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¿De qué depende la mayoría absoluta de Feijóo?

Los afectados por las preferentes, el sector naval y los trabajadores de Alcoa, en pie de guerra contra la Xunta

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Feijóo no se cree las encuestas. A pesar de que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) le otorga la mayoría absoluta, el candidato del PP a la Presidencia de la Xunta de Galicia se muestra inquieto. El líder conservador ya doblegó esos mismos sondeos en los comicios de 2009, que apuntaban a una reedición del bipartito (PSdeG-BNG). Más recientemente, hace unos meses, una encuesta similar del organismo dependiente del Gobierno de Mariano Rajoy pronosticaba una victoria por mayoría absoluta de Javier Arenas (PP) en Andalucía que no se materializó.

Tampoco beneficia a los conservadores la irrupción de Mario Conde en el panorama político gallego porque, al menos en la teoría, podría restarle un puñado de votos al PP que se pueden revelar más necesarios que nunca. Alberto Núñez Feijóo además se ha visto obligado a señalar que gobernará 'con los votos del PP, con ninguno más'.

Feijóo tiene los sondeos a favor pero a un nutrido grupo de ciudadanos en contra. Votantes que el próximo día 21 van a decidir en un sentido u otro el resultado.

No hay duda de que los estafados por la comercialización de las participaciones preferentes se encuentran entre el colectivo más indignado con el PP gallego. Suman más de 43.000 los pequeños ahorradores engañados por Caixanova y Caixa Galicia. La mayoría de ellos jubilados y trabajadores -algunos de ellos ahora en situación de desempleo- que confiaron todos sus ahorros a unas entidades bancarias que no tuvo empacho en venderles activos tóxicos. Se estima que el valor de la estafa protagonizada por las cajas gallegas supera los mil millones. A pesar de que el presidente de la Xunta en funciones niega su responsabilidad en el problema y apunta al Banco de España, los afectados le piden cuentas para recuperar su dinero.

Las declaraciones recientes Núñez de Feijóo en una entrevista a El País, donde admitía tener conocimiento de que el capital básico de las cajas gallegas 'estaba trufado de preferentes' aunque 'no podía decirlo', ha encendido los ánimos. Los afectados reclaman a la Xunta 'soluciones', que pasan por la recuperación 'íntegra' de sus depósitos. Por ello, no dudan en recordárselo a Feijóo cada vez que se presenta la ocasión. La última vez el pasado fin de semana, cuando el candidato conservador tuvo que salir escoltado por la Policía de un acto al que había acudido en O Grove (Pontevedra), feudo tradicional del PP. Ese día, los manifestantes lograron colarse entre la comitiva y persiguieron a Feijóo entre abucheos y gritos de 'fuera, fuera'.

El sector naval es otro de los colectivos en pie de guerra contra la política de la Xunta. Según CCOO, con la crisis económica, y desde la llegada de Alberto Núñez Feijóo a la Presidencia gallega, se han destruido más de 12.000 empleos directos e indirectos, el 33% de la industria naval. La falta de carga de trabajo no hacía presagiar en el corto plazo un panorama más alentador en los astilleros gallegos hasta que, a finales del mes pasado, unos días antes del arranque de la campaña, Feijóo anunció con gran boato la firma de un contrato con la petrolea mexicana Pemex para construir dos buques hotel. El mandatario conservador enseguida hizo cálculos: los floteles se venderían por 300 millones de euros y generarían 'más de 3.000 puestos de trabajo' en los astilleros de Vigo y Ferrol.

El golpe de efecto duró unas horas, el tiempo que tardó un máximo dirigente de Pemex en desmentir la existencia de dicho contrato. La Xunta sostiene que dicho acuerdo se firmó con la filial Petróleos Mexicanos Internacional (PMI), pero la oposición lo acusa de 'mentir' y reclama que haga públicos los ya famosos contratos. Arguye Feijóo que 'una clásula de confidencialidad impide' mostrarlos. Impertérritos ante el cruce de acusaciones de sus representantes políticos, los trabajadores del naval solo temen que la destrucción de empleo prosiga: hasta 14.000 puestos están en el aire en Ferrol (A Coruña). La tensión en esta ciudad -en manos de los conservadores desde las pasadas municipales- es tal que el arranque de la campaña electoral finalizó con los representantes del PP abandonando el acto escoltados ante las protestas de empleados de los astilleros.

No son los únicos con los nervios a flor de piel. El pasado viernes, trabajadores de la multinacional del alumnio Alcoa, recibieron con pancartas a Feijóo en Carballo (A Coruña). Reclaman que se mantenga una tarifa eléctrica 'competitiva', cuya vigencia acaba este año, lo que amenaza el futuro de la actividad industrial en la zona y con ello la pérdida de 'más de 4.000 puestos'. Exigen a la Xunta que negocie con el Gobierno central bonificaciones de las compañías eléctricas para los grandes consumidores y que se plasme así en el nuevo decreto de regulación del sector. De momento Feijóo solo ha prometido 'contratos correctos'. Ante la falta de respuestas y un futuro incierto, los empleados de la fábrica de aluminio retoman esta semana las movilizaciones.