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CiU facilitará la convalidación de la reforma laboral

Artur Mas considera que su federación no debe "impedir que se tramite en las Cortes"

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Convergència y Unió abrió ayer el primer claro en el horizonte de incertidumbre que rodea a la próxima convalidación de la reforma laboral. La guerra de nervios que de-sata en el Ejecutivo y el PSOE cada búsqueda de apoyos para sus decisiones de más calado se atenuó al despejar CiU la primera señal contraria a la 'indefinición calculada' que atribuyen los socialistas a la oposición ante la votación del decreto.

Este concepto define la estrategia de las formaciones que tienen en sus manos dar vía libre o tumbar el decreto aprobado el miércoles por el Ejecutivo. Ningún partido ha mostrado en público sus intenciones, pero los primeros movimientos en privado sobre el tablero de intenciones abonan la clara inclinación hacia la abstención por parte de CiU, cuyo presidente también mostró intenciones en público, y la predisposición favorable del PNV y ERC a facilitar la convalidación de la reforma.

'En la votación cabe el sí, el no y la abstención', matiza Duran a Mas

En el juego de estrategias ocultas que acompaña a la conquista de apoyos, el líder de Convergència, Artur Mas, destapó la primera carta al anunciar que la federación catalana facilitará la convalidación de la reforma. CiU no debe 'impedir que se tramite en las Cortes' el decreto, según aseguró Más, a pesar de ser 'mejorable en muchos aspectos'.

'En estos momentos no podemos decir si daremos pleno apoyo', concretó Mas. El adjetivo pleno ligado a la rotundidad de la palabra apoyo acabó por apuntalar la señal lanzada por CiU. Para no limitar sus posibilidades de negociación, su portavoz en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, se apresuró inmediatamente a matizar tanta sinceridad estratégica: 'En esa votación cabe el sí, el no y la abstención'. La decisión, según recalcó Duran, se adoptará el 22 dejunio, en la reunión semanal del Grupo Catalán.

Algunos dirigentes del PNV admiten en privado su apuesta por la abstención

El Congreso abordará ese mismo día la convalidación del decreto. La víspera del debate se abre así en el calendario de la negociación contrarreloj liderada por el Gobierno como una fecha clave. El lunes se reúnen las direcciones de todos los partidos en los que el Ejecutivo espera encontrar un aval o, al menos, una actitud que no frene la reforma.

El PNV no decidirá hasta entonces su posición definitiva, advirtió ayer su portavoz parlamentario. Su posición es 'equidistante', según el eufemismo que aplicó Josu Erkoreka para no desvelar el voto de su partido, condicionado en una parte sustancial por la decisión que adopten el resto de formaciones. En privado, sin embargo, algunos dirigentes nacionalistas han admitido su inclinación a dar vía libre a la reforma mediante la abstención de sus seis diputados.

El PSOE cree que 'no tiene sentido' rechazar una ley que se va a negociar

Conscientes de que la tramitación como proyecto de ley permitirá modular la reforma, ninguna formación quiere acarrear en solitario la carga del apoyo al decreto, según explicaron a Público desde la dirección del Grupo Vasco, razón por la que pronostican que la suma de abstenciones permitirá dar luz verde al nuevo marco laboral con el único respaldo del PSOE.

¿Se cumplirá este escenario? Ningún portavoz lo descarta. Tampoco el PP. Sólo han adelantado su rechazo algunas formaciones minoritarias de la izquierda parlamentaria como IU, ICV y el BNG. El resto es un campo abierto todavía a la negociación.

El PNV permanece así apostado y muy atento al fruto de los contactos que mantiene Esquerra Republicana de Catalunya con el Gobierno. ERC es la formación que se ha mostrado más activa en las conversaciones con el Ejecutivo.

Hoy volverá a reunirse con Trabajo aunque, para añadir tensión dramática a la película negociadora, su portavoz parlamentario, Joan Ridao, se dijo ayer 'más lejos del apoyo'. ¿Abstención entonces? 'No descartamos el no', aclara formalmente la dirección del grupo republicano, que mantiene en guardia los tres botones que expresan la voluntad de cada diputado en elCongreso, aunque ha confesado, en conversaciones informales con otros grupos de la oposición, su preferencia por la abstención.

Tanto el Grupo Socialista como la dirección del PSOE consideran que CiU, el PNV e incluso el PP, tienen complicado pronunciarse, de entrada, en contra de una reforma laboral que han reclamado con insistencia. Más aún cuando el Gobierno pretende tramitarla como un proyecto de ley susceptible de incorporar las modificaciones que surjan de la negociación parlamentaria con la oposición. 'No tendría ningún sentido', concluye José Antonio Alonso.

'No es ninguna concesión, no nos sentimos condicionados', rebate la dirección del PP en el Congreso. 'Cualquier escenario es posible en la convalidación', remata con la misma ambigüedad que el resto de formaciones su portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría