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Cuaresma electoral

Los candidatos buscan convertir a los votantes descarriados, como en el tiempo litúrgico

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Ahora que la jerarquía católica ha presentado sus credenciales políticas y que, el miércoles pasado, con la imposición de las cenizas sobre las frente de los fieles, comenzó la Cuaresma religiosa, una lectura laica y, a qué negarlo, un tanto irreverente de los textos bíblicos puede resultar una fuente de iluminación para un retrato del tiempo litúrgico-electoral que vivimos.

Es este un tiempo de búsqueda de conversión, en el que los fieles están llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión, pero también un tiempo para la renovación interna, cuyo espíritu se resume en la expresión: 'Convertíos y creed en el Evangelio'.

No otra cosa es la que persiguen los candidatos, sometiendo a la ciudadanía a la penitencia de ver sus caras y escuchar sus voces en todas las horas y lugares sin que haya zapping que lo evite, ni blindaje que resista el puerta a puerta competidor de los Testigos de Jehová, ni la patada en el auricular -«Hola, soy Mariano...»- que practican a imagen y semejanza de los departamentos de ventas de las compañías telefónicas. Eso cuando no alborotan la cola del mercado propiciando que algún avispado se salte la vez.

'Convertíos los que votasteis al PSOE y estáis desencantados de Zapatero', se lee en el Evangelio según Rajoy. 'Convertíos indecisos y abstencionistas', dice el Evangelio según Zapatero. Creed en mí, rezan ambos.

El ritual del miércoles de ceniza se acompaña de las expresiones: 'Arrepiéntete y cree en el Evangelio' y 'Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás'. En la versión de la Cuaresma electoral: Arrepiéntete ciudadano de tu voto descarriado y cree en mis promesas, y: Acuérdate candidato de que eres fruto del voto y al voto habrás de volver.

Cuarenta días

La Cuaresma dura 40 días, un guarismo bíblico, pues 40 fueron los días del diluvio -lo que ha traído el mandato de Zapatero, según el PP-, los años de la marcha del pueblo judío por el desierto -los que aguardan al PP, según espera el PSOE-, los días de Moisés y de Elías en la montaña -en montañas lejanas el experto es José María Aznar- y los que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública -los que pasan los comités electorales antes de poner en campaña a sus candidatos-.

Haciendo la cuenta atrás del 9 de marzo, la cuaresma electoral comenzó el 30 de enero. Ese día, Mariano Rajoy viajó a París para ser ungido por los profetas Nicolas Sarkozy y Ángela Merkel como su representante a este lado de los Pirineos y recibir de sus manos un ejemplar del misal neoconservador. Mientras, Zapatero se encomendaba de nuevo a su apóstol de las finanzas, Pedro Solbes, y ensayaba el milagro de la multiplicación de los panes y los peces desafiando, con la mirada puesta en las clases medias, el dogma de que no se pueden reducir los impuestos -o sea, los ingresos del Estado- y mejorar las prestaciones sociales y servicios públicos.

Aconsejan los doctos en la materia vivir la Cuaresma ateniéndose al siguiente manual de instrucciones: 'Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Hazte propósitos para cumplir día con día y revisa en la noche si lo lograste. Recuerda no ponerte demasiados porque te va a ser muy difícil cumplirlos todos. Hay que subir las escaleras de un escalón en un escalón, no se puede subir toda de un brinco. Conoce cuál es tu defecto dominante y haz un plan para luchar contra éste. Tu plan debe ser realista, práctico y concreto para poder cumplirlo'. No precisa de traducción pues vale por igual para creyentes y laicos.

'El número uno de la lista de Pizarro'

En el miércoles electoral de ceniza, el PP desdeñaba el fallo del Tribunal Constitucional que desestimó su recurso contra la Ley de Igualdad, Esperanza Aguirre se negaba a reparar la honra personal y la dignidad profesional de los médicos del Severo Ochoa a pesar de la sentencia exculpatoria, y Manuel Pizarro intentaba seducir a los catalanes con el compromiso de publicar las balanzas fiscales, que no fue asumido por su guía pastoral. Corre Rajoy el riesgo de que, como le ocurrió a Felipe González en 1993 con Baltasar Garzón, algún medio de comunicación acabe refiriéndose a él como 'el número uno de la lista de Pizarro'.

Acaso porque, como dice José Bono, las iglesias y las casas del pueblo quedarían vacías si ser socialista y católico fueran creencias incompatibles, este miércoles fue el día elegido por el PSOE para lanzar su vídeo del 'cenizo'. Acaso porque la imposición de las cenizas representa la destrucción de los errores cometidos al haber sido purificados en el fuego.

Para el primer domingo de Cuaresma, que es hoy, se recomienda la lectura de San Mateo 4,1-11: 'Está escrito: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios'. De la boca de Zapatero saldrá la palabra en Vistalegre, su particular Sinaí, pues allí fue donde en tiempo cada vez más lejano recibió la tabla con los diez mandamientos socialistas de la mano del dios Felipe González y donde hoy renovará los votos ante el pueblo que le sigue enfervorizado, pues no es éste un tiempo triste. La de Rajoy se oirá en Don Benito, ciudad extremeña que tiene por patrona a la Virgen de las Cruces.

Las elecciones generales coinciden con el quinto domingo de Cuaresma, en el que se recomienda como primera lectura Ezequiel 37, 12-14: 'Así dice el Señor: ‘Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago'. Traducción laica: Yo mismo abriré las urnas y haré salir vuestros votos y os llevaré a la tierra prometida. Y, cuando abra vuestros votos, pueblo mío, sabréis que soy el Presidente. Os infundiré mi espíritu, y viviréis mejor; os daré empleo y vivienda y sabréis que yo, el Presidente, lo digo y lo hago.

La parábola de la higuera seca

Puesto que la Cuaresma es una preparación para la Pascua, y habrá quien el 9-M sienta que le han hecho la pascua, conviene a los candidatos tener siempre presente la parábola de la higuera estéril: 'El árbol que no produce buen fruto, será cortado y arrojado al fuego'. Mateo 3,8-10.