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El cepillo de la Iglesia recaudó 252 millones de euros del IRPF el año pasado

Son 11 millones más que el ejercicio anterior pero a Martinez Camino le parece insuficiente: "Con poco dinero, la Iglesia sigue haciendo mucho"

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La crisis económica no ha afectado aún a las cuentas de la Iglesia católica. Al menos, en lo que se refiere al dinero que el Estado le otorga a través de la declaración de la renta. Gracias a la famosa y polémica 'X' en la casilla del IRPF, los obispos recibirán este año 252,6 millones de euros por la campaña fiscal del año pasado (correspondiente al ejercicio económico de 2008), 11 millones más que el año previo.

Estos ingresos suponen, no obstante, apenas el 5% de lo que España entrega cada año a las instituciones católicas (unos 6.350 millones).

España da cada año al episcopado más de 6.000 millones de euros

La recaudación del año pasado supera en 102 millones de euros a la de 2007, último año en que la Iglesia recibía el 0,52% del IRPF, en lugar del 0,7% actual (en 2009 el saldo también fue favorable para los obispos, por 91 millones).

Cuando se firmó el nuevo sistema de financiación, los obispos se quejaban por haber renunciado a la exención del IVA, que según sus cálculos supone unos 30 millones de euros anuales. Las cuentas, sin embargo, les salen redondas, aun descontando el coste de ese IVA: el ajuste ha permitido a los obispos ganar 133 millones más en el conjunto de estos dos últimos años.

El Gobierno que más manifestaciones en su contra comandadas por los obispos ha sufrido es, al tiempo, el que más ha beneficiado económicamente las arcas de la Iglesia.

El año pasado se marcaron siete millones de casillas, según los obispos

El portavoz episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, compareció ayer exultante en rueda de prensa, para destacar que el número de declaraciones a favor de la Iglesia católica superaban los 7,1 millones, lo que supone, según sus cálculos, que 'más de nueve millones de personas' marcan con un aspa la casilla de la Iglesia (al tener en cuenta las declaraciones compartidas).

El porcentaje de casillas favorables sobre el total de declaraciones apenas ha variado, quedándose en el 34,31%. Los expertos afirman que ahí está el techo de la Iglesia, que desde 1990 no supera el 35%.

Lo que sí ha cambiado es el modo de presentar esos apoyos. Así, el responsable de asuntos económicos del Episcopado, Fernando Giménez Barriocanal, no consideró ayer 'relevante' informar como se hacía hasta ahora del porcentaje de los contribuyentes que marcan sólo la 'X' de la Iglesia y de los que eligen también la destinada a 'otros fines de interés social'.

Fuentes episcopales confirmaron luego a Público el descenso de los que marcan sólo la casilla de la Iglesia.

Martínez Camino hizo especial hincapié en que, con la exención del IVA, la Iglesia pierde esos 30 millones al año, 'cifra que ahora debe ser compensada', a su juicio. El obispo no quiso aclarar si existe algún tipo de acuerdo o negociación con el Gobierno para establecer alguna otra cifra compensatoria, especialmente a partir de la futura subida del citado impuesto.

Giménez Barriocanal sí dejó caer que, 'si el año que viene disminuye la cuota íntegra, como previsiblemente va a ocurrir, lo lógico es que se traslade al sistema' y la Iglesia pueda perder parte del dinero que ahora recauda. 'Son las reglas del juego que hemos aceptado', asumió el gerente. 'Si la economía mejora, irá a más, si continúa la crisis, habrá problemas', vaticinó.

En todo caso, y aunque no hay estudios oficiales sobre el asunto, la experiencia marca según los expertos un futuro netamente optimista para los obispos, puesto que las rentas más altas (las menos afectadas por la crisis) en su mayoría marcan la 'X' de la Iglesia.

Excelentes resultados, pues, pero los obispos tampoco quieren echar las campanas al vuelo. Al contrario, recuerdan que estos resultados 'permitirán mantener el sostenimiento de las actividades básicas de la Iglesia en niveles de eficiencia y austeridad semejantes a los que han venido siendo habituales hasta ahora'.

Por eso, recuerdan a sus fieles que la parte del león de la financiación de la Iglesia católica no procede de la asignación tributaria, sino de su colaboración directa al sostenimiento eclesial a través de 'colectas o suscripciones'. Una colaboración que, según los prelados, 'sigue siendo absolutamente indispensable'.

La realidad, sin embargo, nos muestra un escenario completamente distinto. El Estado financia cada año con más de 6.000 millones de euros las actividades educativas, sociales, sanitarias y de culto de la Iglesia católica. Sólo en centros escolares, se conceden más de 3.500 millones, más otros 600 destinados a pagar a los profesores de Religión u otros docentes en centros concertados.

Así pues, estos 252,6 millones recaudados por el IRPF no son, ni mucho menos, la mejor tajada de los fondos públicos que recibe la institución. Sólo es la parte más polémica.

¿Por qué? Porque, pese a que las campañas de comunicación se empeñan en hablar de los centros escolares u hospitales que mantiene la Iglesia en España y el mundo, de la labor de los misioneros o de las ONG católicas, lo cierto es que esos 252,6 millones de euros del IRPF irán íntegramente a pagar los sueldos y la Seguridad Social de los 22.000 sacerdotes que hay en el país.

Así, ONG confesionales como Cáritas o Manos Unidas, que realizan una intensa labor social, reciben en realidad su dinero público de la casilla de 'otros fines' y de los fondos de Cooperación Internacional, no de la casilla de la Iglesia.

Tanto el Vaticano como la jerarquía española han acusado al Gobierno socialista de falta de previsión económica y de exportar la 'epidemia española' al resto de Europa. El presidente del episcopado, el cardenal Antonio María Rouco Varela, vinculó el pasado domingo la crisis 'al uso de la libertad'. La actual situación económica 'urge y exige una conversión política y jurídica', aseguró Rouco, para quien esta crisis 'persistente y grave' ha originado incertidumbre y 'tensa preocupación' entre los ciudadanos.

En opinión del cardenal de Madrid, las causas de la crisis tienen un origen técnico, pero también una naturaleza 'ético-moral y espiritual'. Además de mostrar su preocupación por el futuro de las pensiones, Rouco Varela advirtió que el actual momento requiere comportamientos de mayor 'justicia y caridad'. Y pidió, por ello, 'un mínimo de moralidad' en las relaciones económicas, sociales y políticas.