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Chacón lleva aire fresco a la Pascua Militar

La ministra de Defensa destaca el papel de las mujeres 20 años después de su llegada a las Fuerzas Armadas

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Todos ellos, uno a uno, cansinamente, repetían el mismo gesto, como salido de fábrica, ante los reyes y los príncipes de Asturias. Saludo militar y a cuadrarse, explotando el clac, el chasquido de los talones. Lástima. Lástima que ayer no recayera en ellos, en los altos mandos de los tres Ejércitos y de la Guardia Civil, el fogonazo de atención. Era su mayor fiesta de gala, la Pascua Militar, el 6 de enero, como todos los años, revestida –también como todos los años– de esa liturgia añeja, solemne y parca en el Palacio Real de Madrid.

Esa imagen, mil veces vista, perdió. Ganó poder esta otra: Carme Chacón, la primera mujer que, como ministra de Defensa –la más valorada en las encuestas–, participa en este rito anual. Quiso que se percibiera. Endureció su porte militar. Apareció con el cabello recogido, tirante, y ataviada con un esmoquin negro y una blusa blanca con una falsa botonadura oscura. La estampa, absolutamente chocante, obligó al Gobierno a explicarse más tarde: el traje pantalón de Chacón “se ajustó al protocolo del acto”. “Equivale a lo que la etiqueta requería para esta gala”, vestido largo para las mujeres, como el que llevaron la reina y Letizia (mismo modelito que en 2008, por cierto). “Todo eso se miró”, precisaron en el departamento. “No era una mujer más en el acto: participaba de él como ministra”.

Chacón sabe de símbolos. De su importancia, de cómo quedan clavados en la retina. Atrajo la atención para sí para luego rebotarla a otra mujer, Milagros Hijosa Pedregosa, comandante del cuerpo militar de Sanidad. Ella fue, ayer, la primera miembro de las Fuerzas Armadas (FAS) en ser condecorada con la Cruz de la Orden de San Hermenegildo, que reconoce la constancia y el trabajo impecable de un militar a lo largo de 20 años de carrera. La historia había impedido que el premio a una mujer militar llegara antes, recordó la ministra, “sencillamente porque nunca antes una mujer pudo cumplir 20 años en nuestras FAS”. Y no era posible porque sencillamente estaba prohibido que una mujer ingresase en el Ejército antes de 1988. Hoy hay más de 15.400, todavía sólo el 12,3% del total de efectivos (casi 111.000).

El hyperlink a Milagros Hijosa ilustraba una de las siete prioridades apuntadas por Chacón en sus 25 minutos de intervención ante el rey y la cúpula militar, la “aspiración a la igualdad”. Las palabras de la ministra cortaban el hielo. En dos sentidos: por el silencio de la audiencia, sólo roto por el bisbiseo de los periodistas, y por el frío que poblaba el Salón del Trono de palacio. Así, literal.

Vectores de las FAS, citábamos. Estos siete: profesionalidad, eficacia, innovación, igualdad, respeto al medio ambiente, difusión de la cultura y, por último, el “compromiso con la paz y la legalidad internacional”. Chacón repasó el “abnegado trabajo” de los soldados desplazados a misiones en el exterior. Son ya más de 50 desde 1989, cuando Felipe González las autorizó. Hoy España tiene seis activas (Bosnia, Kosovo, Afganistán, Líbano, Chad y Somalia), pero este año se reforzará la presencia en África y en el Mediterráneo.

Mucho podrá largar la derecha de Chacón. No que no se haya puesto el hábito patriótico. Glosó con furor la “austeridad, vocación de servicio y ánimo de unidad” del Ejército, la “confianza” que inspira en los españoles.

A esta crónica le falta tomate. Vida más allá del esmoquin de Chacón. No habría estado mal relatar el jugo de los corrillos de prensa con políticos durante el cóctel. No pudo ser. Sencillamente porque la Casa Real prohibió la entrada por vez primera en una Pascua Militar.

 

Con una gravísima crisis internacional a dos pasos, en Gaza, la alusión a la tragedia estaba obligada. El rey reclamó que se desplieguen “todos los esfuerzos diplomáticos” para lograr, como ya exigió el Gobierno, “un alto el fuego inmediato”. Lo mismo pidió Chacón.

Pero la ministra tenía otro motivo más para referirse a Oriente Medio. “En pocos días”, el Ejecutivo aprobará la reforma de las Reales Ordenanzas, el código deontológico de los militares, sin tocar desde 1978. El texto de Defensa, “un nuevo hito”, recogerá por vez primera las reglas de conducta de las FAS en el exterior. Y ahí se incluye el “principio de distinción”, que “obliga a diferenciar entre combatientes y no combatientes”, y distinguir objetivos militares de civiles. Es decir, el Ejército español nunca actuaría como Israel. En capilla también está la Ley de Derechos y Deberes de los militares.