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Las denuncias a los Mossos se complican al ir sin identificación

Los agentes ocultaron durante la carga de Barcelona su placa bajo el chaleco protector, lo contrario a la norma

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'Dónde está el número de placa?', gritaba la multitud de indignados mientras encajaba el pasado viernes los porrazos de la Brigada Móvil de los Mossos d'Esquadra. La ausencia de un número de identificación visible (TIP) en la indumentaria de los antidisturbios dificultará enormemente la investigación de las cargas por parte de la Justicia. Según fuentes judiciales, las pocas denuncias que podrían seguir adelante las que van acompañadas de parte médico, quedarán archivadas por falta de autor conocido. Ayer mismo, el obispo de Lleida, Joan Piris, criticó la contundencia utilizada por los Mossos durante el desalojo de los indignados de Barcelona y de la capital leridana y consideró 'aterradoras' las imágenes de estas actuaciones policiales emitidas en televisión.

Según el conseller de Interior de la Generalitat, Felip Puig, los agentes que participaron en la intervención sí llevaban el número de identificación personal, pero este quedaba escondido bajo los chalecos protectores. Sin embargo, el decreto del Govern que exige la presencia de la placa identificativa con fecha de aprobación del 4 de noviembre de 2008, especifica que el número debe llevarse 'en un lugar visible del uniforme'. Hasta la fecha, y pese al tiempo que lleva en vigor, ningún miembro de la unidad de antidisturbios se ha visto afectado por el decreto.

El obispo de Lleida ve 'aterradoras' las imágenes de la carga policial

Desde la comisión jurídica de la acampada son conscientes de las dificultades que conlleva la ausencia de identificación, pero no pierden la esperanza. De momento, estudian presentar una denuncia colectiva y aseguran contar con más de cien solicitudes de denuncia por parte de los indignados. También desde la web de la acampada están recogiendo imágenes y vídeos de la carga para conseguir identificar a los agentes.

En clave política, todos los partidos de la oposición reclamaron ayer, por separado, que Puig comparezca ante el Parlament para justificar la presunta operación de limpieza, que se saldó con un balance de 121 heridos y reavivó la protesta. El conseller deberá rendir cuentas ante los diputados si se aprueba la moción sobre seguridad ciudadana que presentó el PP, pendiente de la inclusión de una enmienda interpuesta por ICV-EUiA.

Un agente será investigado por insultar e incitar a la violencia

Sucedió en Facebook. 'Fue como entrar en una pastelería y no poder comer ni un trocito de pastel. Tanto hijo de puta y ni una colleja he podido pegar', expresaba Ferran T. F., miembro del cuerpo de la Guardia Urbana de Barcelona, en referencia a la intervención del pasado viernes.

Tras las injurias del agente vertidas en la red social, la Guardia Urbana de Barcelona optó por abrirle un expediente informativo, para averiguar si había incurrido en una falta grave al incitar a la violencia y menospreciar a los indignados. Entre otros insultos, el agente, que supuestamente participó en el operativo del viernes pasado, tachó a los indignados de 'perroflautas' y 'guarros', y lamentó que los Mossos d'Esquadra actuaran 'como niñas' al replegarse finalmente ante la creciente presencia de manifestantes en los alrededores de la plaza de Catalunya.

No consiguió la carga policial del viernes alterar los planes de los indignados. Tampoco temblaron ante la prohibición de concentrarse durante la jornada de reflexión y resistieron a la celebración azulgrana tras la victoria del Barça en la Champions. Sin embargo, sí les afectó ayer la fuerte lluvia que cayó en la capital catalana y aplazaron la decisión sobre la continuidad de la acampada prevista para ayer hasta esta noche.

Pero el sentir mayoritario es el de aguantar una semana más. Todas las comisiones de trabajo consideran que hay que permanecer en la plaza, como mínimo, hasta que se hayan reforzado las asambleas de los barrios y la organización de las propias comisiones. Lo que supondría acampar hasta el fin de semana. Tras los obstáculos que han tenido que franquear, los indignados no temen que el cansancio les pase factura. Al menos, durante una semana más.