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Dar a luz en casa

La reciente muerte en Cáceres de un bebé en un parto domiciliario enfrenta a partidarios y detractores de esta práctica, todavía poco frecuente en España

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¿Es seguro parir en casa? ¿Superan los beneficios de esta opción, como la intimidad o la menor medicalización del parto, al riesgo de no tener a mano los avanzados medios técnicos de un hospital? La reciente muerte en Cáceres, el pasado 27 de octubre, de una niña después de un parto domiciliario asistido por una comadrona ha abierto el debate sobre una opción que, pese a ser aún una rareza en España, se extiende al calor de las críticas contra la deshumanización de los partos en los hospitales públicos. Según sus partidarios, parir en casa, si se cumplen unas sencillas normas, es tan seguro como en el hospital, al que siempre se puede acudir en caso de urgencia. Sus detractores, encabezados por la mayoría de los ginecólogos, creen que es un paso atrás en el tiempo que somete a un riesgo innecesario a la madre y al niño.

'El problema del parto es que en un minuto puede aparecer una hemorragia o una situación de peligro para la madre o el niño que requiera asistencia inmediata', señala el presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, José Manuel Bajo Arenas, que recuerda que el 20% de los alumbramientos presenta alguna complicación, y que muchas de ellas, como el sufrimiento fetal agudo, no pueden afrontarse en un domicilio. 'Parir en casa es someterse a un riesgo innecesario, es como jugar a la ruleta rusa', agrega este especialista, a quien las últimas evidencias científicas parecen dar la razón. Así, una reciente investigación sobre 12 estudios anteriores publicada en la revista American Journal of Obstetrics & Gynecology pone de relieve que, si bien los bebés nacidos en casa tienen menor riesgo de prematuridad y no había diferencias en variables como la necesidad de respiración asistida, la tasa de mortalidad neonatal en bebés sin problemas a prori, cifrada en el 0,2%, triplicaba la registrada en los hospitales, del 0,09%. Sin embargo, los propios autores del trabajo, que incluye datos procedentes de 500.000 nacimientos en países industrializados, reconocen que es necesario seguir investigando porque algunas variables eran 'insuficientes para su evaluación y comparación'.

La prestigiosa revista médica británica The Lancet, por su parte, señala, en un reciente editorial, que el hecho de que muchos partos domiciliarios acaben resolviéndose en el hospital -lo que ocurre hasta en el 40% en Países Bajos- puede estar subestimando los riesgos de dar a luz en el domicilio. 'Las mujeres tienen derecho a elegir cómo y dónde dar a luz, pero no a poner en riesgo a sus bebés', concluye la revista, partidaria del hospital.

Por el contrario, Maite Gómez, secretaria general de una de las organizaciones más activas a favor de este tipo de partos, Nacer en Casa, sostiene no sólo que 'parir en casa es seguro', sino además que se trata de un fenómeno 'imparable'.

Esta comadrona, que atiende en Sevilla una media de 40 partos domiciliarios, estima que actualmente pueden estar registrándose en España medio millar de estos alumbramientos al año, la mayor de ellos en Catalunya, donde hay 30 matronas dedicadas a esta modalidad. Es una cifra muy alejada de los 25.000 partos domiciliarios contabilizados en Estados Unidos, donde esta opción es la preferida en el 1% de los casos, o del 3% del Reino Unido, otro de los países, junto con Países Bajos y Canadá, donde parir en casa es más frecuente. El coste de un parto de este tipo, junto con la preparación preparto, puede oscilar entre los 2.000 y los 3.000 euros. Gómez lamenta que 'nunca es noticia' cuando un bebé muere en un parto hospitalario y atribuye la oposición de muchos médicos a que 'están a la defensiva' y tienen 'resistencia al cambio'.

Pero los médicos dicen mirar sólo por el interés del niño y la madre. 'Esto no se puede dejar así; los partos deben realizarse en el medio hospitalario por la seguridad del niño y de la madre, no podemos ir hacia atrás', sostiene el presidente del Colegio de Médicos de Cáceres, Carlos Arjona, que reconoce sin embargo que hay aspectos mejorables en los hospitales. 'Hay que humanizar más el parto', admite, poniendo de relieve precisamente el conjunto de factores que están detrás de la decisión de muchas de las madres que prefieren quedarse en su casa. La falta de intimidad, un trato no siempre adecuado, el excesivo número de cesáreas y de procedimientos como la episiotomía, al igual que la consideración del parto como un proceso patológico y no como algo natural, forma parte del argumentario de los partidarios de esta opción. 'En el hospital se tiende más a intervenir sin necesidad', argumenta el ginecólogo Toni Brito, que ha asistido partos tanto en el Hospital de Fuerteventura, donde trabaja, como en domicilios. A su juicio, los resultados 'son similares' e incluso 'hay más posibilidades de que la situación se complique en el hospital' porque el estrés de la mujer suele alargar el proceso. 'Las hormonas del estrés son antagonistas de la oxitocina, que genera las contracciones', agrega.

'Una mujer que va a dar a luz no es una paciente, es una usuaria del sistema', señala Claudia Pariente, portavoz la asociación El Parto es Nuestro, que cree que se puede parir en casa 'si se hace en condiciones de seguridad'. Así, el embarazo debe ser de bajo riesgo, el parto debe estar asistido por profesionales y el 'traslado inmediato' a un hospital que no diste más de 20 minutos debe estar asegurado.

El aspecto del traslado provoca que algunas madres muden su residencia en los días anteriores al parto, como ocurrió en el caso de María (nombre ficticio), una residente en Corralejo (Fuerteventura) que tuvo que alquilarse un piso en la capital de la isla para dar a luz en un ambiente de intimidad. 'La experiencia fue buenísima, aunque no se la recomiendo a cualquiera', indica. De la misma opinión es Asun Fernández, de 54 años y residente en San Sebastián, que tras una experiencia 'muy dura' con su primera hija en un hospital hace 28 años decidió tener en casa a la segunda, que hoy tiene 16, una experiencia que recuerda como 'una gozada' que recomendaría a otras madres, aunque, eso sí, con las debidas precauciones. 'Yo tenía un coche en la puerta y un hospital a cuatro kilómetros'. Por lo que pudiera pasar.

Las mujeres andaluzas podrán elegir desde este año si prefieren parir acostadas, de pie o en cuclillas, así como dejar constancia sus preferencias en cuanto a la participación de su pareja. Además, una vez nacido el bebé, podrán decidir también acerca de cuestiones como la higiene del niño y su alimentación. Ambas posibilidades forman parte del Programa de Humanización de la Atención Perinatal de la Consejería de Salud andaluza, que pretende fomentar la experiencia natural del parto. El programa estará activo este año en los 35 centros hospitalarios andaluces, que contarán con sillas de parto vertical y matronas formadas para que las mujeres que así lo soliciten puedan dar a luz de este modo. Asimismo, según informa Efe, una decena de hospitales de la comunidad contarán con bañeras para facilitar la dilatación de las futuras madres, ya que a través de este sistema está demostrado que se reduce la percepción del dolor y la necesidad de administrar analgésicos. Al mismo tiempo, en el marco del mismo programa, la Consejería de Salud pondrá en marcha nuevas consultas adaptadas para atender a embarazadas con discapacidad.