Publicado: 08.10.2014 00:00 |Actualizado: 08.09.2015 13:01

David Beriain, el reportero que investiga en los bajos fondos del Amazonas

El periodista navarro rueda documentales sobre leñadores ilegales, traficantes de droga, indígenas amenazados, buscadores de oro y policías antinarcóticos tras cubrir la guerra de Irak, infiltrarse en las FARC o entrevistar a comandantes talibanes

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El reportero David Beriain dirige y presenta Amazonas Clandestino en Discovery MAX.

El reportero David Beriain dirige y presenta 'Amazonas Clandestino' en Discovery MAX.

Quería cambiar el mundo, pero se metió en Periodismo. No tardó en dejar las aulas atrás, rumbo a Argentina. Había mandado cartas a periódicos de provincias latinoamericanos y le respondieron de El Liberal de Santiago del Estero. Su primera noticia, nada más terminar el primer curso de carrera, denunciaba las violaciones que sufrían los pacientes de un psiquiátrico. "Lo maravilloso de aquella historia es que después de su publicación pasó algo: el problema se solucionó", recuerda David Beriain (Artajona, 1977) casi dos décadas después. "Entonces me dije que eso era lo que quería hacer toda mi vida".

A su regreso a España, tocaba el encierro de la redacción, aunque aprovechó la mínima oportunidad para ser enviado a países en conflicto. "Trabajar sobre una moqueta me provoca un desapego de la realidad, siento la falta de calor humano. Para entender hay que estar cerca", confiesa el reportero navarro, quien en 2003 logró cruzar la frontera de Irak para cubrir la guerra gracias a unos contrabandistas kurdos que lo escondieron en el doble fondo de un camión. Aquellas crónicas, publicadas en La Voz de Galicia, dieron paso a otras firmadas desde Afganistán, Sudán, Congo y Libia. "Regresar era horrible, porque no concebía cómo el mundo podía seguir girando", explica. "Tardas en entender que la gente no haga nada y siga con su vida, algo normal. Volver a casa te hace más humilde porque, como dice Ramón Lobo, nosotros sólo tiramos piedras al estanque".

El precoz reportero comenzó a interesarse por el envés del ser humano y, además del frente de combate, pasó a narrar el campo de batalla interior de los guerrilleros de las FARC, de los niños sicarios colombianos, de los percebeiros que se juegan la vida por un puñado de mar, del Japón fantasmagórico de Fukushima... "Todos tenemos algo que escuchar y algo que contar. Simplemente esperamos a la persona que pueda honrar nuestra experiencia", cree Beriain, quien se ha sentado con jefes de la guerrilla, comandantes talibanes, insurgentes suicidas, narcos engorilados y asesinos a sueldo que apenas levantaban un palmo del suelo. "Resulta difícil enjuiciar a alguien cuando conoces sus circunstancias", reconoce. "El miedo de verdad lo he sentido cuando te das cuenta de que el criminal o el terrorista que tienes delante es parecido a ti".

Una frase de un baby sicario lo marcó de por vida. "Si usted estuviera en mi lugar, entendería cómo soy, por qué me volví así", le espetó Felipe, un mocoso con crímenes a sus espaldas que había dejado de jugar a los nueve años. "Fue un vapuleo emocional y un baño de humildad. Esperaba encontrarme con un asesino y me encontré con un chaval que mata pero que también echa de menos a su madre". Responder a la pregunta de qué haría uno en su piel "asusta", reconoce el periodista de Artajona, donde solía echar el ancla cada vez que terminaba un reportaje hasta que se vino a vivir a Madrid, sede de la productora audiovisual 93 metros. "Es la distancia que media entre la puerta de la casa de mi abuela y el banco de la iglesia donde rezaba. Le puse ese nombre a la empresa porque, acostumbrados a escribir desde la lejanía reportajes épicos con personajes exóticos, no hay que olvidarse nunca de que las historias más grandes a veces están en los sitios más pequeños".

Beriain, que dio el salto al documental tras foguearse en la prensa escrita y digital, pasó por ADN.es, Cuatro, El País, Antena 3 y Discovery MAX, que le llevó a rodar en Ecuador junto a su inseparable cámara Sergio Caro Yasuní, genocidio en la selva, donde narra el peligro de extinción que se cierne sobre un pueblo no contactado con el telón negro del petróleo de fondo. Y pronto volverá a ponerse en la piel de leñadores ilegales, traficantes, buscadores de oro, indígenas y policías antinarcóticos en Amazonas clandestino, periodismo de inmersión en seis episodios que se emitirán en el mismo canal. "Más conflictos, tráficos ilegales y luchas por los recursos", sintetiza el periodista, cuya investigación más intensa fue descubrir al amor de su vida durante el referéndum constitucional de Venezuela de 2007, una historia fraguada entre atracos a mano armada, campamentos secretos de las FARC, repetidos vuelos transoceánicos y un sinfín de confesiones off the record.

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