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Cillán niega haber prevaricado al ordenar el cierre de la discoteca Moma

La jueza se enfrenta a 20 años de inhabilitación al ser acusada de facilitar la entrada como administrador judicial de la discoteca aun amigo íntimo durante el periodo en el que estuvo precintada

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'No me confieso autora de los hechos tal como están relatados. No he cometido ningún delito de prevaricación', ha recalcado en el primer día del juicio oral María del Coro Cillán, titular del Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid, más conocida por ser la jueza que quiso reabrir el proceso jucidial del 11-M y que ahora está acusada de prevaricación por ordenar el cierre de la discoteca madrileña Moma.Una acusación por la que se enfrenta a 20 años de inhabilitación.

Cillán ha afirmado que ordenó la entrada y registro y el precinto de Moma como medida cautelar urgente, a propuesta del fiscal, después de recibir en su despacho a un abogado que no conocía y que iba a presentar una denuncia en relación a Moma por peleas entre los porteros y la desaparición de ordenadores.

La jueza ha negado haber 'coaccionado' al fiscal, antes de afirmar que la fiscalía informa y el juez decide lo que considera oportuno en beneficio de la tutela judicial efectiva.

Cillán ha señalado que acordó un precinto de ocho horas, como 'medida preventiva', porque los porteros no estaban asegurados, para cumplir las normas de derecho laboral y porque 'más vale prevenir que lamentar'.

La procesada ha destacado que acordó la administración judicial de Moma sin vulnerar derechos fundamentales ni perjudicar a ninguno de los accionistas.

En la primera sesión del juicio, el tribunal ha desestimado la exclusión de la discoteca Moma como acusación particular 'como perjudicado por los hechos denunciados' en el proceso, como solicitó el fiscal.

Como cuestión previa, el Ministerio Público ha pedido la exclusión de la discoteca Moma como acusación particular por considerar se ha dedicado a hacer 'una defensa cerrada' de la acusada y 'entorpecer el avance del procedimiento en la fase de instrucción', sin imputarle nada a la procesada.

El letrado de Moma ha señalado que la magistrada dictó alguna resolución que pudo ser 'injusta' y pudo haber cometido 'prevaricación' en el nombramiento de los administradores de la discoteca.

El abogado de la jueza se ha mostrado en contra de la exclusión de nadie, desde el punto de vista de la validez y la ortodoxia del proceso, para evitar nulidades y recursos de casación.

El Consejo General del Poder Judicial suspendió cautelarmente el pasado mes de abril a la jueza tras la apertura de juicio oral contra ella, que se prolongará hasta el viernes.

Martes, miércoles y jueves comparecerán los testigos Tras la declaración de la acusada durante el primer día de la vista, está previsto que el martes, miércoles y jueves comparezcan los testigos y se espera que el viernes tengan lugar las pruebas pericial y documental, las conclusiones e informes definitivos.

En diciembre de 2011, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) abrió expediente disciplinario a Cillán por la presunta comisión de tres faltas muy graves y una más de carácter grave en relación con la clausura de la discoteca madrileña Moma y la designación de los administradores judiciales de la misma.

Uno de los propietarios de la discoteca denunció ante el Poder Judicial que la magistrada estaba colaborando con sus socios para conseguir el traspaso del establecimiento.

Así, según el denunciante, sus socios le denunciaron por administración desleal y la jueza Cillán, de acuerdo con ellos, acordó el precinto del local.

Al día siguiente nombró administradores judiciales y, horas después, siempre según el denunciante, la juez cenó en un restaurante de Madrid con el abogado de sus socios.

Posteriormente incluyó entre los administradores judiciales a una persona que tiene relación de amistad con la propia Cillán.

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