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Los cristianos de base critican el boato de la JMJ

Los creyentes que se sienten excluidos de la jornada reclaman una iglesia más tolerante

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I. A. es un joven empresario, católico practicante y homosexual. Esta semana, en la que se celebra la Jornada Mundial de la Juventud, estará en Madrid, en la sede de Crismhom, colectivo que aglutina a cristianos gays y lesbianas. 'Hemos decidido mantener abierta la sede durante la JMJ, como símbolo de apertura entre creyentes en el evangelio, aunque lamentablemente no nos sentimos invitados ni bienvenidos' a las jornadas, explica.

Y es que la visita de Benedicto XVI a Madrid no ha sido acogida del mismo modo entre los católicos españoles. Así, frente a la marea ultraortodoxa de los nuevos movimientos y el impulso decidido de la jerarquía eclesiástica con el unánime apoyo de las instituciones públicas, hay muchos cristianos de base, sacerdotes, religiosos y laicos, jóvenes y no tan jóvenes, que no están de acuerdo con la visita papal y, sobre todo, con la imagen de Iglesia que, desde Madrid, se va a ofrecer al mundo. Para I. A., 'en la JMJ se está promocionando una determinada forma de ser católico que excluye a muchos'. Gays, divorciados, parejas de hecho, votantes de la izquierda 'Me siento tratado como adversario o enemigo a batir, cuando no lo soy. Yo me siento igual de cristiano que los que acompañarán al papa', dice.

Un católico gay: 'Se promociona una forma de iglesia que excluye a muchos'

Este joven, que pese a vivir en la España de 2011, donde la condición sexual no debería ser un condicionante, todavía tiene reparos para dar su nombre, subraya que no le causa inconveniente que el papa visite España, ni ha reparado demasiado en el gasto que supone. Su preocupación es más bien 'la falta de una actitud de inclusión en la Iglesia', de reconocer que también creyentes como él son 'parte del pueblo de Dios y que optan por el Evangelio'. Desde Crishom se ha elaborado un manifiesto, con motivo de la JMJ, en el que lamentan que 'las JMJ, por desgracia, no son las jornadas de toda la juventud católica'. 'La enseñanza oficial dice que estamos al margen de la comunión de la Iglesia, pero nosotros nos sabemos parte de la Iglesia, en comunión con todos los santos, y obramos en consecuencia, al igual que harán tantos otros cristianos en Madrid acogiendo a los visitantes', argumenta el grupo.

Durante la JMJ, la Iglesia española tratará de dar una imagen de fuerza, congregando en torno a su máximo líder a más de un millón de fieles en pleno agosto. Sin embargo, las encuestas dejan bien claro que, incluso entre los creyentes, existe una rotunda oposición ante las doctrinas vaticanas sobre el uso del preservativo, las relaciones matrimoniales o la moral sexual. Esta realidad, lamentablemente, será obviada por la jerarquía y el propio papa durante su visita a Madrid, y que en la práctica deja fuera a muchos creyentes que, como manifestaba en un documento hace unas semanas el colectivo Redes Cristianas, se han visto obligados a decirle a Benedicto XVI 'Así no queremos que vengas' y a participar en la manifestación que este miércoles recorrerá las calles del centro de Madrid para protestar por el gasto público que supondrá el viaje.

El padre Baeza cree que Ratzinger debería viajar a sitios como Somalia

Uno de sus responsables, el sacerdote Evaristo Villar, subraya: 'Estamos en una sociedad multiconfesional en la que los católicos no podemos estar discriminados, pero tampoco ser tratados como ciudadanos de primera'. 'Los cristianos -añade- debemos defender el Estado laico', dijo.

Para el sacerdote, Benedicto XVI 'debería venir exclusivamente como líder religioso, y hablar con humildad, y confirmarnos en una fe incluyente, y no tan obsesionada por el no y por el poder'. Y, sin embargo, admite que la JMJ presentará al mundo 'la escena perfecta de unión entre un Estado teocrático y la Iglesia, entre el trono y el altar', algo que devuelve la idea de 'un Estado preconstitucional'.

Javier Baeza es un joven sacerdote, responsable del centro pastoral San Carlos Borromeo, la llamada parroquia roja de Entrevías. En su opinión, la JMJ debería servir para 'hacer realidad el anuncio del Evangelio de Jesús, desde la implicación en la realidad de la exclusión, la misericordia con los crucificados (bajar de la cruz a tanta víctima), la acogida incondicional Estas son las jornadas habituales en las que los creyentes tenemos que poner nuestro empeño'.

Redes Cristianas: 'Nosotros también debemos defender el estado laico'

Baeza no niega el derecho de Raztinger a visitar España, pero sí cuestiona que tal vez 'tendría que estar en otros lugares'. ¿Cuáles? 'Qué tal la presencia del papa en la frontera entre Israel y Palestina, con el fin de mediar para que los israelíes dejen de someter al pueblo palestino. O la presencia en Nigeria acogiendo y acompañando a esas mujeres explotadas y traficadas camino de la Europa rica y sexualmente enferma. ¿Por qué no cruzar a Somalia y, además de llevar dinero, exigir a la comunidad internacional que se ponga fin a la muerte de tanta víctima inocente? ¿O por qué no visitar esas zonas de nuestro alrededor que claman justicia y solidaridad, como el Gallinero (Madrid), o los barrios de las Tres Mil Viviendas o Los Pajaritos, en Sevilla?'. En cuanto a los frutos de la JMJ, el sacerdote subraya que depende del punto de vista. 'El de la iglesia jerárquica y sus acólitos, junto a los poderosos del mundo, no puede provocar frutos evangélicos'. 'Quizás, como el mismo Evangelio nos dice, tengamos que arrancar este árbol y echarlo a la hoguera', concluye.

De la misma opinión es el dibujante José Luis Cortés, considerado como el autor gráfico más relevante del orbe cristiano en España e Iberoamérica, y que se ha mostrado, en su blog en Religión Digital (www.religiondigital.com), muy crítico con la JMJ. '¿Qué tal si, en vez de unas jornadas montadas todas ellas sobre el monarca absoluto de la Iglesia (con su homólogo en Hispania) lo hubieran sido sobre el pueblo, el pueblo de Dios, afirmación capital del Concilio Vaticano II?', se pregunta. A su juicio, en vez de una mega-jornada en Madrid, hubiera sido mejor hacer 'miles de asambleas juveniles por todo el mundo, para testimoniar no la bienaventuranza de la Iglesia, sino el evangelio de lasbienaventuranzas'.

Para Cortés, lo que no se ha intentado es que 'esos mismos jóvenes puedan seguir siendo cristianos sin dejar de ser jóvenes'. Por ello, sostiene, 'se podrá ir a Cuatro Vientos para ver al papa, pero para encontrar a Jesús habrá que seguir yendo junto a los inmigrantes de Cuatro Caminos'.