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El conflicto en Extremadura vuelve a avivar la tensión dentro de IU

La disputa se centra ahora en la asamblea regional convocada para el domingo, paralizada por una integrante de la Comisión Federal de Garantías. El coordinador regional afirma que seguirá adelante con el cónclave y sus rival

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Extremadura otra vez. Extremadura vuelve a encrespar los ánimos dentro de Izquierda Unida. El detonante, en esta ocasión, es la XII Asamblea Regional de la federación, prevista para este domingo. Pero si la tensión no se encauza de aquí al fin de semana, la tensión podría acabar en ruptura. 

El conflicto viene arrastrándose prácticamente desde que IU Extremadura determinara, en contra del criterio del aparato federal, conceder con su abstención la investidura del conservador José Antonio Monago como presidente de la Junta. La difícil gestión de aquella decisión fue abriendo poco a poco más y más grietas, que cristalizaron finalmente en la presentación de dos candidaturas a la asamblea: la oficialista, liderada por el coordinador regional, Pedro Escobar, y la alternativa –del sector proclamado como La Mayoría–, encabezada por Margarita González-Jubete, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Cáceres. Los críticos protestaron por las normas que debían regir el congreso de este domingo –especialmente, el reparto de delegados– y llevaron su queja hasta Madrid. 

De fondo, un asunto clave: la oposición de IU a Monago y una eventual moción de censura con el PSOE

Este lunes se supo qué había pasado. La Comisión Federal de Garantías, anunció González-Jubete, había decidido suspender la asamblea. En ese punto creció el lío interno. La riada de declaraciones y contradeclaraciones no ha parado en las últimas 48 horas. Se podría resumir la situación en cuatro brochazos: La Mayoría se aferra a esa resolución de la Comisión de Garantías que la dirección federal considera 'de obligado cumplimiento', mientras que Escobar, avalado por la Presidencia Regional de IU, mantiene la convocatoria del cónclave para este domingo contra viento y marea. De fondo está un asunto clave: la postura de la federación respecto al Gobierno de Monago. La Mayoría reitera que la oposición de Escobar al PP 'no es contundente'  y que por eso perpetra un 'pucherazo para mantener a la derecha en el poder'. La facción que apoya al líder regional subraya que los tres escaños de IU han servido para amansar a los conservadores y forzarles a unos recortes menos traumáticos. En el alero está una eventual moción de censura con el PSOE y contra Monago, a la que sería más proclive González-Jubete.

Un miembro de la Comisión de Garantías alertó de que no hubo reunión previa del órgano

Pero los brochazos esconden muchísimos matices. Y no menores. El primero es que no es tal el acuerdo de la Comisión Federal de Garantías. Lo que existe es una comunicación de la instructora del expediente y miembro de la comisión, Gloria Aguilar, en donde reconoce su competencia para abordar el asunto y afirma que, 'dados los temas objeto de impugnación y con el objetivo de salvaguardar los derechos de toda la militancia de IU Extremadura, garantizar la debida transparencia del proceso asambleario y evitar males mayores', el órgano ha 'acordado la paralización cautelar el proceso asambleario hasta la resolución del mismo', como se lee en el documento al que ha tenido acceso Público. Ahí está uno de los focos de disenso: la Comisión Federal de Garantías no se reunió ni adoptó ninguna decisión, según denunció otro de los integrantes del órgano de vigilancia interna, Javier Alcázar. 

Ni siquiera esta última apreciación es pacífica. Aguilar recibió el expediente el 21 de septiembre y, conforme al artículo 77. 3 de los estatutos, debía responder en dos semanas, y lo hizo al cabo de 17 días. Para recabar la opinión de sus otro ocho compañeros en la comisión, envió un correo. Y, según fuentes de la dirección federal, contestaron 'todos favorablemente a su propuesta de suspender la asamblea', menos Alcázar, que replicó fuera de plazo. Este asegura que 'hay más miembros' del órgano que discrepan con el texto de la instructora. Este diario contactó con Aguilar, que declinó hacer declaraciones. Se espera que en esta semana se celebre una cita del órgano de vigilancia interna, según anunció a este periódico su presidente, Juanma Vela. 

Nadie esconde ya que sobre la mesa cabe la opción de ruptura con Extremadura

¿Qué dicen los estatutos? En el citado artículo 77, se precisa que 'presentado el informe y admitida la competencia', el instructor comprueba los hechos previa audiencia a las partes, que también pueden presentar sus alegaciones. Pasados dos meses desde que el ponente asume el caso, debe presentar una propuesta de resolución 'en la que se recogerán los hechos, las pruebas practicadas y la estimación o desestimación del recurso'. En un mes, la Comisión Federal de Garantías debe reunirse para decidir si aceptar o no el recurso. Nada se dice sobre las medidas cautelares, que en otra parte de los estatutos en vigor de IU, en el artículo 26, quedan reservadas para las infracciones 'muy graves' (apoyo de mociones de censura contra electos de IU, deterioro de la imagen pública, apoyo a otras formaciones políticas, reiteración de falta de respeto a los órganos de dirección...). El documento firmado por Aguilar concluye anunciando que, como instructora, se 'pondrá en contacto con ambas partes para cumplir con el trámite de audiencia previa'.

'Se han pasado siete pueblos', es un 'atropello', claman los gasparistas

La letra de los estatutos, sin embargo, goza de interpretaciones a gusto de las partes. Los partidarios de Jubete insisten en que se ha cumplido el procedimiento, pues no es necesario que en la fase previa se reúna la comisión. Escobar y los suyos –y también Izquierda Abierta, que siempre ha sostenido al coordinador regional pese al rechazo a que se apoyase un Gobierno del PP– desacreditan la decisión de Aguilar y sostienen que la asamblea del domingo cuenta 'con todas las garantías legales' para celebrarse. Y prometen que habrá cónclave, a lo que La Mayoría replica: 'No vamos a ir a la asamblea –cuenta a Público un influyente miembro de la corriente–. Si la hacen, será una reunión del club de fans de Pedro o algo así. No nos damos por convocados por él, y si sigue adelante es que prefiere la fractura'. 

La cúpula federal ha acusado la división. Los cercanos a Gaspar Llamazares, Izquierda Abierta, en la que se encuadran Escobar y Alcázar, hablan de 'atropello', 'barbaridad', 'trágala infumable' y 'procedimiento fraudulento', pues en ningún caso la Comisión Federal de Garantías puede adoptar una decisión de tal calibre. Sólo, en su caso, y una vez producida la audiencia a las partes, 'puede proponer a los órganos de dirección' una resolución. 'Se han pasado siete pueblos. Quieren adulterar el resultado democrático por las bravas, porque no les daban los números para que Jubete ganara. Y se atreven con una federación pequeña y que no controlan, Extremadura, como hicieron con Euskadi. ¿Por qué no lo hacen con Andalucía?', protestan fuentes gasparistas, que apuntan como responsable a Miguel Reneses, responsable federal de Organización, y en última instancia a Cayo Lara.

Reneses promete emplearse para lograr un acuerdo entre las partes

Reneses lo niega. En un comunicado difundido el lunes desde su secretaría –y que da buena cuenta de cuán lejos ha llegado el enfrentamiento–, remarcó que la Comisión Federal de Garantías es un 'órgano independiente y autónomo de la dirección federal de IU, cuyas decisiones tienen carácter ejecutivo y son de obligado cumplimiento'. Pero, ¿qué hacer ahora para deshacer el entuerto y con las posiciones tan encontradas? 'Nos vamos a emplear para procurar un acuerdo político entre las partes, intentando aplazar la asamblea regional para que esta se celebre con todas las garantías y con toda la transparencia. Tiene que haber voluntad de integración', declaraba ayer martes a este periódico. ¿Postergar el cónclave hasta cuándo? 'No tiene que ser sine díe, desde luego. Se puede hacer coincidir con el proceso federal, con la asamblea que se tiene que convocar para elegir a los delegados de la X Asamblea Federal. Mi obsesión es buscar el máximo acuerdo de aquí al domingo'. Reneses asegura que 'ya está en contacto' con los dos sectores y se trasladará a Extremadura 'si hace falta' para desenredar la madeja. No es descartable que no cuaje el consenso. 'Si Pedro no se baja del burro, ya veremos, no nos pongamos en esa situación', asevera el número dos de Lara. El grupo de Jubete entiende que el aparato federal debe intervenir y si no, acudirá a los tribunales. 

La dirección federal quiere que se aplace el cónclave para que este cuente 'con todas las garantías'

Otra derivada política que se ha cruzado en el debate interno son los Presupuestos de Extremadura para 2013, que el Gobierno debe presentar a la Cámara regional antes del 15 de octubre, según marca el Estatuto de Autonomía. La Mayoría deduce que el coordinador quiere llegar a la negociación recién renovado el refrendo de la federación, para amagar con presentar la enmienda de totalidad y luego retirarla, como sucedió el año pasado. En el bando de Escobar denuncian que se quiere 'contaminar' la discusión interna con las cuentas de la comunidad, cuando no hay ninguna decisión tomada porque Monago, aunque ha mantenido conversaciones con PSOE e IU, 'no ha dado ningún número'. 'Su única voluntad es aplazar el cónclave, porque lo tienen perdido', señalan desde el círculo del coordinador.

Los de Jubete oponen que la dirección regional ha redactado unas normas de la asamblea y una distribución de delegados que, precisamente, facilitan el triunfo de Escobar. 'Y conste –aclaran– que no es que queramos una moción de censura con el PSOE. Lo que queremos es que se haga la oposición al PP, que fue lo que decidieron las bases en 2011, no esta locura. Y rechazar los Presupuestos porque no se aguantan más recortes. Y si cae Monago, que caiga. No podemos ser cómplices de sus políticas'. 

La semana se prevé, pues, larga. Y no parece sencillo el acuerdo, dado el encono de las posiciones y la prácticamente nula interlocución de Madrid con la federación extremeña. Lo cierto es que, desde julio de 2011, cuando IU otorgó con su abstención la Junta al PP, se vislumbraba que el camino sería pedregoso y que acarrearía más de un dolor de cabeza. El tiempo lo ha acabado demostrando.