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Del aula a la Puerta del Sol

Numerosos profesores de universidad y catedráticos se han involucrado en el Movimiento 15-M

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Un domingo de finales de julio, en plena actividad del I Foro Social del 15-M en el parque madrileño de El Retiro, el megáfono que pasaba de mano en mano se detuvo en un interlocutor algo especial. Era Joseph Stiglitz, profesor universitario y Premio Nobel de Economía, crítico con la globalización y el neoliberalismo, que se acercó para curiosear y compartir reflexiones. Muchos otros profesores, catedráticos e investigadores universitarios participan activamente en el 15-M desde sus comienzos y ayudan a generar un entramado teórico que sostiene las propuestas del movimiento.

'La intervención de Stiglitz fue la escenificación de algo que ya sabíamos: hay intelectuales de muy alto nivel que están promoviendo propuestas de la misma naturaleza que las del 15-M'. Lo dice Bibiana Medialdea, profesora de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid, que participó en el movimiento desde el mismo 15 de mayo, cuando acudió a la manifestación de Madrid. 'Me gustaría que la gente que dice eso de perroflautas se pasara a ver, por ejemplo, una reunión de nuestra comisión. El nivel de la gente es altísimo, mucha está muy formada, y, si hay un tema especialmente complicado, se hacen talleres de formación o se buscan expertos; la capacidad de trabajo es ingente y va para largo', señala. Medialdea considera que lo que ha sucedido en los últimos meses supone un cambio que rompe con el panorama anterior: 'Desde dentro, te das cuenta de que el movimiento, además de grande, es profundo'.

Ayudan a fortalecer un entramado teórico que sostiene las propuestas del movimiento

Qué suceda en el futuro le parece imprevisible, pero asegura que sus expectativas respecto al 15-M han sido siempre rebasadas con creces. Sin embargo, ve las elecciones generales del 20 de noviembre como uno de los retos que el movimiento tendrá que afrontar: 'No me cabe duda de que lo hará de forma inteligente, ya lo ha hecho antes, por ejemplo, ante la respuesta policial'. Medialdea, que también ha venido acudiendo a la asamblea de su barrio, opina que el sustrato es 'sólido' y que los consensos de las asambleas dan especial fuerza a las propuestas que se hacen.

A pocos metros de ese Stiglitz que intervino en zapatillas y camiseta, estaba Jorge Fonseca, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense y metido de lleno en la comisión de economía del 15-M.Desde allí, trabaja con los demás miembros, economistas y profanos, para elaborar una lista de propuestas y seguir de cerca la turbulenta actualidad económica. 'Me gratifica ver la amplia implicación popular de distintos estratos sociales, edades, generaciones... con pluralidad de ideas aunque mayoritariamente progresistas. La actitud es solidaria, algo que parecía desaparecido, con voluntad de colaboración, respeto y sensibilidad. Esto ya, independientemente del derrotero que tome todo, es algo que nadie le podrá quitar a la sociedad española', asegura.

Para Fonseca, el 15-M servirá para activar un cambio a mejor en la sociedad, aunque se muestra prudente: 'Dependerá de lo que hagamos, de la actitud de la sociedad, porque desde el poder económico se intenta deslegitimar el movimiento; saben que es una barrera para sus intereses, que consisten en profundizar en estas políticas de recortes'.

Monedero considera una victoria 'el proceso de politización' que se ha generado

Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Complutense de Madrid, ha sido, desde el principio, un asiduo de la Puerta del Sol y alrededores. Allí ha participado en la comisión de política a corto plazo, en asambleas y otro tipo de convocatorias, como las últimas marchas tras el desalojo de Sol. 'El 15-M entronca con el pasado pero es radicalmente nuevo', dice Monedero, que habla, por ejemplo, del movimiento altermundista, del No a la Guerra o del movimiento V de Vivienda como importantes precedentes. Monedero argumenta que el 15-M ha entendido que el modelo actual 'está agotado' y que necesita respuestas desde todos los ámbitos. 'La gran victoria es el proceso de politización que se ha generado, ha aumentado la conciencia de la gente; hay que crear un nuevo contrato social, sentar las bases de una nueva convivencia y el 15-M se ha situado en esa grieta', afirma.

En la asamblea del barrio, en los grupos de universidad y de economía, en los foros sociales... Concha Mateos, que da clases en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos, procura participar todo lo que puede. Ha escrito incluso varias crónicas en inglés para trasladar lo sucedido fuera de España. Pertenecía a ese sector que urgía a acabar rápidamente la fase de la acampada de Sol: 'El movimiento tenía que salir de ahí, porque era algo mucho más grande que Sol; se está construyendo un nuevo sujeto político, es un proceso a largo plazo'.

Fomentar una ciudadanía 'consciente y exigente de la política que quiere', objetivo clave

Mateos no cree que el 15-M deba sentirse concernido por las elecciones de noviembre, ya que se trata de la misma vara de medir que el movimiento intenta derribar. 'Es muy importante que consigamos una ciudadanía consciente y exigente de la política que quiere. Además, creo que las asambleas populares deberían ser vinculantes y formar parte de la vida política', señala.

Cada día que pasa, Jon Sanz sigue sorprendiéndose con la alta implicación de la gente y las 'ganas de resolver problemas, incluso a través de asambleas que se prolongan horas'. Sanz es profesor de Químicas en la Complutense y, desde la manifestación del 15 de mayo, ha participado en asambleas y en varios grupos de trabajo. Ve por delante un otoño 'interesante', tanto en el trabajo de base y los debates como en las movilizaciones.

'El movimiento siempre se va a poder regenerar, es lo bueno del sistema asambleario', afirma Ricardo Molero, investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la Complutense y un miembro más del 15-M. Molero ve en el movimiento la fortaleza suficiente para continuar adelante, aunque es consciente de las dificultades que se encontrarán para lograr que algunas de sus propuestas se lleven a cabo. 'Creíamos que el verano iba a suponer un bajón, pero las manifestaciones por el desalojo fueron multitudinarias, los grupos de trabajo y los talleres siguen adelante, hay una actividad sorprendente', concluye.