Publicado: 25.04.2010 00:05 |Actualizado: 25.04.2010 00:05

"Los crímenes contra la humanidad no pueden ser amnistiados"

Las marchas en apoyo al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón y contra la impunidad del franquismo tomaron las calles en España, exigiendo "memoria y libertad" e "impunidad nunca más"

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"¿Por qué las víctimas del franquismo van a tener menos derechos que las víctimas del pinochetismo?" El portavoz de la ONG Human Right Watch, Reed Brody, se hacía esta pregunta en una Puerta del Sol abarrotada de oyentes. Sólo eran una parte de los miles de participantes en la marcha convocada por la Plataforma contra la impunidad del franquismo en Madrid, en la que se dieron cita destacados representantes de la cultural, la política y la sociedad civil y por la que sobrevoló un grito unánime: "No a la impunidad" .

La de Madrid fue la cita más multitudinaria, pero no la única. A lo largo del día se celebraron más de una veintena de movilizaciones en defensa del juez Baltasar Garzón, acusado por el Tribunal Supremo de prevaricación por investigar los crímenes del franquismo, y como muestra de solidaridad con los familiares de las víctimas que reivindican la dignidad de sus seres queridos. Los manifestantes también salieron a la calle ante las embajadas españolas en Londres, París, Dublín, Lisboa, México DF y Buenos Aires.

Pedro Zerolo y más de 15 diputados del PSOE acudieron a la marcha

Los integrantes de la Plataforma contra la impunidad del franquismo llegaron con tiempo a los alrededores de la Plaza de Cibeles para preparar la salida, pero de poco sirvió. El tardío corte del tráfico en la calle Alcalá, que algunos asistentes consideraban intencionado, dejó atascados a un buen número de coches y obligó a cambiar el punto de partida de la cabecera hasta el Círculo de Bellas Artes. Escritores y artistas como Luis García Montero, Pilar Bardem, Charo López y Juan Diego Botto se mezclaban con víctimas como Gervasio Puerta, presidente de la asociación de ex presos políticos antifranquistas, y familiares como Ángeles Martín, a cuyo padre mataron en 1942.

En primera línea estuvieron el coordinador de IU, Cayo Lara, el diputado de la federación, Gaspar Llamazares, y, en representación de la Ejecutiva Federal del PSOE, Pedro Zerolo. También acudieron más de una quincena de diputados socialistas. Entre ellos, Delia Blanco, Antonio Gutiérrez y Manuel de la Rocha. Además asistieron varios parlamentarios autonómicos, una decena de concejales del Ayuntamiento de Madrid y la práctica totalidad de las agrupaciones locales aunque Tomás Gómez no fue. También hubo representantes de UGT. Salvo Cándido Méndez, casi todos los miembros de su Ejecutiva.

La consigna más coreada en el recorrido fue "No a la impunidad"

La marcha discurrió con tranquilidad, pasado el descontento inicial, entre cánticos en defensa del magistrado y en contra de la impunidad. "El genocidio no prescribe"; "Garzón, amigo, el pueblo está contigo"; "Fuera fascistas de la judicatura"; "Ni un paso atrás. Esta batalla la vamos a ganar" fueron las consignas más entonadas junto a la petición de "memoria y libertad".

Una vez en la Puerta del Sol, que se quedó pequeña para acoger a todos los participantes en la manifestación, los sentimientos de las víctimas y sus familiares estaban a flor de piel. Muchos sentían que estar ahí "era un deber". Por unos abuelos, por un padre viudo con cuatro hijos, por una madre que murieron fusilados .



El tráfico trasladó la cabecera al Círculo de Bellas Artes

Brody tomó la palabra para expresar su solidaridad con las víctimas en su búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación, para recordar el papel de los tribunales españoles para que se hiciera justicia en America Latina y para mostrar su extrañeza por la decisión de procesar al juez Garzón : "Nos parece irónico, desafortunado e hipócrita que España no esté aplicando en su propio país los mismos estándares que en su día sirvieron para perseguir delitos similares cometidos en el extranjero". Para el portavoz de Human Rights Watch "los verdaderos crímenes son los asesinatos, las desapariciones y no la investigación". La escritora Almudena Grandes, que leyó parte del manifiesto, criticó que "diversas iniciativas judiciales de organizaciones de extrema derecha, hayan logrado paralizar la investigación de los crímenes del franquismo". Acto que calificó de "un escándalo sin precedentes en la historia reciente de nuestro país, que repugna a la naturaleza esencial de los principios democráticos y nos devuelve a la noche oscura de los asesinos".

El poeta Marcos Ana, que vivió en primera persona los horrores del franquismo, afirmó que nadie puede comprender que "un Estado democrático impute un delito de prevaricación a un juez que ha asumido los principios de verdad, justicia y reparación de las víctimas". Ana arrancó los aplausos del auditorio al reclamar que "el impulso democrático que desembocó en la aprobación parlamentaria de la Ley de Memoria Histórica debe continuar, y profundizarse para impedir que en el futuro se reproduzcan hechos tan vergonzosos como el auto del juez Varela".

Por IU asistieron, el coordinador Cayo Lara y Gaspar Llamazares

Las llamadas a la solidaridad fueron continuas durante la marcha, pero el director de cine Pedro Almodóvar se llevó una gran ovación al apelar a la dignidad de las víctimas. "La sociedad civil ha salido esta tarde a la calle para reivindigar la dignidad de los centenares de hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad y por la democracia de nuestro país". El cinestasta apostilló que "hoy es la dignidad de las víctimas del franquismo lo que están en juego". Grandes se refirió a como los deseos de los familiares de recuperar los restos de sus seres queridos y reivindicar la memoria de su lucha por la libertad no puede "ser objeto de delito".

Almodóvar cerró el tiempo de las intervenciones gritando "no a la impunidad", mientras la multitud lo coreaba y aplaudía por el éxito de la convocatoria. Grandes pidió a los asistentes que guardasen un minuto de silencio por las víctimas. Los segundos pasaron acompañados de las campanadas del reloj de la Puerta del Sol. En las escaleras del escenario se agolpaban los familiares. Algunos como Julio, nieto de fusilado, pedía "un granito de generosidad" de los que siempre creyeron que este país les pertenecía.