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La conferencia pide a ETA el cese definitivo de la violencia

La izquierda abertzale, que hasta ahora no había hecho esta petición expresa a la banda, comparte el documento presentado tras el cónclave internacional de Donostia

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Con toda solemnidad, Kofi Annan, Jonathan Powell, Bertie Ahern, Gerry Adams, Pierre Joxe y Gro Harlem clausuraron ayer la Conferencia Internacional por la Paz, en San Sebastián, con la lectura de un documento que puede servir de brújula para alumbrar el final de la violencia y la normalización política de Euskadi. En el escrito, llaman a ETA a declarar 'el cese definitivo de la actividad armada' y solicitar diálogo a los gobiernos de España y Francia para abordar 'exclusivamente las consecuencias del conflicto'. Este llamamiento llega en un momento en que los partidos esperan un comunicado inminente de la banda, incluso para esta misma semana.

En su segundo punto, las seis personalidades internacionales plantean que si la banda armada anunciara el cese definitivo de la violencia, los gobiernos de España y Francia acepten iniciar dichas conversaciones sobre las 'consecuencias del conflicto'. Esto significa que el diálogo se limitaría a cuestiones como la reconciliación de las víctimas o la situación de los presos, y excluiría una negociación sobre términos u objetivos políticos. Precisamente, en el tercer punto del documento, instan a adoptar 'pasos profundos' para la reconciliación de 'todas las víctimas' y el reconocimiento del 'dolor causado'.

Pide al Gobierno que inicie un diálogo con ETA

Ya en otra clave, sugieren que los partidos se reúnan para debatir sobre 'cuestiones políticas' e, incluso, la celebración de una 'consulta a la ciudadanía'. Proponen, además, que ese diálogo sea favorecido por 'facilitadores internacionales' y, por último, muestran su disposición a 'organizar un comité de seguimiento de estas recomendaciones'.

La lectura de este documento, a las 17.00 horas, se produjo después de una reunión de tres horas entre las seis personalidades internacionales y representantes de todas las fuerzas políticas, salvo el PP y UPyD, los sindicatos, la patronal y la Iglesia. A su término, en el ambiente reinaba entre casi todos los participantes una mezcla de satisfacción generalizada e ilusión de que podían estar viviendo el inicio de un futuro en paz en Euskadi. Sólo el PSE se mostraba frío.

Más allá de los matices, la virtualidad de este documento radica en tres razones fundamentales. La primera es que la implicación de personalidades internacionales ofrece más garantías de que el proceso salga adelante. ETA puede sentirse más inclinada a abandonar la violencia ante un llamamiento como el realizado por Kofi Annan, ex secretario general de Naciones Unidas y premio Nobel de la Paz en 2001; Jonathan Powell,jefe del gabinete de Tony Blair en todo el periodo en que fue primer ministro de Reino Unido y su representante también en esta conferencia; Bertie Ahern, ex primer ministro de Irlanda; Gerry Adams, líder del Sinn Féin; Pierre Joxe, exministro de Interior y Defensa de Francia, y Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra de Noruega.

La segunda razón es que el escrito de estas personalidades es compartido por la izquierda abertzale, por lo que es en sí un nuevo paso desde que aprobó su estrategia por las vías políticas y democráticas, en febrero de 2010. Desde entonces, había hecho en varias ocasiones declaraciones contra el uso de la violencia, pero hasta ayer, arropada por la comunidad internacional, nunca había asumido un documento en el que se pidiera a ETA el abandono de las armas. Fuentes de la izquierda abertzale se mostraron satisfechas con el escrito, a la espera de la 'comparecencia solemne' anunciada para hoy en la que justificarán su posición. Ayer, dentro del cónclave, ya defendió que se ha abierto la 'esperanza' para 'sentar las bases' hacia 'la superación definitiva del conflicto político'.

La tercera razón que sustenta la virtualidad del documento como un valor para la paz es que podría ser compartido por todas las fuerzas políticas de Euskadi, salvo por ahora el PP y UPyD, que no acudieron. No obstante, falta conocer también hasta qué punto se siente comprometido el PSE con la literalidad del texto. Su principal reivindicación, recogida en el mismo, era que se pidiera a ETA el cese definitivo. A la espera de que la Ejecutiva de los socialistas se reúna para su análisis, Jesús Eguiguren respondió a la pregunta de si compartía el texto con un lacónico 'así, así'.

Todos los partidos asistentes, salvo el PSE, se muestran 'esperanzados'

El abogado surafricano e impulsor del Grupo Internacional de Contacto (GIC), Brian Currin, se mostró seguro de que el 'acuerdo de mínimos' de la conferencia es compartido por todos los partidos y organizaciones presentes en la misma: 'Todo el mundo ha tenido oportunidad de expresarse'. El GIC es uno de los organizadores del cónclave, junto con Lokarri y otras cuatro entidades: Berghof Foundation, Conciliation Resources, The Desmond and Leah Tutu Legacy Foundation y Noref. A juicio de Currin, hay temas en la conferencia que están recogidos en la declaración grosso modo, pero 'lo decisivo es que ETA declare el cese definitivo' y que se recoge de forma 'expresa' a las víctimas.

El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, consideró, por su parte, que ayer fue un día 'para estar esperanzados' y que ETA debe 'escuchar a los líderes internacionales' con 'una declaración de cese definitivo': 'Eso traerá una ventana abierta a la esperanza'.

Para el secretario general de EA, Pello Urizar, el encuentro también fue 'positivo', pues ha dejado 'clara' la solicitud de 'pasos a todas la partes' y 'desde luego' a ETA para que 'cierre la persiana'.

Los socialistas vascos analizarán el texto antes de decidir si lo asumen

El documento sigue el mismo guión en cuanto a los agentes interpelados (ETA y el Gobierno) que la Declaración de Bruselas, suscrita en marzo de 2010 por cuatro premios Nobel de la Paz (Desmond Tutu, Frederik Willem de Klerk, John Hume y Betty Williams), entre otras personalidades. Aquella declaración pedía, por un lado, a ETA 'un alto el fuego permanente' y 'verificable' por 'un órgano internacional', y por otro, al Gobierno que responda 'debidamente' para favorecer una 'paz duradera'.

Con el paso del tiempo, la Declaración de Bruselas, suscrita en un tiempo aún de desconfianzas, se ha revelado crucial en la medida que, en primera instancia, sirvió de colchón a la izquierda abertzale para pedir también a ETA, en abril de 2010, un alto el fuego, que finalmente la banda anunció el pasado 10 de enero. En todo este tiempo, el Gobierno no ha respondido a la declaración, firme en que su estrategia es la adecuada.