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El 'Cojo Manteca' marca la agenda del Gobierno

Alfredo P. Rubalcaba. Fue muñidor de tres impotantes leyes educativas: la LRU, la LODE y la LOGSE

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Quién había de decirle a Alfredo Pérez Rubalcaba cuando empezó en política a mediados de los setenta proveniente de la Universidad y cuando ocupó en 1982 su primer cargo institucional en la Secretaría de Estado de Universidades que su adversario político más famoso iba a ser un tipo con una sola pierna, armado con unas muletas y conocido como el Cojo Manteca, icono de las protestas estudiantiles del curso 86-87 que acabarían llevándose por delante al ministro de Educación José Antonio Maravall.

De aquellas protestas contra la subida de tasas universitarias y a favor de más inversiones en educación apenas queda nada en la memoria colectiva, salvo aquel joven de estética punki y endiablada puntería con sus muletas cuando tenía delante una buena farola. Aquella fue una negociación complicada con los estudiantes, que tenían enfrente a un tipo calvo, con barba, buena labia y gran conocimiento de la universidad. Y bastante 'soberbia profesoral', aunque es una versión de parte, ya que proviene del líder del Sindicato de Estudiantes de entonces, Juan Ignacio Ramos, con quien Rubalcaba negoció los acuerdos que restauraron la paz en los institutos y universidades.

Su primer desafío: negociar la paz estudiantil tras las protestas del 86-87

Rubalcaba se había afiliado en 1974 a Convergencia Socialista, un pequeño partido del que formaba parte gente como Joaquín Leguina o Juan Barranco y que poco después se integraría en el PSOE. La entrada de Rubalcaba en el primer Gobierno de Felipe González fue de la mano de Javier Solana, ministro de Cultura y persona de total confianza del presidente.

No le faltó trabajo porque la educación era una de las prioridades del Ejecutivo. Rubalcaba sacó adelante la Ley de Reforma Universitaria, luego la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) y más adelante la LOGSE. Él mismo ha explicado muchas veces que siempre intentó que las leyes educativas tuvieran el máximo consenso. Y casi lo consiguió, hasta que la derecha obtuvo su mayoría absoluta en el año 2000 y procedió a desmontar el escenario educativo levantado por sus antecesores. Once años después el consenso no se ha restaurado. Tal vez porque en realidad nunca lo hubo. Tal vez porque lleve razón Rubalcaba: 'De todo lo que hicimos en materia educativa lo que más le molestaba a la derecha era, básicamente, la igualdad'.

Fue muñidor de tres importantes leyes educativas: la LRU, la LODE y la LOGSE

En los disturbios del 87, donde el Ejecutivo siempre fue por detrás de los estudiantes, Rubalcaba aprendió esta lección: que lo decisivo en un Gobierno es el control de la agenda. Aunque en realidad hay cosas que da igual aprenderlas o no. Suele servir de poco. Es como saber que tendrás que morirte. Lo sabes pero no te sirve de mucho. Rubalcaba supo que no servía de nada lo que había aprendido durante la rebelión estudiantil porque fue portavoz del último Gobierno socialista, cuando arreciaban los casos Roldán, Rubio o GAL y el Gabinete apenas podía hacer algo más que protegerse la cabeza ante los golpes que venían de todas partes. Comparado con aquello, lo del Cojo Manteca había sido un juego de niños. Niños cabreados, pero niños al cabo.