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CiU considera que la reforma «no es aceptable»

 Los sindicatos llevan al Congreso su presión contra la convalidación del decreto ley

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Convergència i Unió (diez diputados) se convirtió ayer en árbitro privilegiado al reunirse en la misma tarde con el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, y con los sindicatos. Por separado. El portavoz nacionalista, Josep Antoni Duran i Lleida, enfrió las posibilidades de acuerdo con el PSOE para convalidar la reforma laboral que aprobará hoy el Gobierno, al señalar que la iniciativa 'no puede ser aceptable' tras reunirse con Corbacho en el Congreso.

Su voto es un secreto guardado celosamente. El papel de CiU creció ayer en relevancia al convertirse, además, en anfitrión político del primer contacto de UGT y CCOO con los grupos para debatir la reforma laboral.

En su búsqueda de apoyos, el PSOE ha logrado avances sólo con Esquerra Republicana. El Gobierno y ERC volverán a reunirse mañana y el viernes en una mesa técnica para proseguir su negociación. Aun así, tampoco ERC se pronuncia en términos de alivio para el Ejecutivo y no descarta el voto en contra, según admitió ayer su portavoz en el Congreso, Joan Ridao.

El escepticismo lo aportó ayer el PNV. 'No le acaba de satisfacer' el borrador del Gobierno, advirtió eufemísticamente su portavoz, Josu Erkoreka, al no conciliar la 'necesaria flexibilidad' que piden los empresarios con los derechos de los trabajadores, en su primera valoración del encuentro celebrado en la noche del lunes entre el PNV y el Ejecutivo.

La distancia del Grupo Vasco discurrió en paralelo al silencio crítico del PP. Su responsable parlamentaria aprovechó la probable tramitación de la reforma como proyecto de ley para denunciar la 'debilidad' de un Ejecutivo 'que pone a España al borde del abismo cada 15 días'.

Varios diputados del PSOE vinculados a UGT advirtieron ayer sobre el riesgo de abrir esta vía parlamentaria la tramitación como proyecto de ley por la posibilidad de que su negociación conlleve un endurecimiento del texto final de la reforma.