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La convención programática del PP... sin propuestas

Huye de las nuevas iniciativas y resucita viejas medidas: la cadena perpetua revisable y el recurso previo de inconstitucionalidad

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Quedan 44 días para que el Partido Popular pase el examen de las urnas y mucho menos tiempo para que afronte su campaña electoral, pero su presidente, Mariano Rajoy, no parece tener prisa por enseñar sus cartas. Los conservadores se reunieron ayer en la convención programática de Málaga para escuchar una sucesión de mítines: un total de 37 discursos protagonizados por varios cargos del PP y sus barones autonómicos.

No se presentó una nueva propuesta. Nadie tuvo un papel, ni un apunte del esqueleto de la oferta electoral. En el PP explican que no dan a conocer las líneas maestras porque tienen que terminar de perfilarlas y están pendientes de la evolución económica.

Otros dirigentes, no obstante, admiten que responde a una cuestión de estrategia. La derecha afirma que el PSOE no avanzó muchas ideas en su conferencia política y que ellos van a seguir la misma táctica.

El Partido Socialista, sin embargo, empleó el sábado pasado en exponer algunas iniciativas como la de obligar a las grandes empresas a incluir un 40% de mujeres en sus consejos de administración o permitir que los votantes puedan modificar el orden de los candidatos.

La segunda jornada del cónclave estuvo marcada por 37 intervenciones

Para el PP estas no son medidas revolucionarias pero ayer, cuando tenían ocasión de hacer anuncios de impacto, perdieron la oportunidad. Lo cierto es que al jefe del principal partido de la oposición no le gusta convertirse en el centro de atención. Rajoy no quiere líos y, por eso, su partido evita adelantar medidas que pueden terminar convirtiéndose en impopulares. Mejor si puede llegar hasta el 20-N de puntillas.

En su partido están convencidos de que hoy, durante la clausura, dará algunas pinceladas de sus planes. Recuerdan que es lo que ha hecho durante los foros que ha ido celebrando el PP por toda España. En ellos ha ido avanzando lo que hará en sus primeros cien días de Gobierno, como poner en marcha la Ley de Emprendedores o la de Transparencia.

Pero ayer se echó en falta que esbozaran algo. Lo único que se convirtió en noticia fue algo que el responsable de Justicia, Federico Trillo, desem-

polvó del baúl de los recuerdos. El dirigente conservador volvió a plantear el recurso previo de inconstitucionalidad y anunció que Rajoy llevará en su programa una reforma del Código Penal que incluya la cadena perpetua revisable, un tipo de condena que, según explicó, tienen todos los países de la UE menos dos, uno de ellos España.

Los conservadores afirman que si el PSOE no desvela su oferta ellos tampoco La prisión perpetua revisable fue uno de los principales reclamos del PP en la tramitación de la reforma del Código Penal que entró en vigor el año pasado, pero no fue incluida. Los conservadores se abstuvieron en la votación de esta reforma y aparcaron el asunto hasta ayer.

Trillo defendió esta fórmula para hacer 'más creíble' el código y explicó que también incluirá reducir a dos las 28 penas que tiene recogidas este texto. Según los datos del PP, la cadena perpetua revisable es apoyada por el 82% de la opinión pública.

Por su parte, la portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, abordó la limitación de mandatos: 'El poder es una fiducia y tiene sus límites. Algunos, cuando pasa el tiempo, piensan que el poder es algo que les viene dado y se aíslan', recalcó, sin entrar en profundidad en el tema. No habló para nada sobre la reducción de diputados, que Rajoy había avanzado un día antes. Sólo Ignacio Diego, presidente de Cantabria, tocó ese asunto anunciando que 'en breve' su Gobierno va a intentar llegar a un consenso para reducir un 10% sus 39 parlamentarios autonómicos.

Pons habla de regular los abusos de los bancos a las personas mayores  También el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, avanzó la intención de su formación de que haya una norma que castigue a los bancos, a las compañías telefónicas y a las empresas de suministro que se aprovechen de las personas mayores. Pero no especificó nada más.

Los conservadores son cada vez más conscientes de que si gobiernan se van a encontrar con una situación muy complicada. Muchos resaltan cómo Rajoy ha matizado su discurso en los últimos tiempos. Antes siempre hablaba de bajar los impuestos. Ahora habla de llevar a cabo una revisión fiscal que implica que no podrá cumplir su promesa. Antes prometía que sería llegar el PP y se generaría confianza. Ahora ya, consciente de que el efecto de un nuevo Gobierno puede durar a lo sumo un mes de calma de los mercados, empieza a reconocer que no tiene ninguna varita mágica para resolver los problemas que se pueda encontrar.

Algunos de los que le rodean aseguran que tendrá que acometer un recorte presupuestario de 40.000 millones si quiere cumplir el déficit de 4,4% para 2012, tal y como se ha comprometido. Y eso no implica sólo una poda de la Administración y de empleo público. En el Partido Popular saben que tarde o temprano tendrán que mirar hacia lo que ha hecho el vecino Portugal o copiar a la Generalitat de Catalunya.