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Corrupción rosa

La primera sesión del juicio del 'caso Malaya' concita una inusitada expectación mediática

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Faltaba la alfombra roja. Nunca un juicio por corrupción había concitado tal cantidad de atención mediática, o al menos la atención no había estado nunca tan orientada a cuestiones extrajudiciales. La entrada principal de la Ciudad de la Justicia ha sido hoy un hervidero de informadores (había acreditados tres centenares), con notable presencia de prensa rosa.

El avispero mediático estaba listo bastante antes de que empezaran a llegar los acusados más madrugadores. El primero fue el empresario cordobés Rafael Gómez, alias Sandokán, que lucía una amplísima sonrisa. Fue de los pocos que se prestó a atender al aluvión de micrófonos. 'Yo tenía 10.000 trabajadores, y ahora me he quedado con 200', contó, culpando de ello a su imputación por cohecho. En cuanto empezaron las preguntas más incómodas, se dio la vuelta rumbo a la sala de vistas 4. Tomás Olivo también fue de los primeros en llegar. Como la mayoría de los acusados, evitó la prensa. Los pocos que se prestaban a una breve declaración se limitaban a proclamar su inocencia.

Uno a uno fueron desfilando los imputados. No acudieron todos: José Mora, ingresado por enfermedad, no se presentó. El recibimiento a todos ellos era espectacular. Decenas de curiosos se agolpaban a las puertas de la Ciudad de la Justicia para presenciarlo. Les resultaba más impresionante la marea de cámaras y micrófonos que la presencia de tal o cual celebridad de los problemas de cotilleo. 'Hay que ver el despliegue para cuatro chorizos', se sorprendía una señora.

A su llegada, los ex alcaldes de Marbella Julián Muñoz y Marisol Yagüe rehusaron hacer declaraciones. Tal vez Muñoz las reserve para platós de televisión, previo pago.

La llegada del ex alcalde, el más reclamado por los programas del corazón, causó tal revuelo que en medio de los forcejeos un cámara rompió accidentalmente las gafas a un policía.

La ex concejal socialista Isabel García Marcos sí saludó a la prensa e hizo exhibición de simpatía. Era usual el contraste entre las sonrisas relajadas que intentaban mostrar los acusados al pasar frente al avispero y la seriedad concentrada en que se sumían en cuanto pasaban el umbral del pasillo que daba a la sala de vistas.

El principal acusador, Juan Antonio Roca, se libró de miradas indiscretas. Al ser el único que está en prisión, llegó en un furgón policial que entró por el aparcamiento subterráneo.

Luego lo situaron en primera fila, custodiado por dos policías, inalcanzable incluso para las cámaras durante el mudo de cinco minutos que se les concedió al inicio de la vista , alrededor de las 10.30 horas.

La curiosidad de la jornada la protagonizó la procesada Pilar Román (hija del ex teniente de alcalde de Marbella Pedro Román), a la que se permitió salir de la sala de visitas para dar el pecho a su hijo. El acceso de periodistas a la sala de vistas molestó a algunos familiares de acusados, que se quejaban de que la presencia de informadores impedía el acceso de más familiares.

La primera sesión (como al menos las diez próximas) estuvo centrada en las cuestiones previas, que abarcarán un mes. La sesión terminó a las 14.35 horas aproximadamente. Hubo un receso de 20 minutos a mediodía. El juicio se reanuda hoy a las 10 horas. El miércoles no habrá sesión por la huelga general. El proceso durará aproximadamente un año.