Público
Público

'Christmas' y chascarrillos

El presidente Zapatero felicita por videoconferencia a las tropas españolas en el exterior y les agradece su "lealtad y compromiso"

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

'¡Entra carátula!”, vociferó el regidor. Y la carátula entró, replicada al segundo en todas las pantallas del palacio de la Moncloa. “Salutación del presidente del Gobierno a las unidades destacadas en el extranjero”, se reflejaba en las pantallas de plasma. El reloj del jueves 24 de diciembre daba las 10.25 y el programa de televisión, emitido en directo desde el refugio subterráneo de la Moncloa –el búnker–, acababa de concluir.

El espacio se hizo corto (20 minutos), ágil, milimétricamente calculado. Cien por cien militar. Un, dos, un, dos. Los jefes de los diez destacamentos en el exterior se presentan por videoconferencia a José Luis Rodríguez Zapatero, Zapatero les traslada su “calurosa felicitación” de Navidad y les agradece su lucha por “la paz y la seguridad”, y otra vez los diez contingentes se dirigen al presidente para devolverle el christmas virtual y contarle algún chascarrillo en apenas dos minutos. Luego, despedida y cierre del jefe del Ejecutivo: “Gracias a todos por vuestro estado de ánimo, vuestra lealtad y vuestro compromiso”. El presidente desaparece de la pantalla, entra la carátula y, al poco, la carta de ajuste.

Zapatero se ciñó al canon navideño. Los militares, también. El presidente no mentó el incidente ocurrido en la madrugada del miércoles en Afganistán –un civil muerto y otro herido al disparar contra ellos efectivos españoles–, ni el próximo envío de 511 soldados al país asiático. “Lleváis paz, desarrollo y progreso a partes del mundo que necesitan estabilidad”, resolvió, después de trasladar un “recuerdo especial” a los miembros de las Fuerzas Armadas fallecidos en misiones de paz. El presidente sí citó expresamente Líbano. Allí España asume en 2010, por vez primera, el mando de la Fuerza Interina de Naciones Unidas (FINUL). Las riendas de la misión internacional recaerán en el general Alberto Asarta: “España demostrará, como en los últimos 21 años, su sentido de la responsabilidad, su profesionalidad y su compromiso con un orden internacional justo y cada día más seguro”.

Los elogios salían en cascada de los labios de Zapatero. “Los españoles se sienten muy orgullosos de la tarea que lleváis adelante en defensa de la paz y la seguridad”, labor por la que el Ejército recibe, abundó, “un gran reconocimiento internacional”. La gratitud del Gobierno alcanza igualmente a los efectivos de la Guardia Civil y de la Policía y del Centro Nacional de Inteligencia. Más halagos, más 'apoyo y reconocimiento'.

Zapatero acabó y se dispuso a escuchar los saludos y felicitaciones de los jefes de las misiones. Mantuvo el gesto solemne, hierático incluso. Uno tras otro, los mandos de cada operación cantaban el menú rápido precocinado. De primero, detalles de la operación. De segundo, la celebración de la Nochebuena. Y paso al siguiente.

Entre tanta comida de rancho –anodina y a veces algo insípida–, casi sentó a manjar de rey la broma del teniente coronel Pedro Muñoz, jefe del destacamento en Yibuti del P-3 Orión de la operación Atalanta, la de la lucha contra la piratería en el Índico: “Llegamos el martes desde España. Pasaremos las Navidades volando sobre el golfo de Adén. Cuando tengamos un rato libre, intentaremos comer algo de turrón. Mientras tanto, seguiremos disfrutando en manga corta del calor del Trópico”. Un mohín de cierta envidia recorrió la sala de prensa en la Moncloa, desde la que los periodistas seguían en directo la videoconferencia global.

También se explayó el comandante José González Vallés, que dirige la base Gabriel de Castilla en la Antártida. Explicó que habían ampliado las instalaciones para los científicos, que habían cumplido 20 años de misión hacía unos días, que habían podido charlar vía web con las ministras de Defensa y Ciencia, Carme Chacón y Cristina Garmendia. Y que cumplirían con la tradición: “Mañana [por el viernes], subiremos al monte Irizar para poner el belén”.

No son los únicos españoles en la zona. Por el área austral navegan los buques de investigación oceanográfica Hespérides y Las Palmas. Ambos, como la base Gabriel de Castilla, contactaron con Madrid a través de Internet, pero sin señal de vídeo. “Estamos haciendo escala en Mar de Plata [Argentina]”, comenzó el comandante del Hespérides, el capitán Juan Antonio Aguilar. El barco se desplazará a Punta Arenas (Chile) y a Mar de Hoces. Allí, “en uno de los mares más temidos del mundo”, se encuentra estos días la embarcación Las Palmas, de regreso de la Antártida.

Navarra es otro buque, una fragata. Pero queda bastante a trasmano del Hespérides. El jueves, se detuvo en Omán para buscar avituallamiento, celebrar la Nochebuena en la cubierta de vuelo y hacerse de nuevo a la mar para sumarse a la Atalanta.

Los otros cinco destacamentos despacharon menú. El general Casimiro San Juan, desde Marjayún (Líbano), le subrayó al presidente la “unión y compañerismo” de los militares. En Kabul (Afganistán), el general Corres aludió al “despliegue de fuerzas adicionales” que España remitirá en breve y a la cena de turrón y cava.

Desde Afganistán, llegaron otros dos mensajes. En Herat, despuntó un ramalazo católico. Después de la cena de la “familia militar”, contó el coronel Manuel Fernández-Roca, se celebraría la Misa del Gallo “para que vaya quien lo desee”. En Qala-i-Naw, el coronel Sierra también habló de la “entrañable” cena de Nochebuena. Y en Sarajevo (Bosnia), ración similar del general Juan Díaz Cruz: brindis por las familias en España y sucinto relato del relevo de efectivos, la semana pasada.

El repaso sonó frugal. Con anécdotas e historias normales. Familia, cena, cava, turrón. Es lo que parece dictar la lógica. Lo que se le pide a estas fechas. Sea en España o a miles de kilómetros de distancia.