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"Los 'correbous' son una vuelta a la Edad Media"

Municipios del sur de Tarragona celebran sus festejos ajenos a la prohibición de las corridas

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El toro espera encerrado en un cajón en cualquier pueblo de las Terres de l'Ebre, al sur de Tarragona. Es de noche y los vecinos se desgañitan de la emoción. Unos adolescentes tiran del animal hasta fijarlo en un pilón. El toro queda quieto, estático. Ya no hay escapatoria: no puede moverse ni para atrás ni para adelante. Entonces, los chavales se acercan e insertan en la cornamenta unos herrajes donde colocan dos bolas de estopa impregnada en materiales inflamables. Y, por fin, el último paso prender fuego. Ahora sí, ahora ya son toros embolados. Empieza la fiesta.

Toros con fuego, ensogados, a la mar... 'Sin toros no habría fiestas populares', dicen en las Terres de l'Ebre. Y, sin embargo, ahora más que nunca estos festejos son observados con recelo ya que hace poco más de dos semanas el Parlament aprobó, por mayoría absoluta, la prohibición de las corridas de toros en Catalunya.

'Hace 20 años sí se hacían cosas mal hechas; ahora, no', dice un ganadero

Ajenos a las polémicas, ayuntamientos tarraconenses como La Aldea celebran estos días sus ferias con correbous, como ya hicieron sus padres y sus abuelos. Como siempre han hecho. Sin ir más lejos, la Delegación del Gobierno catalán en las Terres de l'Ebre ha autorizado 208 días de festejos a lo largo de 2010. En 2009, autorizó 213. Sólo en la localidad de Amposta, estos días se desarrollarán 40 actos taurinos. Y en Alcanar (10.500 habitantes), el presupuesto para las fiestas de agosto de 2009 fue de 140.000 euros; 42.000 euros, en toros.

A pesar de la tradición y de sus miles de seguidores, cada vez hay más voces que se alzan contra estos actos. El Partido Antitaurino contra el Maltrato Animal (PACMA) ha presentado los últimos tres años unas 60 denuncias por maltrato animal. Ninguna ha prosperado. Además, los animalistas denuncian que en la zona 'hay una presión social muy fuerte' que no permite a los disidentes pronunciarse en contra de lo que consideran tortura.

CiU quiere blindar los correbous' para asegurarse los votos de la zona

'La gente va con los niños, comen, hablan y miran lo que hacen los maltratadores. Es retroceder a la Edad Media', afirma Dora Casado, miembro de PACMA. 'Embolar un toro es una tortura evidente; los correbous son una barbarie', coincide Miguel Gutiérrez, de PACTA (Asociación Antitaurina Ciudadana de Tarragona), que denuncia que 'la gente utiliza descargas eléctricas sólo para que los toros se muevan'. Y eso, a pesar del Manual de Buenas Prácticas que la Administración aprobó en 2005 y que, aunque no es vinculante legalmente, los aficionados aseguran seguir al pie de la letra. 'El manual está interiorizado en la gente', dice el concejal de Festejos de Alcanar, Josep Bort (CiU).

De hecho, uno de los ganaderos más importantes de la zona, Pedro Fumadó, admite que hace 20 años 'sí se hacían cosas mal hechas', pero gracias a los animalistas, las cosas cambiaron. 'Ahora no; ahora los animalistas hacen el ridículo', opina. Los aficionados defienden que sus festejos provocar que los toros caigan al mar, ponerles fuego en los curnos, tirarles de la cola o pegarles con palos no son maltrato, y tildan de ignorantes y radicales a quienes se oponen a estos actos.

Pero a pesar del rechazo en la zona, los animalistas denuncian, una y otra vez, que los animales sufren. Esto es así, dicen, gracias también a la complicidad de Administración, políticos y veterinarios. Casado critica con especial dureza la pasividad de la Delegación del Gobierno. No en vano, este organismo ha publicado un comunicado en el que precisa que gracias a la aplicación del Manual, entre 2005 y 2009 la duración de los correbous se ha acortado un 17% con el objetivo de evitar 'el agotamiento de los animales'.

Los aficionados de las Terres de l'Ebre dice! que 'sin toros no hay fiesta'

 

Los correbous han estado en el ojo del huracán desde que la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para prohibir las corridas en Catalunya entró a trámite en el Parlament. Todos los grupos parlamentarios, excepto ICVEUiA, prometieron que los correbous no se prohibirían. Pero lejos de conformarse con esta promesa, los concejales convergentes pidieron a su líder, Artur Mas, una declaración de intenciones. Esta llegó formalmente cuando, hace unos días, Mas envió una carta a representantes del sector taurino en la que les aseguraba que trabajaría para blindar los correbous cuanto antes. Su promesa no es ninguna sorpresa. Durante la tramitación de la ILP, los nacionalistas siempre han mantenido que corridas y correbous no son lo mismo: en los primeros festejos hay muerte; en los segundos, no.

Para los animalistas, este motivo no es suficiente. Los impulsores de la Plataforma Prou, promotora de la ILP, siempre han mantenido que están en contra de los correbous pero que 'no hay una mayoría ciudadana' suficiente para prohibirlos. Ante algunas informaciones aparecidas recientemente que apuntaban a que Prou quiere presentar una nueva ILP para vetar los correbous, el portavoz de la plataforma, Leonardo Anselmi, desmintió ayer este extremo. Por el contrario, Anselmi defendió la necesidad de 'pactar' con los aficionados una fórmula intermedia, como acabar con los ensogados y los embolados pero respetar los encierros. Los correbous están de exámenes. 

-La delegación del Gobierno catalán en las Terres de l’Ebre redactó en 2005 el Manual de Buenas Prácticas.

-El texto no tiene carácter legal, pero CiU quiere convertirlo en ley para blindar los ‘correbous’.

-El texto recomienda que los corrales tengan agua para “refrescar” a los animales.

-Un veterinario tiene que firmar un acta al inicio y al final del espectáculo.No se permite que los menores de 14 años participen en los encierros, aunque sí pueden acudir como espectadores.

-Se retirará del acto cualquier animal que presente “evidentes muestras de agotamiento o lesiones”.

-Se recomienda a los aficionados que “impidan el uso de palos, punzones o descargas eléctricas innecesarias”. También se desaconseja “el lanzamiento de objetos”.

-Además, el manual insta a que transcurran 24 horas para la utilización de un mismo animal en el festejo. También se recomienda que un toro no combine dos modalidades de ‘correbou’.