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El CGPJ suspende a la jueza que colocó a su novio como administrador judicial

La magistrada,  procesada por prevaricación,  adquirió popularidad por intentar reabrir el 11-M y por llevar el caso de la muerte de Álvaro Ussía en Madrid

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El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha suspendido este martes cautelarmente en sus funciones a la jueza de Instrucción número 43 de Madrid, María del Coro Cillán, después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) haya abierto juicio oral contra ella por un delito continuado de prevaricación, según fuentes del órgano de gobierno de los jueces.

La magistrada, a la que se juzgará por a diversas decisiones que afectaron a la clausura de la discoteca madrileña Moma y a la designación de los administradores judiciales de la misma (uno de ello, su propio novio), es suspendida en aplicación del artículo 383 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Este artículo prevé la suspensión de un juez cuando se hubiere declarado haber lugar a proceder contra él por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones.

La jueza ha instruido varios casos de trascendencia mediática, entre ellos el que intentó reabrir el 11-M con la causa instruida contra el ex comisario jefe de los TEDAX Juan Jesús Sánchez Manzano y una perito de su unidad por posibles irregularidades en la recogida y custodia de muestras del atentado, cuya investigación fue archivada definitivamente por el Tribunal Supremo el pasado 15 de marzo. También llevó el caso por la muerte del joven Álvaro Ussía, en el Balcón de Rosales, en Madrid.

En cuanto a la causa abierta contra ella, las diligencias se incoaron a raíz de una querella de la Fiscalía Superior de Madrid. Las investigaciones sobre Cillán se iniciaron después de que uno de los dueños de la discoteca Moma en Madrid denunciara ante el CGPJ que la juez estaba colaborando con sus socios para conseguir el traspaso de la discoteca. En un auto dictado el pasado mes de octubre, el TSJM apreció la existencia de elementos típicos del delito continuado de prevaricación. Por ejemplo, señalaba como conducta irregular que la juez implantara una administración judicial respecto a 'unos locales en los que ni consta ni se denuncia la comisión de hechos delictivos, sino una controversia entre sus titulares'.

Además, tachaba de 'escandaloso' que la juez nombrase a un administrador judicial 'sin debate ni reflexión ninguna' y por una providencia le reconociera seis días más tarde una retribución mensual de 18.000 euros. Asimismo, recalcaba que la juez nombró para uno de los dos puestos de administrador a su propio novio, quien 'pasó a ser administrador único con una retribución mensual de dos mil quinientos euros'.

En diciembre de 2012, la comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) incoó un expediente disciplinario a Coro Cillán por cuatro posibles faltas de disciplina cometidas en relación las decisiones que afectaron a la administración judicial de la discoteca madrileña MOMA. Además, se ordenó remitir al fiscal superior de Madrid, Eduardo Esteban, el acta levantada por la Inspección del Consejo tras una visita realizada a su juzgado.

Al parecer, se encontraron indicios de que Cillán habría incurrido en 'ignorancia inexcusable en el cumplimiento de los deberes judiciales' por haber facilitado la entrada como administrador judicial de esa discoteca, durante el periodo en el que estuvo precintada, de su supuesto 'novio'. Otra de las faltas tenía que ver con la 'desatención o el retraso injustificado' en la resolución de este asunto. También se le investigó por 'exceso o abuso de autoridad'.