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Una cooperativa para evitar la privatización

Cinco vecinas se asocian con su Ayuntamiento para gestionar un geriátrico de Ourense 

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La flamante residencia geriátrica de Carballeda de Avia lleva casi tres años criando telarañas. No se debe a la ausencia de demanda, que no falta en una comarca muy envejecida del interior de Ourense que suma más de 30.000 habitantes. Lo que no hay son fondos suficientes para asumir su mantenimiento.

El edificio fue construido durante la etapa del bipartito (PSdeG-BNG) en el Gobierno de la Xunta. Pero el cambio en el Ejecutivo autonómico y los continuos ajustes en gasto social, consecuencia de la crisis económica, han dejado en Galicia varios proyectos de estas características inconclusos o sin la dotación económica necesaria para materializar su puesta en marcha.

La Administración local ahorrará casi 100.000 euros al año con la nueva gestión

Durante los años de bonanza, la gestión de escuelas infantiles y centros de día como el existente en Carballeda corría a cargo del Consorcio Galego de Benestar, dependiente de la Xunta, mientras que los ayuntamientos se comprometían a ocuparse, por contrato, de los gastos precisos para su funcionamiento durante un periodo aproximado de diez años. Ahora los recortes presupuestarios han obligado a redefinir las prioridades y a agudizar el ingenio. De ahí que, para evitar que el centro de día, todavía sin estrenar, terminase en manos privadas, el alcalde del municipio, Luis Milia (PSdeG), acudió a la Xunta decidido con un proyecto firme bajo del brazo.

'Le propuse a la Consellería [de Traballo e Benestar] que la residencia la gestionase una cooperativa formada por mujeres del pueblo', en la que el Ayuntamiento también participaría como socio. Cuenta el regidor que a la responsable del departamento, Beatriz Mato, 'le gustó mucho la idea' desde el primer momento.

El alcalde: 'Las cuidadoras son mucho más que simples asalariadas'

El objetivo perseguido es doble: contribuir a 'fijar población en la zona rural y generar empleo en el pueblo'. El alcalde hizo sus propios cálculos y le dieron las cuentas. Por tanto, el Concello de Carballeda dio marcha atrás, rompió el convenio firmado con el Gobierno autonómico y se convirtió en un socio más en la empresa gestionada por las vecinas cooperativistas, que son las que aportaron el capital.

De este modo, se hace frente a la despoblación que amenaza el medio rural gallego. 'Mientras la mujer tenga trabajo, aunque el marido se encuentre en situación de desempleo, la familia, casi con toda probabilidad, permanecerá en Carballeda', razona el alcalde.

El planteamiento de Milia no responde a meras conjeturas. En la localidad ya existe otra empresa cooperativa de similares características impulsada también desde el Gobierno municipal.

Las responsables del negocio que lleva por nombre Xantar como na casa [Comer como en casa] son también un grupo de mujeres de Carballeda. Ellas son las encargadas de elaborar los menús diarios que reciben los ancianos dependientes de las parroquias aledañas. Y será esta misma empresa, además, la encargada de elaborar desayunos, comidas y meriendas del nuevo centro de día en cuanto abra sus puertas.

Al optar por este modelo de negocio cooperativo, el Ayuntamiento de Carballeda se ahorra los casi '100.000 euros anuales' a los que ascienden los gastos corrientes (agua, luz, teléfono, calefacción) que llevan aparejados las instalaciones, una cantidad que parece muy difícil de afrontar en estos tiempos. La idea no solo ha entusiasmado a la conselleira Mato, sino que, según el alcalde, ya hay varios regidores interesados en adoptar el modelo.

Pilar Martínez es una de las cinco mujeres cooperativistas del geriátrico, cuya apertura se prevé inmediata. La labor que le tocará desempeñar en el centro no le es en absoluto ajena, ya que su empleo actual consiste en atender a personas dependientes 'a domicilio'. Confiesa Pilar que el proyecto la tiene 'muy ilusionada'. En cuanto la cooperativa empiece a funcionar a pleno rendimiento 'si todo va bien', afirma con cautela su actual trabajo lo ocupará otra mujer del pueblo. 'Ojalá', se limita a susurrar.

Otras de las cooperativistas, compañeras y amigas de Pilar, apuran estos días las últimas horas de los cursos que realizan sobre atención sociosa-nitaria, que se imparten en el propio Ayuntamiento y que están promovidos por el Instituto de la Mujer y la Federación de Mujeres Rurales. La formación está claramente enfocada a la nueva etapa como empresarias que les espera en Carballeda.

Tan pronto como concluyan las clases, obtengan la titulación pertinente y la Xunta determine el concierto exacto de las plazas del centro de día [el Ejecutivo gallego pagará una parte y los usuarios correrán con el coste del resto, en función de los ingresos disponibles], llegarán los primeros ancianos.

En total, el centro dispone de 35 plazas, pero las instalaciones cuentan también con seis estudios, con capacidad para dos personas cada uno, destinados a ancianos no dependientes. Con la ventaja añadida 'del exquisito trato humano que les proporcionarán a los usuarios las cuidadoras que lo gestionan, que son mucho más que simples asalariadas', añade orgulloso el alcalde.