía y de resistencia' debe traducirse en el voto.

Anguita: 'Podemos recomponer el Ejército rojo de la transformación'

Las palabras de Lara casaban con los mensajes cosidos por sus tres compañeros de mesa redonda: Julio Anguita, excoordinador de IU; José Luis Centella, secretario general del PCE, y Agustín Moreno, un histórico dirigente del sector crítico de CCOO.

'Podemos recomponer el Ejército del cambio profundo, el Ejército rojo de la transformación', apeló vehemente Anguita, esforzado en explicar que 'todo lo que pasa en España ya estaba escrito'. Todo procede, dijo, del Tratado de Maastricht de 1992, que avalaron PP y PSOE, contra el que IU guerreó y que 'muchos sindicatos' creyeron como un 'cuento chino'. El exlíder de IU llamó a la 'rebelión', pero 'llenando de ideas la cabeza de la gente que va a salir a la calle'. Y con cierto tono de amonestación, instó al auditorio a 'aprender una lección': 'No se puede ser trabajador y sindicalista tres horas al día y luego ser machista, y en vez de leer, ver la televisión, o votar a la derecha o los que hacen políticas de derechas, que son iguales. No podemos escindir la personalidad'.

'No existe solución dentro de este sistema', coincidió Moreno, para quien PSOE y PP se han puesto tan 'de acuerdo' en todo que puede ocurrir, avisó, que si los conservadores no sacan mayoría absoluta el 20-N, podría articularse un 'Gobierno de gran coalición' entre los dos grandes, a la alemana. Y animó: 'Si han cambiado la Constitución alevosamente para asegurar que bancos e inversores cobran a costa de millones de parados, nosotros, además de librar todas las batallas necesarias contra los recortes, también exigiremos cambiar la Constitución para acabar con la Segunda Restauración borbónica y profundizar en la democracia'. Centella, que rubricó su propuesta de organizar una 'jornada de protesta cívica', culminó el camino: 'Se han perdido batallas, pero la guerra no está perdida. Si hay gente luchando, no hemos perdido. ¡Saben de nuestra fuerza, y por eso nos quieren silenciar!'. El público jaleó. Con el 20-N cercano, el optimismo, más que nunca, rebosa.

Julio Anguita la expulsó de IU, a ella, Cristina Almeida, y a su partido, Nueva Izquierda, en 1997. Entonces, IU sangraba por los cuatro costados. Ayer, ambos volvieron a coincidir en la 34ª fiesta del PCE, porque el partido homenajeó a los abogados comunistas que lucharon en el franquismo y en la Transición. Uno y otro ni se saludaron, aunque Almeida hizo el amago de acercarse al excoordinador. Nada que ver con el profundo calor con el que, medidada la intervención de Anguita, el público acogió, puesto en pie, a Josefina Samper, la mujer de Marcelino Camacho, el fundador de CCOO