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El debate sobre el estado de la indignación

El 15-M convierte Sol en hemiciclo alternativo para hablar de economía y derechos sociales

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Hemos decidido regalarnos el debate que nos merecemos, el debate donde se tratan nuestras preocupaciones reales, los problemas de fondo'. Bajo esta declaración de intenciones, alrededor de 500 indignados más de 850 personas habían confirmado sus asistencia en Facebook volvieron a reunirse ayer en la Puerta del Sol de Madrid para celebrar un debate 'crítico' y 'constructivo', pero también 'alternativo', a la cita anual del Debate sobre el Estado de la Nación.

La puesta en escena poco tuvo que ver con el tradicional decorado del Congreso de los Diputados. Sentados en el suelo, sobre unos improvisados escaños hechos de cartón, los allí congregados obviaron hablar de 'cómo le va a la nación' para centrarse en discutir sobre 'cómo les va a los ciudadanos'. Las botellas de agua iban y venían y, para mitigar el calor, más fuerte en las primeras horas, una joven rociaba con agua a los concentrados con un artilugio como los que se utilizan para fumigar las cosechas y en el que podía leerse esto: 'El agua de la revolución'.

Los concentrados contactaron con manifestantes griegos por teléfono

Palabras como 'crisis', 'mercados' o 'empleo', repetidas en numerosas ocasiones por los presentes, sí crearon un nexo de unión entre ambos 'hemiciclos', el de la carrera de San Jerónimo, donde se sitúa el Congreso, y la improvisada tribuna que los indignados crearon ayer en la Puerta del Sol de Madrid, convertida ya en lugar emblemático del movimiento.

En el primer bloque, centrado en la economía, el orden del día no distó mucho de los temas que coparon las intervenciones del presidente del Gobierno y de los portavoces de los diferentes grupos en las sesiones del martes y el miércoles. Sin embargo, sí fue muy diferente la manera de abordar los asuntos que había que tratar y sus posibles soluciones.

Crear un parque público de vivienda fue una de las propuestas lanzadas

Tom, uno de los organizadores, comenzó el debate identificando las diferencias entre esta convocatoria popular y la oficial y continuó con una explicación sobre las consecuencias negativas que, a su juicio, tendrá el Pacto del Euro. 'Aquí cualquiera de nosotros podemos hablar. Cuando ellos hablan de competitividad, dicen que crea empleo, pero nosotros sabemos que sólo aumentan sus ganancias', apuntó.

Las críticas a la actual situación política, uno de los caballos de batalla del Movimiento 15-M, tampoco se hicieron esperar. Un joven resumió el sentimiento de indignación de buena parte de los presentes con una frase que despertó muchos aplausos: 'Si el poder político no quiere escucharnos, corre el riesgo de fomentar un abismo insalvable', aseguró.

Los indignados se sentaron sobre escaños simbólicos hechos de cartón

Poco después, el grupo de economía de la asamblea de Sol enumeró sus 22 propuestas para un cambio en el sistema imperante. Entre ellas, las de construir un nuevo marco de relaciones laborales consensuado democráticamente, reducir la jornada laboral, crear un parque de vivienda público, prohibir los expedientes de regulación de empleo en las empresas con beneficios o luchar contra el fraude.

Más allá de las propuestas macroeconómicas, ya en el turno de palabra, un hombre de mediana edad tomó el micrófono para instar a los concentrados a 'poner los pies en la tierra y pasar a acciones concretas' con el objetivo de adueñarse del mercado. Por ello, propuso un 'boicot de consumo' todos los lunes. '¡Nosotros somos el mercado cuando estamos organizamos y decimos que, a estos precios, no consumimos!', sentenció.

Otro participante abrió después un nuevo debate. 'Yo quiero pinchar otra burbuja, la de la Iglesia católica', anunció. '¿Por qué tenemos que pagar la visita del papa con su séquito?', se preguntó después, arrancando los aplausos de los concentrados.

Antes de que comenzara el segundo bloque, centrado en los derechos sociales, los indignados contactaron por teléfono con un grupo de manifestantes griegos. 'Grecia, estamos contigo', les gritaron en lengua helena.

En este apartado, el ecologista Ladislao Martínez centró su intervención en la 'importancia' del sector público en España. Le siguió Bibiana Medialdea, que apuntó que la reforma laboral 'abarata el despido'. 'No se trata de dinero, se trata de a qué se destina ese dinero', sentenció.

Otras personas tomaron después la palabra para hablar sobre la privatización del Canal de Isabel II o el 'drama' de los afectados por las hipotecas. Tras estas intervenciones de tono informativo y explicativo, se abrió un nuevo turno de palabra y el debate acabó con una marcha de apoyo al pueblo griego por la plaza.