Publicado: 18.11.2012 16:06 |Actualizado: 18.11.2012 16:06

"La crisis no puede servir para reducir derechos en favor de intereses privados"

Profesionales de la salud defienden que la sanidad pública "no sea un negocio" en una marcha multitudinaria en Madrid en contra del plan privatizador de la Comunidad

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Cuando la marea blanca o casi el tsunami blanco (#tsunamiblanco en Twitter) ha empezado a llegar a la Puerta del Sol después de recorrer el centro de Madrid, Santiago Manzano, pediatra del Hospital del Tajo, ha leído un manifiesto consensuado por la Plataforma de la Sanidad Pública Madrileña. "Soy trabajador de la sanidad pública, como muchos de vosotros; y soy usuario de la sanidad pública, como todos vosotros", se ha presentado antes de leer el texto.

"El plan de la Comunidad llevará al desmantelamiento de la sanidad pública y afectará directamente a los usuarios", ha sentenciado tras advertir de que "la sanidad es un derecho en peligro". "En plena crisis, con el desempleo actual y con un empobrecimiento general de la población, la Comunidad golpea donde nos duele a todos, en la sanidad, en nuestro Estado del bienestar", ha proclamado. En nombre de los trabajadores sanitarios de la Comunidad, Manzano ha recalcado que "la crisis no puede servir para reducir derechos en favor de intereses privados". "No estamos ante un conflicto laboral, nos enfrentamos al desmantelamiento del Estado social".

El plan del presidente de la Comunidad, Ignacio González, es privatizar totalmente seis centros (con una gestión público-privada) sacando a concurso su atención sanitaria. El plan de ahorro también pasa por externalizar la gestión del 10% de los más de 400 centros de salud de la Comunidad y transformar completamente dos hospitales punteros de la Comunidad. Por una parte, el hospital de La Princesa, puntero en investigación, se convertirá en un centro de atención a personas mayores de 75 años; y el Hospital Carlos III, que está especializado en enfermedades infecciosas y tropicales, pasará a ser un centro de media y larga estancia. Natalia Patiño, enfermera de este centro y presente en la manifestación, denuncia que el hospital "ha trabajado duro muchos años para ser un centro de referencia" y que "es injusto" que ahora "[los políticos] se carguen este esfuerzo y este trabajo".

Otra de las medidas del plan es el cierre, el próximo 31 de diciembre, del Instituto de Cardiología, en el que trabajan 190 profesionales. "El Gobierno dice que no se cierran hospitales, pero es mentira. Aun así, no protestamos sólo por eso sino por toda la sanidad pública", explica Elisa Santamaría, trabajadora del centro desde hace 21 años, mientras avanza por la calle Alcalá hasta la Puerta del Sol.

En la manifestación no sólo han participado profesionales de la salud. Juan Otero, comercial de profesión, se ha acercado al centro de la capital con un objetivo claro: "Que paren de quitarnos lo que hemos conseguido con años de esfuerzo".  "Esto nos afecta a todos porque todos somos pacientes. Creíamos que teníamos derechos asegurados, pero no es así", añade Trinidad Cabadas, administrativa del Hospital Clínico desde hace 40 años.

Detrás de una de las pancartas que encabeza la protesta está Mari Nieves Lozano, técnico superior de anatomía patológica en el Hospital Niño Jesús, que se verá afectada por otro de los recortes que planea la Comunidad: la concentración de todos los laboratorios en cuatro únicos hospitales. "La sanidad no es un negocio, no tiene que generar dinero sino dar prestaciones a personas que ya han pagado por estos servicios", señala.