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El Defensor del Pueblo ve discriminatorio excluir la entrada de mujeres al Ejército por llevar tatuajes visibles con el uniforme

Fernández Marugán considera que en estos casos, la distinta uniformidad entre hombres y mujeres puede estar generando una discriminación en el acceso a las Fuerzas Armadas.

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Detalle del tatuaje de Estela Martín, opositora a psicóloga militar, por el que fue descartada. | Público

El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, se ha dirigido al Ministerio de Defensa para conocer los motivos por los que se está excluyendo a mujeres con tatuajes visibles con el uniforme en procesos selectivos del Ejército y ha pedido al departamento ministerial que se cuestione si puede existir discriminación. La institución considera que en estos casos, la distinta uniformidad entre hombres y mujeres puede estar generando una discriminación en el acceso a las Fuerzas Armadas.

En una actuación de oficio enviada a la Subsecretaría de Defensa, la institución pide información sobre por qué se excluye a mujeres con tatuajes visibles —como pueden ser los pies— con el uniforme femenino —falda— y, sin embargo, aspirantes masculinos con tatuajes en el mismo lugar sí son considerados aptos al no ser éstos visibles con el uniforme masculino (pantalón largo).

Fernández Marugán considera que en estos casos, la distinta uniformidad entre hombres y mujeres puede estar generando una discriminación en el acceso a las Fuerzas Armadas.

No es la primera vez que el Defensor del Pueblo se ocupa de este asunto. En 2014 llevó a cabo actuaciones ante la Administración militar y ante la Dirección General de la Guardia Civil, tras recibir quejas sobre las condiciones exigidas para el acceso a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, relativas a la exigencia de carecer de tatuajes visibles con el uniforme, no permitidos por razón de su contenido o ubicación, según ha informadao la institución.

En aquella ocasión, las administraciones justificaron dichas exigencias por la existencia de normas específicas conectadas con las necesidades de uniformidad y, más concretamente, con el aspecto físico. Según explicaron, dicha condición se adecuaba a la propia naturaleza de los cuerpos funcionariales, cuyo personal debía ofrecer la imagen más neutral, homogénea y discreta posible, atendiendo a sus funciones sociales, policiales, militares e incluso a consideraciones exigidas por razones de seguridad para los propios miembros.

Pese a ello, Fernández Marugán entiende que la Administración debe someterse a "ciertos límites", entre ellos, "al principio de igualdad y no discriminación así como el respeto a la legalidad y la satisfacción del interés público".

Por ello, el Defensor del Pueblo ha pedido a Defensa que se cuestione si la distinta uniformidad entre mujeres y hombres puede estar generando una discriminación en el acceso a las Fuerzas Armadas hacia las mujeres que portan tatuajes en zonas visibles con el uso del uniforme femenino a diferencia del personal masculino, "pues de ello se desprende que las limitaciones son distintas para ambos".

"No tiene incidencia"

Por su parte, desde la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), su portavoz Jorge Bravo, afirma en una nota  que "llevar un tatuaje visible, siempre que su contenido no vulnere la legalidad, no tiene ninguna incidencia en la disciplina y en la operatividad de las unidades", y pone como ejemplo a la Legión, ejemplo de disciplina y operatividad. "Muchos de sus miembros exhiben tatuajes  en los actos militares que públicamente se muestran".

Asimismo, la AUME recuerda que esta asociación ha visto cómo Defensa ha rechazado en los últimos años hasta dos propuestas para modificar las normativas con el fin de eliminar posibles discriminaciones sexistas en el seno de las Fuerzas Armadas, bajo la excusa subyacente del "fuerte arraigo en las tradiciones militares".

"La Dirección General de Personal lleva años insensible a las situaciones del personal militar, dejando dicha dirección en manos de la cúpula militar y obviando la participación de las asociaciones profesionales que han intentado cambios sin éxito", denuncia la citada asociación.