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CiU se olvida del soberanismo y apuesta por el concierto

La promesa estrella de Mas se enfrenta a la resistencia del Gobierno y el escepticismo general

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La panacea se llamaba concierto económico. El funambulismo de Artur Mas entre el autonomismo y el soberanismo se ha resuelto, por ahora, con esta fórmula. La petición de que Catalunya recaude todos sus impuestos y contribuya al Estado en función de los servicios que este le presta ha permitido a CiU cuadrar un círculo que satisface el atávico pragmatismo económico con su defensa de un mayor autogobierno. Y lo hace, como ha reiterado Mas, sin 'fracturar' la sociedad catalana.

Con ese argumento, CiU ha apartado de su agenda el soberanismo con el que ha flirteado esta legislatura. La sentencia del Tribunal Constitucional que recortó el Estatut y el estado de ánimo aconsejaban no ir más allá, no hacer maniobras 'bruscas' que, en palabras de Mas, puedan 'estrellar el barco ante las rocas'. Así, en plena precampaña, los referendos y la independencia han quedado en el cajón: la prioridad es obtener el modelo fiscal ya vigente en Euskadi y Navarra.

Mas ha puesto el concierto como condición para un pacto con PSOE o PP

Tras el agónico proceso de negociación del Estatut y el complejo acuerdo del nuevo modelo de financiación en verano de 2009, la promesa de Mas de obtener el concierto topó con no pocos escépticos. Joan Puigcercós lo calificó de imposible inicialmente, el propio Josep Antoni Duran Lleida admitió que sería difícil que el Gobierno central lo asumiera y, desde ICV, el conseller Joan Saura ha admitido que obtener concesiones del Estado es como 'arrancarle una muela'.

Este clima ha llevado a Mas a insistir y advertir de cómo tratará de llevarla a buen puerto: ha condicionado los acuerdos para facilitar la gobernabilidad al PSOE o PP tras las generales de 2012 a la aceptación de este modelo fiscal. Además, ha lanzado una advertencia a los detractores: 'Si las respuestas van siendo que no, que nadie se sorprenda ni extrañe si la deriva que coge Catalunya va siendo, como algunos temen, hacia una mayor libertad propia'.

Solidaritat Catalana dice en un informe que el fallo del TC tapona ese modelo

En CiU apoyan la fórmula con entusiasmo. El diputado Francesc Homs es claro: 'Si no estamos dispuestos a fracturar el país ni a ver esquilmados nuestros recursos ésta es la solución, no hay color'. Homs critica el empecinamiento federalista del PSC e ICV por ser 'una utopía' y defiende la viabilidad del concierto con un ejemplo vivido en primera persona. 'En los noventa nos denegaron que Catalunya ejerciera las competencias de Tráfico porque requería una reforma de la Constitución', rememora. 'Pero tras el pacto del Majestic [con el PP en 1996], no sólo fue posible, sino también fácil: todo es cuestión de voluntad política porque en la Constitución hay margen', asegura. Asimismo, asegura que equilibrar la balanza fiscal catalana costaría al Estado un 1% del PIB. 'Y si Catalunya contribuye con un 10% de su riqueza que no vuelve, eso es la prueba de que es posible hacerlo', concluye.

Su optimismo no es compartido por el dirigente de Solidaritat Catalana y ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, el antes convergente Alfons López Tena, que sostiene que la sentencia del Estatut tapona la vía del concierto. Un informe de su formación afirma que hasta una quincena de párrafos del fallo lo impedirían. Uno de ellos afirma que 'el Estado es competente para regular no sólo sus propios tributos, sino también el marco general de todo el sistema tributario y la delimitación de las competencias financieras de las comunidades respecto de las del propio Estado'.

La conclusión de Tena es clara: 'Antes de la sentencia, el concierto dependía de la voluntad del Gobierno y de una mayoría en las Cortes, pero después no es posible sin reformar la Constitución, cosa que necesita a PSOE y del PP'. Tena explica que cualquier recurso de inconstitucionalidad presentado por 50 diputados o por el Defensor del Pueblo anularía el concierto 'igual que el Estatut'.

Solidaritat Catalana asegura que el fallo del TC suprimer de raíz esta fórmula fiscal

Además, se da la circunstancia de que en el Estatut pactado por Mas y Zapatero en enero de 2006 se cayó la alusión a 'los derechos históricos de Catalunya' , que permitía reivindicar el concierto.

Para el PSC, que en su manifiesto de las elecciones de 2008 defendió un sistema para Catalunya que arrojara resultados 'similares al concierto', el optimismo de CiU es un 'eslogan irrealizable' y un 'engaño' que, a lo sumo, servirá de medida de presión en 2013: será entonces cuando Catalunya y el resto de autonomías se sienten a negociar la nueva financiación.