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La crisis arrincona el debate soberanista de la campaña vasca

Las elecciones del día 21 llegan entre el temor a nuevos recortes, y la confianza en la capacidad de desarrollo del País Vasco frente a la desesperación del resto del Estado

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Los ERE se multiplican, las administraciones empiezan a ver reducidos sus ingresos y festivales tan conocidos a nivel internacional como el de cine de Donostia o la Quincena Musical se están quedando sin recursos públicos por las previsiones del Estado que va a anular sus aportaciones. La crisis comienza a notarse, y bien, en las calles del País Vasco que ha conseguido dejar atrás el lastre de la violencia de ETA, y que, hasta ahora, había logrado esquivar los niveles de decrecimiento y desempleo del resto del país.

'Ya es una de las sociedades más desarrolladas de Europa y si desaparece la violencia, su futuro puede mejorar de forma casi inimaginable' comentaba hace poco más de un año un conocido periodista vasco que veía cerca el anuncio de la banda terrorista de cesar definitivamente su actividad armada. Lo que no esperaba este profesional de los medios era que esa impredecible e inigualable posibilidad de progreso iba a encontrarse de frente con la mayor crisis económica que ha vivido la aún joven zona euro.

Euskadi llega a las elecciones del próximo domingo con todas las expectativas puestas en esa capacidad de desarrollo que ha demostrado en las últimas décadas y que le ha permitido, por ejemplo, afrontar una reconversión industrial que la ha fortalecido frente al desempleo. De hecho, frente al 24,63% de paro que padecía de forma dramática el conjunto del Estado español en la EPA del segundo trimestre de este año, en el País Vasco esa cifra descendió diez puntos, y alcanza el 14,56%, que alarma, no obstante, a la sociedad vasca. 

A todo esto ha beneficiado, sin ninguna duda, el particular sistema fiscal del que goza la comunidad autónoma vasca. El concierto económico que permite que los territorios históricos de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba tengan la competencia exclusiva en la recaudación de los tributos, es, de hecho, el sistema que reclama ahora Catalunya para comenzar a hacer uso de la propia soberanía que reclamaron cientos de miles de catalanes el pasado mes en las calles de Barcelona. 

La primera semana de la campaña electoral ya ha revelado un intento de los partidos políticos vascos por impregnar la salida de la crisis con ese sello propio, pero a diferencia de Catalunya, la situación económica ha arinconado el debate soberanista a un segundo plano. 'Hay otra forma de salir de la crisis y el Modelo Euskadi lo demuestra', ha recalcado una y otra vez en las últimas semanas el propio lehendakari, Patxi López.

Incluso a escala nacional, el PSOE (ver aquí el programa electoral del PSE-EE), ha utilizado su gestión en el País Vasco como recurso electoral ante su incesante hundimiento en las últimas citas en las urnas así como en las encuestas. Esta tendencia parece que vaya a repetirse el próximo día 21, ya que los resultados del estudio preelectoral del CIS (ver PDF), relegó a los socialistas vascos al tercer puesto en número de diputados en el Parlamento de Gasteiz. 

Marcar distancias con la forma de afrontar la crisis en España es, asimismo, el objetivo que parece haberse propuesto, también, el favorito para ocupar la lehendakaritza, el candidato del PNV (ver programa), Iñigo Urkullu. 'La mejor garantía de las pensiones, es gestionarlas desde Euskadi', aseguró, por ejemplo, el pasado domingo. Para los nacionalistas vascos la única garantía de que salgan bien las cosas parece ser hacerlas desde el País Vasco. Pero no desde un Estado independiente.

Y es que el propio Urkullu ha tratado en las últimas semanas de alejarse del discurso más independentista de sus históricos colegas catalanes de CiU. Él aboga por ser 'independiente del siglo XXI', lo que según él, significa la instauración de un nuevo estatus dentro de España que suponga una 'soberanía compartida' por ambos territorios. Sobre todo, el PNV también parece estar preparando el terreno a unos recortes en política social que todavía son inéditos en Euskadi, al insistir en el supuesto agujero de las cuentas públicas que, según afirman los nacionalistas, dejará el equipo de López.

La principal novedad de los comicios la constituye la irrupción de EH Bildu (ver programa) en el Parlamento Vasco. Todas las encuestas apuntan a que el discurso independentista pero profundamente social de Laura Mintegi hará que la conjunción de la izquierda abertzale más radical con EA, Aralar y Alternatiba, se convertirá en uno de los proyectos más respaldados por los vascos el próximo día 21. Y, así, parece que el fin de ETA beneficiará y mucho a quienes reclaman la independencia a través de las vías exclusivamente democráticas.

El País Vasco parece otro justo un año después de que la organización terrorista renunciara definitivamente a la violencia. Y uno de los ejemplos más gráficos es el que ha protagonizado el PP vasco (ver programa), con su candidato Antonio Basagoiti a la cabeza: han abierto una oficina de campaña en una de las calles principales del centro de Donostia, algo impensable hace unos años. No obstante, los conservadores parecen estar en horas bajas en Euskadi, según los sondeos, que les auguran una fuerte caída por el mayor ataque al Estado del bienestar perpetrado por el Gobierno de su compañero de filas, el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy. 

EH Bildu aglutinará gran parte del voto de la izquierda vasca. Sobre todo ante la división de la izquierda no nacionalista entre Ezker Anitza (ver programa), la marca de IU en Euskadi que, según los sondeos, mantiene un imparable crecimiento también en el País Vasco; la escisión de la primera, Ezker Batua (ver programa), formación heredada por Javier Madrazo; y otra de las novedades en las urnas, la de los ecosocialistas de Equo (ver programa). 

Ante la fragmentación del voto, la clave del futuro Gobierno vasco estará en las alianzas. Las que parecen más probables son las del PNV y EH Bildu, que orientaría al partido que dirige Iñigo Urkullu hacia postulados más independentistas o la del propio PNV con el PSE-EE. La afrenta de la lehendakaritza de Patxi López al tijeretazo social del PP hace impensable, pues, la reedición del pacto entre fuerzas constitucionalistas que en 2009 encumbró al primero al poder. 

Ante todo este panorama, ¿qué es lo que esperan los vascos de sus futuros representantes? Pues los analistas consultados por este periódico consideran que los objetivos de los ciudadanos no tienen que ver con grandes aspiraciones territoriales, ni económicas. 'Sólo piden sensatez, mesura y que los políticos tengan los pies en el suelo', reconoce Alberto López Basaguren, catederático de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco. 'Alguien que les saque de la incertidumbre actual', añade, por su parte, el sociólogo Xabier Aierdi.

A los políticos les queda pues una semana para convencer a los vascos de que son capaces de aportarles todas esas cosas, antes de las elecciones que llevarán a las urnas a 1.775.336 vascos.