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Comunitat Valenciana: El agujero negro del PP

Dirigentes del PP exigen a Rajoy que limpie el feudo de Camps de dirigentes sospechosos de corrupción antes de las elecciones

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'No se puede esperar mucho para tomar medidas. Si hay problemas o manzanas podridas habrá que quitarlas cuanto antes'. Cuando el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, pronunciaba estas palabras el pasado octubre no supo calibrar el riesgo. Acababa de levantarse parcialmente el secreto del caso Gürtel. El PP valenciano, con Francisco Camps a la cabeza, estaba en el punto de mira. Y con el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, con varias causas judiciales pendientes con la justicia, Ripollpodía presumir de llevar las riendas de una provincia limpia de escándalos. Un oasis en la Comunitat Valenciana.

Pero nueve meses después de instar a su formación a deshacerse de las 'manzanas podridas', su imputación esta semana por cinco delitos de corrupción han convertido Alicante en uno más de los dolores de cabeza de Mariano Rajoy. Ya no hay hueco en la región que no esté pendiente de las decisiones judiciales.

'En la Comunitat, estamos ante un escándalo global', dice un dirigente

'El mapa de la corrupción en la Comunitat abarca a toda la Comunitat', resume un dirigente conservador. Que completa: 'Si en algún momento tuvimos la esperanza de que hubiese una parte más o menos limpia, ya nos hemos dado cuenta de que no. Estamos ante un problema conjunto. Algo inédito'.

En la última semana, la necesidad de una regeneración en las filas del PP de la Comunitat Valenciana (PPCV) ha sido uno de los temas más presentes en las conversaciones de los integrantes de la formación conservadora. Una demanda que, no obstante, pocos confían que llegue a buen puerto. 'Rajoy es de los que suelen dejar que las cosas se pudran, que se resuelvan por sí solas', señala un dirigente regional.

A continuación, se repasan las claves de una de las regiones que el PP cree 'talismán' a la hora de aupar a Mariano Rajoy a la Moncloa.


Francisco Camps, presidente de la Generalitat valenciana, está imputado por cohecho impropio y puede ser encausado por otros delitos, entre ellos prevaricación, fraude fiscal, falsedad documental o financiación ilegal. Además, de acuerdo con el auto del juez Antonio Pedreira, instructor del caso Gürtel, el PP de Valencia ocultó a Hacienda pagos por 2,5 millones de euros en dinero negro y aceptó que la trama endosara a empresarios afines facturas electorales por 376.000 euros. La situación no es mejor en Castellón, donde Carlos Frabra, presidente de la Diputación, está imputado por cohecho, tráfico de influencias y delitos contra la hacienda pública.

El mapa acaba por completarse en Alicante. Esta misma semana, el presidente de la Diputación ha sido imputado por cohecho, fraude , tráfico de influencias, actuaciones prohibidas a funcionarios y revelación de secretos.

Ante este panorama, son cada vez más la voces que animan al líder del PP a 'poner patas arriba' el PPCV. Ya sea a través de una gestora o de la convocatoria de un congreso extraordinario. En la dirección nacional del PP, de momento, rechazan estas opciones.

Uno de los principales problemas de Rajoy a la hora de poner orden en la Comunitat es el de que se le acuse de emplear una doble vara de medir. ¿Por qué si no hizo nada contra Fabra y después contra Camps debe actuar ahora contra Ripoll?, resume un diputado conservador. Quizá por ello, el argumentario de la dirección nacional del partido pasa por llamar a la prudencia hasta que hablen los tribunales.

En el PP temen que los pinchazos a Ripoll arrastren a más gente

'La regeneración del PPCV es tan importante como el comer', resume un veterano dirigente conservador, que, no obstante, se muestra convencido de que Rajoy 'no va a hacer nada'. Otro se muestra más optimista y asegura que, 'aunque tarde, Rajoy no va a tener más remedio que llevar nuevos aires al PPCV'. Quienes opinan en este sentido recalcan que el principal problema del presidente del PP no va a ser el de hacer un 'relevo ordenado', sino el de arriesgarse a apostar por un nuevo equipo que no sea heredero de Camps, Fabra y Ripoll.

En este sentido, recuerdan que puede darse un escenario similar al del PP de Balears. Pese al objetivo de su recién elegido presidente, José Ramón Bauzá, de no mirar al pasado, su nueva ejecutiva arrancó con tres imputados en diferentes escándalos originados en la etapa de Jaume Matas. 'Los recambios son muy difíciles. ¿Cómo te garantizas que cambiando las caras vas a conseguir un partido nuevo?', se pregunta un diputado.

Como telón de fondo de todo este escenario está, según coinciden varias fuentes en el PP, el 'estilo Rajoy'. A saber: 'Dejar que los asuntos se pudran por sí solos, que sean los acontecimientos o los propios implicados los que pongan las cosas en su sitio'.


Otra de las preocupaciones más extendidas en el PP es la imagen de parálisis de la Generalitat Valenciana que se transmite al resto de España. 'El presidente Camps y su equipo están convencidos de que este partido lo van a ganar. Pero es un error. Están dejando pasar el tiempo a ver si las piezas del puzle encajan por sí solas y han otorgado un segundo plano a los asuntos públicos. Pero se equivocan', considera un parlamentario.

Otro añade que la Comunitat Valenciana 'tiene de los peores datos económicos de España, pero tanto lío interno ha hecho al president olvidarse de que está ahí para solucionar los problemas de los ciudadanos'.

Rajoy se resiste a nombrar los candidatos para esta comunidad 

Paralelo a este debate surge el del hecho que el PP esté convencido de que en esta comunidad ganan de calle pase lo que pase.

No obstante, hay en el partido quien pone énfasis en el error del planteamiento anterior. 'Puede ser cierto que estos escándalos afectan poco a la intención de voto, pero no quita que sea un problema muy grave puesto que los votos no son la razón de ser de los partidos políticos'.


Pese a la resistencia del líder del PP a tomar medidas contra los dirigentes valencianos imputados en escándalos de corrupción, Rajoy lleva ya casi cuatro meses huyendo de una foto con Francisco Camps. Tampoco la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, ha pisado la región.

Frente a la Comunitat Valenciana, Rajoy ha optado por multiplicar sus apariciones en Castilla-La Mancha, Andalucía o Galicia, donde ayer acudió a la presentación de Telmo Martín como candidato de Pontevedra a las municipales sin hacer una sola mención al último caso de corrupción que ha salpicado a su partido en Alicante.

Al contrario de lo que ocurrió hace un año, en esta ocasión Rajoy ha preferido no celebrar en Valencia el aniversario del XVI congreso nacional del PP del año 2008 en el que resultó reelegido presidente de los conservadores. Una cita en la que el apoyo que le brindó Francisco Camps fue indispensable y que Rajoy supo agradecerle eligiendo Valencia como escenario de su reelección

Para muchos en el PP este es un panorama 'insostenible' al que Rajoy tendrá que hacer frente. El problema es acertar cuándo.

'En julio parece que ya no va a ocurrir nada nuevo. Luego llegarán las vacaciones y a la vuelta, en septiembre, habrá que empezar a ver candidatos', resume un miembro del comité ejecutivo nacional del partido. 'Los plazos está muy ajustados'.

El pasado lunes, Rajoy respondió a estas presiones asegurando, ante la junta directiva nacional que no hay fecha concreta para la designación de candidatos a las autonómicas. 'El problema es que en diciembre ya tendrá que haberse decidido porque por estas fechas ya debería estar escogido hasta el último candidato a alcalde del pueblo más remoto'.


Pese a que la opinión más extendida en el PP es que la situación en el feudo de Francisco Camps es insostenible, también existe unanimidad a la hora de apuntar a la existencia de una 'conspiración' contra el partido dirigida desde el Ministerio del Interior.

'Huele mal que una semana antes del debate sobre el estado de la nación se detenga de una forma tan rara a un alto dirigente del partido', explica un dirigente próximo a Francisco Camps.

El partido sigue convencido de que arrasarán en las autonómicas

Mientras, en el entorno de Ripoll critican la 'desmesura' de la actuación policial, algo que creen que ha quedado demostrado con las 'acusaciones genéricas' que se han hecho contra él

En los dos últimos días, destacados dirigentes del PP se han lamentado de que desde el PSOE se exija a Rajoy contundencia cuando los socialistas tampoco han tomado ninguna medida contra Trinidad Rollán. La número dos de los socialistas madrileños ha sido imputada por un delito de prevaricación administrativa, por el que la fiscalía exige una pena de ocho años de inhabilitación para ejercer cualquier cargo público.

Aunque en el PP están convencidos de que existe una 'elección temporal' de estas últimas detenciones, no son pocos los que sostienen que la formación está dando una imagen 'lamentable' en la Comunitat Valenciana. 'Sí, resulta quizá sospechoso que sea precisamente ahora cuando Ripoll es detenido. Pero no hay que olvidar que hay una imputación de un juez y que los jueces son independientes', destaca una diputada.

La misma fuente pone sobre la mesa la posibilidad de que el caso Brugal salpique a más miembros del PP. 'Existen tres años de conversaciones telefónicas intervenidas. ¿Llegarán aquí los tentáculos de la Gürtel?', se pregunta.