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Cuento chino

La actitud del PP ante la crisis económica

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David Cameron, primero, y Pedro Passos Coelho están viendo ahora en Reino Unido y Portugal, respectivamente, lo que vale el peine de esta crisis económica, la más devastadora desde la Gran Depresión de los años treinta. Pero Mariano Rajoy está tocado por el rey Midas y sólo con su llegada a la Moncloa, dentro de pocos meses, la crisis comenzará a batirse en retirada.

Es como si toda esta historia de la crisis fuera un cuento chino. Que, en realidad, se trata de una huelga de los empresarios españoles que se niegan a hacer inversiones mientras Zapatero siga donde está. Eso, pues, una huelga de inversiones. Aunque esta es la filosofía del PP, quien mejor y cándidamente la expresa es un buen cuate de Rajoy, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo.

El pasado viernes, Rajoy presentó una conferencia de Feijóo en Madrid. Allí, explicó que su fórmula para el Gobierno es la de Feijóo en Galicia: austeridad, y reducción del número de consejerías y de los cargos de confianza.

Feijóo recuperó la mayoría absoluta para el PP en marzo de 2009. Heredó de Emilio Pérez Touriño 162.700 parados, una tasa del 12,22%, cuando el porcentaje en España ascendía al 17,36%, según los datos de la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2009. Después de dos años largos de aplicación de las recetas del Gobierno gallego, el número de desempleados ha llegado a 226.500 personas, una tasa del 17,33%, mientras que la nacional se situaba en el 21,29%. Se dirá, claro, que lo que necesita Feijóo es a Rajoy en la Moncloa para enderezar la situación. Porque el presidente gallego estima que la crisis llega a su punto final con Rajoy. Esta seguridad se contradice con el hecho de ambos insisten en que hay que contar la verdad a los españoles. Vienen a sugerir que las cosas son más dramáticas de lo que Zapatero ha contado.

El caso es que la creencia de que en realidad esta crisis es una invención tiene bastante arraigo en diversas capas de la población. Colaboradores de Rubalcaba, por ejemplo, han advertido en los llamados focus group (técnica de recolección cualitativa de opiniones) que la gente prefiere al PP en el Gobierno no por Rajoy sino porque cree que la derecha llevará a que los empresarios saquen el dinero y se animen a invertir. Es lo que Esperanza Aguirre llama un Gobierno business friendly. Es decir, amigo de los empresarios.

La verdad es que el Gobierno de Zapatero ha sido desde su primera legislatura amigo de empresarios y banqueros. El problema principal, pues, no está aquí sino en las raíces de la crisis económica y financiera española, europea y mundial.

Según el McKinsey Global Institute, la deuda de familias, empresas y bancos, que ha sido uno de los desencadenantes más importantes de la crisis, solo está reduciéndose muy lentamente en lo tres grandes casos ejemplares: EEUU, Reino Unido y España.

En EEUU, el sistema jurídico está permitiendo con la sola dación de las viviendas liquidar las hipotecas y, por esta vía, la deuda de las familias. En el Reino Unido, la elevada inflación erosiona el valor del endeudamiento. En España, esa reducción apenas ha comenzado y se complementa con una elevada tasa de ahorro. Hasta que el llamado 'desapalancamiento' no ocurra de manera sistemática, la economía difícilmente pueda levantar cabeza. Según McKinsey, serán largos años.