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El contraataque del vicepresidente

Rubalcaba responde al acoso del PP con el 'caso Faisán' comparando la eficacia policial durante las treguas de ETA

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La dimisión que el PP exige por el caso Faisán al vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, lleva implícita una acusación al Gobierno de connivencia con ETA en el último proceso de paz. En la sesión de control al Gobierno del pasado miércoles, durante la respuesta a la pregunta número 35 sobre el chivatazo, Rubalcaba finalmente se revolvió. El titular de Interior respondió a los conservadores esgrimiendo la eficacia policial durante el anterior alto el fuego y en los meses que lo siguieron. Y no sólo eso, también la comparó con la mostrada en la tregua de 1998, cuando gobernaba el PP. En los meses siguientes a la ruptura de aquel alto el fuego, recordó Rubalcaba, ETA logró introducir cinco comandos en España y hasta que se produjo el relevo en el poder asesinó a 46 personas.

'Estamos ganando porque no creímos a ETA durante la tregua, porque impedimos que pasara lo que pasó en 1998. Esa es la historia, la que a usted seguramente no le gusta escuchar en esta Cámara', le espetó Rubalcaba a Ignacio Gil-Lázaro, el ariete parlamentario del Grupo Popular en el caso Faisán. Según los datos del Ministerio del Interior, durante los 15 meses que duró el alto el fuego declarado por ETA en marzo de 2006, las Fuerzas de Seguridad españolas y francesas sumaron 92 detenciones por presunta vinculación con la banda y 54 por kale borroka. Y, desde entonces, la banda asesinó a 12 personas.

Se dieron 92 detenidos y luego 12 muertos, 34 menos que tras la tregua de 1999

Atendiendo a la comparación que esgrimió Rubalcaba, la tregua que ETA concedió al Gobierno de José María Aznar dejó en 14 meses un total de 52 arrestos relacionados con ETA y 65 por terrorismo callejero. Tras la ruptura del alto el fuego en noviembre de 1999, ETA protagonizó su última gran campaña mortal, con 35 muertos en los dos años siguientes. El vicepresidente vinculó esa efectividad criminal con los comandos que ETA logró introducir en España durante el alto el fuego, entre septiembre de 1998 y noviembre de 1999.

La banda terrorista cumplió sus amenazas a los dos meses de anunciar la ruptura de la tregua. Su primera víctima fue el teniente coronel Pedro Antonio Blanco. El comando Madrid colocó una bomba-lapa bajo su vehículo. Uno de los coches utilizados en la huida había sido robado el 15 de noviembre de 1999 en Madrid, lo que demuestra que los terroristas ya operaban en la capital antes de que se anunciara el final del alto el fuego.

El vicepresidente dice que es la historia que 'no le gusta escuchar' al PP

Algo similar ocurrió con el comando Donosti, aunque este fue detenido antes de que acabara la tregua. El Vizcaya fue desarticulado en enero de 2000 y el comando Totto en febrero de 2001, aunque antes dejó un reguero de víctimas, entre ellas una pareja de guardias civiles en Sallent de Gallego (Huesca) y el periodista José Luis López de Lacalle. ETA había aprovechado el alto el fuego para reforzar su deteriorada estructura con la reincorporación de activistas veteranos, a los que sumaban jóvenes experimentados. Y lo logró a pesar de que en marzo de 1999, en plena tregua, fue detenido en París, con información de la Guardia Civil, el jefe de los comandos de la banda, Francisco Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri.

'Cuando llegué al Ministerio del Interior tenía una sola obsesión, una, que no nos volviera a pasar, y les dije a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: lo que hay que hacer en esta época es trabajar más, impedir que se rearme, que entren, trabajar mucho, y por eso detuvimos y por eso hemos detenido después', replicó Rubalcaba a Gil-Lázaro el miércoles. '¿O es que usted cree que el trabajo de 2007, 2008 y 2009 es el trabajo de unos meses en el dolce far niente? No, no, detuvimos mucho y por eso les estamos ganando', añadió el vicepresidente.

Cinco comandos trabajaron durante la tregua de 1999 por tres en la de 2006

Ese trabajo no pudo evitar que el comando Vizcaya cometiera decenas de atentados tras el fracaso del último proceso de paz. Sus jefes, Arkaitz Goikoetxea y Jurdan Martitegi, ya habían cruzado la frontera en febrero de 2007, cuatro meses antes de que la banda rompiera formalmente la tregua. Después asesinaron al guardia civil Juan Manuel Piñuel en el cuartel de Legutiano (Álava). En enero, la Policía interceptó a Iker Aguirre en el tren de Portbou, cuando se dirigía al interior con instrucciones sobre explosivos. También en tregua, el comando autor de la T-4, el Elurra, se acercaba a la frontera con Francia para recibir órdenes del propio Garikoitz Aspiazu, Txeroki. En el atentado de Barajas murieron dos personas. En plena tregua, la Guardia Civil desarticuló en Guipúzcoa el comando Urederra, con bombas-lapa listas para atentar.

El resto de asesinatos fueron cometidos por comandos que entraron en España meses después de la ruptura del proceso de paz, a excepción de lo ocurrido con la última víctima de ETA, el policía francés Jean-Serge Nèrin, fallecido en un tiroteo con los terroristas en marzo de 2010 en la región de París. Detrás de las acusaciones del PP, según Rubalcaba, está el interés por poner 'sordina a la lucha antiterrorista'. El motivo, según el ministro del Interior, es que a los conservadores 'no les gusta' el momento actual, el del 'principio del fin de ETA' .