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El comisariado político que creó y cerró Otegi

Hace diez años que Ekin relevó a KAS

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Desde el banquillo de los acusados, Arnaldo Otegi pronunció en público el nombre de quien había intentado obstaculizar el nuevo proceso 'sin violencia'. 'Ekin', aseguró ante el tribunal que lo juzgaba en junio por el caso Bateragune y que terminó por condenarlo. Se refería a la última maniobra de los comisarios políticos de ETA, que fracasaron en su intento por imponer las tesis de la banda en las asambleas de las bases de Batasuna que discutían apoyar a Otegi y su propuesta de vías pacíficas.

De aquel pulso, librado a finales de 2009, salieron victoriosos los líderes de Batasuna, a pesar de haber sido encarcelados en su mayoría. Y Ekin saldó con una derrota la última misión encomendada por ETA. Hacía diez años que se había constituido en una reunión celebrada en la herriko taberna de Zarautz, un frío día de enero de 1999. Paradojas de las evoluciones políticas, a esa reunión asistieron, entre otros, algunos de los que ahora le han dado la puntilla, como Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga.

Los participantes en el encuentro trataban de sustituir a KAS y evitar, con un cambio cosmético de nombre, la actuación de la Justicia. Pero el 13 de septiembre de 2000, el juez Baltasar Garzón lanzó la operación Lobo Negro y la Policía detuvo a una veintena de personas. Arrancaba el proceso 18/98. Ekin controlaba, entre otros, a los presos a través de Gestoras pro Amnistía y, tras la ilegalización, por medio de Askatasuna. Esta última ha sido desplazada ahora recientemente por Egin Dezagun Bidea (Hagamos el camino), plataforma que ha puesto en marcha Batasuna en su tarea de marginación de los restos de ETA en la izquierda abertzale.

Por Ekin, además de Otegi o Joseba Permach, han pasado otros dirigentes como David Pla, al que las Fuerzas de Seguridad sitúan ahora al mando de los apenas 60 terroristas que se siguen escondiendo en Francia. En los últimos tiempos, Ekin ha conocido sonadas deserciones. La más destacada, la de Arkaitz Rodríguez, el joven que ETA envió a controlar a Otegi en el desarrollo de la última dirección de Batasuna y que el líder de la izquierda abertzale logró atraer hasta sus planteamientos. Ambos cumplen hoy condena en la cárcel de Logroño.

La última dirección

A finales de 2009, ETA designó la última Dirección Nacional de Ekin. A sus miembros, jóvenes partidarios de la violencia entonces, les encomendó un debate ideológico y de participación a desarrollar entre 2010 y 2012. Como hoja de ruta tenían el documento Txinaurri Gorria (Hormiga Roja), en homenaje a otro documento de KAS, Txinaurria, que junto a la ponencia Oldartzen instauraron la 'socialización del dolor' a partir de 1994, con los asesinatos contra políticos y miembros de la sociedad civil. El plan de Ekin nunca se ejecutó.