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Crecer más allá de Dakar

Finaliza el Encuentro de Emprendoras Africanas y Españolas que se celebró en Madrid

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Victoria Grolimund es una empresaria española que desde hace cinco años dirige un negocio de turismo en Namibia. Marie Thiaré, senegalesa, se hace las tarjetas de visita a mano, con un bolígrafo, porque no dispone de medios para imprimirlas. Ambas participaron el fin de semana, junto a un centenar de mujeres, en el Encuentro de Emprendoras Africanas y Españolas que se celebró en Madrid. El evento estuvo organizado por la Fundación Mujeres y financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

No son las únicas jornadas que se centran estos días en ayudar a las empresarias africanas a mejorar su rendimiento. Casa África, con sede en Las Palmas de Gran Canaria, ha organizado hasta el próximo miércoles un taller para que mujeres de Liberia, Sudáfrica, Senegal o Ruanda aprendan a conseguir los mejores resultados empresariales cuando tengan que negociar .

La idea es que los negocios locales se expandan y traspasen fronteras

Hay países con economías que empiezan a tener una estabilidad, como Mozambique y Senegal, y donde las empresarias están logrando un hueco en un mundo donde predominan los hombres. Las mujeres tienen que luchar contra el machismo, un histórico retraso en los niveles de educación o la imposibilidad de acceder al sistema financiero bancario.

Aún así, en el encuentro que se clausuró ayer en Madrid, se han tendido puentes de unión. 'La forma de trabajar de las africanas y españolas no es muy distinta', explicó Marisa Soleto, de la Fundación Mujeres. 'Todas hemos llegado a la misma conclusión: que con los microcréditos ya no es suficiente y que hay que buscar otras formas de financiación para salir adelante', agregó.

En una sala del Palacio Municipal de Congresos de Madrid, donde se celebró el encuentro, unas 20 empresarias africanas asistieron ayer a una clase sobre La marca. La importancia del etiquetaje y embalaje, a cargo de Antonio Rosillo, profesor de la escuela de negocios Esic. Rosillo les enseñó que el nombre de su producto tiene que ser 'internacional'. 'Que se pueda pronunciar sin dificultad en cualquier país del mundo', resaltó.

La mayoría ha optado por el negocio textil o la artesanía

Y es que entre las participantes hay mujeres con negocios textiles, artesanales, de alimentación, todas con muchas ganas de expandirse. Pero, de momento, los negocios son locales, y lo que pretende el encuentro, precisamente, es que dichas empresas crezcan.

Entre las participantes, Marie Thiaré destaca que en Senegal, su país, son las mujeres las que han tenido que quedarse al frente de la economía 'porque los hombres han emigrado a otros países'. Fuensanta Bernal es una malagueña que ha ido a las jornadas a hacer contactos y a comprar telas africanas para sus diseños de vestidos. Y Annonciata Nyiramisago se conforma con que alguien repare en sus 'productos atersanales 'que ha traído desde Ruanda.